“Los neandertales no eran unos superchimpancés”

El paleoantropólogo de Atapuerca, Ignacio Martínez Mendizábal, abrió el ciclo de conferencias de los ‘Cursos de Otoño’ con una mirada a ‘La nueva mente de los neandertales’. • Desterró prejuicios e imágenes y habló de los nuevos hallazgos que cambian la historia de este Homo.


Los neandertales fascinan a científicos y público. Lo explica el lleno de la sala multiusos del Centro San José donde este jueves arrancaron los Cursos de Otoño, que han organizado al alimón la Diputación Provincial y la Universidad de Alcalá y que traerán a tres expertos de renombre internacional que saben bien de lo que hablan. Uno de los directores de Atapuerca y catedrático de Paleontología en la UAH, Ignacio Martínez Mendizábal, abrió este ciclo invitando a un viaje de ciencia ficción hacia el pasado, un viaje extraterrestre para conocer mejor a esa especie que se desligó del camino de los cromañones y que las investigaciones han desvelando recientemente que no es tan diferente a ellos. Que el “superchimpancé” es mucho más que eso, y que al menos “un 3% de nuestra sangre es sangre neandertal”. ¿Fascinante o no?  

El público que eligió asistir a la conferencia del profesor Mendizábal recibió de regalo una clase maestra, bien trazada y especialmente interesante por muchas razones. Sobre todo porque desterró prejuicios, recordó hallazgos recientes y ayudó, en definitiva, a entender mejor a esta especie de la que aún se buscan señales de existencia. Aún “no se han encontrado esqueletos enteros”, dijo Mendizábal, pero entre los muchos yacimientos que se están excavando para encontrar vida neandertal figura la Cueva de los Casares, en la población guadalajareña de Riba de Saelices, que precisamente se visitará dentro de estos Cursos de Otoño.

Del origen al último grito

La propia historia ha ido dando pasos –algunos, de ciego- pero ha sido ella la que ha ido moldeando a este Homo, extinguido hace más de 40.000 años. 

El primer lugar de este viaje lleva a la cueva Feldhofer en el valle del río Neander, en Alemania, donde se encontraron los primeros restos ‘famosos’. En realidad, los primigenios fueron, citó Mendizábal, los hallados en el yacimiento de la localidad belga de Engis en 1829, pero “pasaron desapercibidos”. Tampoco lograron demasiada atención los de las cuevas del Peñón de Gibraltar aparecidos en 1838 y denominados ‘Homo Calpicus’ –“aunque Darwin no los mencionara en sus dos grandes libros, sí reparó en ellos”-.

Fue el tercer yacimiento, por tanto, la cueva alemana Feldhofer la que tuvo “más repercusión” y donde empieza la historia del Homo Neandertalensis. También los errores o los prejuicios. Porque hubo investigadores que pensaron que los huesos hallados pertenecían “a un cosaco que montaba a caballo" y que murió "con el ceño fruncido”. Pero sólo fueron “interpretaciones peregrinas que no se correspondían con la realidad”. La realidad es que se trataba de “un tipo humano nuevo”, afirmó el conferenciante.

El segundo hallazgo clave en la historia del neandertal fue ‘El Viejo de  Chapelle-Aux-Saints', en la Borgoña francesa’; también, los encontrados en La Ferrassie, en el sur de Francia. Con ambos, “comenzamos a hacernos una idea de cómo eran sus esqueletos”. Y más tarde, de sus talentos: eran ‘la otra’ especie humana inteligente, que cuidaba a sus ancianos, que los enterraba, que dominaba el fuego y hervía agua para cocinar, que había ideado una “inteligente” tecnología para fabricar sus herramientas “con una preparación previa de la piedra para poderla tallar después” y que tenía una capacidad craneal superior a nosotros. Tenían, eso sí, la frente huidiza, la barbilla sin mentón y grandes narices; eran algo más bajitos, caminaban con las piernas un tanto flexionadas y le faltaban curvaturas en el esqueleto”, describió el paleontólogo. 

La otra especie humana inteligente

Fueron interpretaciones del siglo XX y "no muy favorecedoras". Incluso, eran dibujados con retraso mental grave. "Llegaron al imaginario colectivo como seres simiescos y peligrosos”. Es, según Mendizábal, una reconstrucción de la prehistoria como "un espejo” donde “vemos reflejados nuestros prejuicios”.

También se debatía, incluso, del lugar que los neandertales ocupaban en la cadena de la evolución humana. Mendizábal citó entonces a Hasley, autor de ‘Man´s place in nature’, que defendió que los neandertales eran “un eslabón entre los simios y los seres humanos”. Es decir, no eran “nuestros antepasados”, sino “una fase previa a la aparición de los cromañones”. 

"Pero ¿por qué se extinguieron?¿Qué teníamos nosotros de superiores?", se preguntó Mendizábal.

“Durante varias décadas, la respuesta había sido que los neandertales eran unos superchimpancés” pero “no tenían imaginación, no tenían mente simbólica”. Difícil saberlo porque "los sueños no fosilizan". Sí dejan huella las obras de arte, pero "no había evidencia” y el lenguaje. Se sabe que los cromañones hablan y que además son coquetos, les gusta la belleza y crean –la primera prueba fueron unos grabados en una pieza de ocre en la cueva de Blombos, en Sudáfrica-. Pero ¿y los neandertales?

Deconstruyendo la historia

La historia de las últimas décadas ha empezado a desdibujar la figura que hasta ahora se tenía de esta especie. Los estudios de ADN fósil del investigador Svante Pääbo han concluído  que tenían la variante humana del gen FoxP2, relacionado con nuestro lenguaje e investigaciones realizadas en la Sima de los Huesos de Atapuerca, que también tenían una gran capacidad auditiva. Lo han sabido tras lograr reconstruir su oido, a partir de los huesos encontrados y pueden afirmar que “hay diferencias con otros primates” y "los neandertales oían muy bien", afirmó el profesor. 

Pero ¿tenían arte? Los hallazgos atestiguan que fueron, en efecto, igual de coquetos que los cromañones. Se han encontrado cuentas de collar, de conchas marinas perforadas, en la Cueva de los Aviones, en la bahía de Cartagena, además de pigmentos de una especie de “purpurina”. Y plumas con las que se embellecían, por las evidencias encontradas en las Cuevas del Peñón de Gibraltar.

En la gruta del Reno, en Francia, han aparecido muestras de arte chatelperroniense. Se cree, sin embargo, “que este arte no fue fruto de su mente sino de que copiaron a los hombres modernos”. Lo último, en este sentido, ha sido el hallazgo reciente –el pasado septiembre- en Gibraltar de un grabado “con surcos hechos por mano humana”. 

Fueron, por tanto, una especie capaz de hablar, que cuidaba su físico y que hacía arte. Nada que ver con la imagen que pintaba la historia hasta ahora. “Es difícil verlos como superchimpancés”, dijo Mendizábal.  

Sangre neandertal en nuestras venas

La última palabra la ha dado, por el momento, un estudio con “resultado fantástico” y es que “tenemos un 3% de sangre neandertal en nuestras venas”. Eso indica que hubo “hibridación”, es decir, cruce entre neandertales y cromañones, algo que hasta hace poco resultaba inimaginable. Por qué se extinguieron los neandertales, es difícil saberlo. Hay quien sostiene, como el paleontólogo Clive Finlayson que lo hicieron solos, debido al cambio climático; hay quien como Mendizábal cree que “los cromañones ocuparon Europa a medida que los neandertales iban desapareciendo” y que si bien, “hubo cambios naturales muy bruscos que pudieron agotar los recursos”, cree que sobre todo, pesó otro factor: “tuvieron la mala suerte de que llegáramos nosotros, los cromañones, unos competidores que sabíamos vivir en el campo abierto”. 

El paleoantropólogo concluyó diciendo que “en realidad, cuando se separaron los neandertales y los cromañones no eran tan humanos ni los unos, ni los otros” y que su única manera de aprender fue "comparar". El fruto de aquel encuentro, aunque fugaz y fuera de la Península Ibérica -se cree que pudo ser en Oriente-, quiso Mendizábal materializarlo en una fotografía donde una niña rubia de nuestra especie sonríe a una estatua neandertal en el Neanderthal Museum de Alemania y en una instantánea de una pequeña de rasgos mezclados –una ‘cromañonaneanderthalensis’, podría ser- que demuestra que aunque no fueran parejas perfectas, hace 50.000 años “nuestros abuelos cromañones tampoco vieron tan feas a las neandertalas”.


Próxima conferencia: 'El origen de los neandertales', por el paleontólogo Juan Luis Arsuaga. 20 de noviembre. 19 horas. Sala Multiusos del San José.