Una investigación busca rastro neandertal en Los Casares

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Alcalá y del Museo Neanderthal de Alemania excavan desde el viernes en la famosa cueva. • Los trabajos buscan evidencias claves que expliquen el poblamiento de esta especie de homínidos en el centro de la meseta.


Los enormes avances que la ciencia está experimentando en los últimos tiempos en la comprensión de los neandertales, especie pariente de la nuestra en el árbol de la evolución humana, podrían pasar ahora también por la provincia de Guadalajara. Un equipo integrado por investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares y del Museo Neanderthal de Alemania está excavando actualmente en la Cueva de Los Casares, famosa por sus grabados rupestres, dentro de un proyecto internacional que busca la secuencia de poblaciones en la meseta ibérica durante el Pleistoceno Superior y su relación con los cambios climáticos.

Según informan desde el Museo Comarcal de Mulina de Aragón y los despachos del Geoparque, del que la cueva es uno de sus principales recursos patrimoniales y turísticos, el equipo de arqueólogos está trabajando allí desde el pasado viernes y estará sobre el terreno hasta el próximo sábado.

El momento histórico que ocupa a los investigadores se corresponde con el final del Paleolítico Medio y gran parte del Paleolítico Superior. Se trata de un momento clave y Los Casares se ubican en un lugar también estratégico, según explica Manuel Alcaraz, investigador de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) y el Museo Neanderthal de Alemania, y uno de los directores de las excavaciones: “En la Meseta, en general, se ha asumido que durante una parte importante del Pleistoceno Superior no vivía nadie, porque las condiciones ecológicas y climáticas eran excesivamente rigurosas”.

La investigación que hace parada en la comarca de Molina pretende ahora comprobar si la hipótesis es cierta, y en ese caso buscar explicaciones, o, como se temen, si el problema hasta ahora ha remitido más bien a la ausencia de excavaciones: “creemos que ese vacío poblacional se debe, en parte, a una falta de investigación, y una de las pruebas de ello podría hallarse en la Cueva de Los Casares. Este yacimiento lleva sin tocarse prácticamente desde los años 60 y, tanto en lo que se refiere a su yacimiento del Paleolítico Medio (época de los Neandertales), como a sus grabados y pinturas del Paleolítico Superior (realizados ya por humanos modernos), no ha habido proyectos de investigación recientes que los estudien”, apunta el arqueólogo.

El equipo de investigadores

Se trata, según explica Alcaraz, de un proyecto que se lleva a cabo a través de los contratos o becas de postdoctorado Marie Curie, concedidos por la Comisión Europea, y que en este caso se coordina desde el Museo Neanderthal, en Alemania. El grueso del equipo investigador lo forman especialistas procedentes de dicha institución junto con otros de la Universidad de Alcalá. También colaboran investigadores de la Universidad de Colonia, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid y la Universidad  Complutense (UCM).

Además de contar con el permiso de intervención arqueológica de la Dirección General del Cultura de Castilla-La Mancha, el equipo de investigación de Los Casares cuenta con la colaboración del Museo de Molina, órgano gestor del Geoparque y actual responsable de la gestión turística de la cueva: “El personal del Museo de Molina nos ha tratado estupendamente y nos ha facilitado en todo momento el acceso a la cueva, lo cual ha conseguido que podamos realizar nuestro trabajo de forma mucho más eficiente”, apunta Manuel Alcaraz.

Objetivo de los trabajos

“El objetivo es estudiar la secuencia estratigráfica del Paleolítico Medio (Musteriense), que ya se conocía de las excavaciones de Barandiarán[en los años sesenta] y, lo que vamos a hacer nosotros, es refrescar esos cortes y abrir algunos nuevos, para estudiar la secuencia, tanto a nivel macro como a nivel micro”, aclara el director de los trabajos.

“Vamos a recoger muestras para micromorfología, que luego se analizarán en los laboratorios de la Universidad de Colonia, que trabaja junto con el Museo Neanderthal. También se van a recoger muestras para realizar dataciones absolutas, pues aún no conocemos la cronología exacta del yacimiento musteriense que contiene la cueva: intentaremos hacer análisis de Carbono 14 sobre carbones o huesos, datar por el método de Uranio/Torio las costras estalagmíticas, así como aplicar el método de la Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL) sobre las arcillas y arenas del depósito”, explica el director de las excavaciones.

Además, se aprovechará para estudiar los restos líticos que se puedan encontrar tras el abandono de la cueva por los Neandertales del Paleolítico Medio, así como “los restos de fauna que fueron cazados y consumidos por éstos”. Y, para terminar, se recogerán “muestras para realizar análisis de los pólenes que se han podido conservar en los sedimentos de Los Casares, lo cual resulta muy importante para conocer la vegetación de la zona durante el Paleolítico”. 

Además de por Manuel Alcaraz, el equipo de investigación está co-dirigido por Gerd-Christian Weniger (director del Museo Neanderthal), y Javier Alcolea (profesor de la Universidad de Alcalá). El resto del equipo que se encuentra actualmente en la cueva está formado por los arqueólogos Viviane Bolin y María de Andrés (del Museo Neanderthal), Adara López y Juan Vizcaíno (de la UAH), así como por el geoarqueólogo Martin Kehl (de la Universidad de Colonia), responsable de las muestras de micromorfología.

Sobre los grabados

Aunque este proyecto en concreto no ahondará en las manifestaciones de arte rupestre existentes, para los científicos de este equipo de investigación, conocedores de las manifestación gráficas de la cueva, la Cueva de Los Casares posee uno de los conjuntos de grabados más importantes de Europa, dentro de lo que se conoce como Arte Paleolítico en cueva. Así lo valora Javier Alcolea, uno de los directores de los trabajos y autor, junto con el profesor Rodrigo de Balbín, de la UAH, de los escasos estudios recientes que existen sobre los mismos.

Alcolea recuerda que se trata de una cueva “mal estudiada”, que se abordó solo en origen en el año 1935, “con unas técnicas, unas ideas y unas metodologías que se quedaron obsoletas hace mucho tiempo”, y que  los trabajos realizados en la actualidad son solamente “de carácter introductorio”.

No obstante, el arqueólogo destaca el interés de esta cueva, no solo por el número y la calidad de los grabados –las pinturas son menos importantes cuantitativamente–, sino porque, a falta de una datación rigurosa, Los Casares cuenta con una secuencia gráfica muy larga: “Esto nos indicaría  que, seguramente, desde algún periodo antiguo del Paleolítico Superior, que llamamos Gravetiense (en torno a 25.000 años) hasta el final del Magdaleniense, que es el final del Paleolítico Superior, hay un discurso gráfico en la cueva, más centrado en los momentos finales, pero también con elementos muy antiguos, y eso es relativamente poco frecuente”, afirma Alcolea.

En sintonía con lo que se está investigando en estos momentos y según el profesor Alcolea, “si nosotros llevamos las representaciones hasta el Gravetiense, algunas de ellas deberían incluirse en lo que se llama el último Máximo Glaciar, que es un momento muy duro climáticamente, mucho más frío y seco, y eso indicaría que en una zona tan alta –porque estas son altas tierras del Oriente de Castilla- sí habría habitación humana”. Si en zonas tan altas había presencia humana, es de suponer que “en zonas menos altas y mucho más abrigadas la habría también, por lo tanto, esto iría un poco en consonancia con nuestra idea de que el supuesto vacío poblacional durante la mayor parte del Paleolítico Superior se debe más a un vacío investigador, que a un vacío real histórico”, concluye Alcolea.