Sigüenza prepara su verano sanjuanero

 La Ciudad del Doncel da la bienvenida al verano con los ‘Arcos de San Juan’, Fiesta de Interés Turístico Provincial, que los vecinos celebran disfrazados y los barrios, adornados con altares. • Los interesados en participar pueden presentar las inscripciones hasta el 23 de junio al mediodía. • La historiadora bejarana Carmen Cascón, y la seguntina, Amparo Donderis, han iniciado una colaboración basada en la tradición, común a ambas ciudades, de los Arcos de San Juan.


Los barrios seguntinos ya están pensando en almacenar cantueso o “sanjuanera”, como le llaman en la Ciudad del Doncel a la planta de romero y de tomillo, de chopo y de rosas con las que se fabrican los Arcos de San Juan, la Fiesta de Interés Turístico Provincial con la que Sigüenza da la bienvenida al verano.    

Los barrios seguntinos del casco histórico y también los nuevos agrupan a sus vecinos con el propósito común de construir con sus manos el arco más bonito de la ciudad, que luego es valorado por un jurado. La víspera de San Juan, el día 23, con los citados mimbres, una mesa con faldas de seda y un retrato del Bautista, cada barrio participante -entre ocho y diez-, hace su altarcillo o Arco de San Juan.

La chavalería se disfraza –ellas, de sanjuaneras y ellos, de cualquier disfraz pero eso sí, con bigotes y patillas de carbón-, las coplas y las jotas suenan hasta las tantas y la ciudad se desayuna al día siguiente con chocolate y bollos. Cada uno de los arcos es digno de visitar. Todos están hechos con muchos colores y con los olores de la primavera que se acaba. Algunos arcos tienen por costumbre tejer una alfombra de pétalos de rosa que representa al Bautista.   

Presentación de las candidaturas 

En el registro del Ayuntamiento permanece abierto el plazo para presentar las candidaturas. En el concurso pueden participar todos los barrios que presenten su inscripción antes del mediodía del 23 de junio, lunes. Cada arco inscrito debe comunicar su ubicación para que el jurado pase a visitarlo en tiempo y forma.  Hay tres premios, consistentes en gratificación y placa. Asimismo, el Ayuntamiento aporta la cantidad de 60 euros para financiar la participación de los concursantes.

La visita de jurado, que componen miembros de diferentes asociaciones seguntinas se realizará la tarde del 23 de junio, a partir de las 18:30 horas. El fallo y la entrega de premios esta prevista para el mismo a las 24 horas en la Plaza Mayor, justo después de la actuación de la Rondalla Seguntina. 

Son los Dulzaineros de Sigüenza quienes marcan el ritmo de la tarde de visita. Para recibir al jurado, los vecinos, autores de los altares, sacan bollos y vino en la bota. El soniquete de la jota castellana anima a bailar en plena calle.  

El jurado que decide los premios suele estar compuesto por siete personas, entre ellos, representantes de diversas asociaciones de la ciudad de Sigüenza, dos concejales de Sigüenza y el alcalde, que lo preside. Al término de los bailes y la gala de entrega de premios, se prende la hoguera para ahuyentar a los malos espíritus. Los más valientes, la saltan. 

Rosas y chopos unen a Béjar (Salamanca) y Sigüenza

La fiesta de san Juan no sólo se celebra en Sigüenza y es extrapolable a varias localidades españolas que tradicionalmente celebran también con arcos dedicados a San Juan la llegada del solsticio de verano. Una estructura metálica, tejida a base de rosas y chopos, apoyada sobre una fachada, puerta o ventana, acompañado del alborozo y la fiesta infantil se sucede por tierras de Aragón y Castilla-León. Atravesando Sigüenza, se dibuja el sinuoso mapa de una fiesta singular y común a todas ellas: Albarracín (Teruel), Béjar (Salamanca) y Burgos. En todas ellas se vincula a la celebración del solsticio estival y a la necesidad de los niños de recoger dinero para celebrar sus fiestas.  

En este sentido, la historiadora bejarana Carmen Cascón, y la seguntina, Amparo Donderis, han iniciado una colaboración basada en la tradición, común a ambas ciudades, de los Arcos de San Juan, con motivo de la celebración de esta fiesta.

Cascón, historiadora y miembro del Centro de Estudios Bejaranos, conoció un artículo de divulgación publicado en los Cuadernos de Etnología de la Diputación por Amparo Donderis, archivera municipal de Sigüenza y a partir de ese momento se inició una colaboración e investigación entre las historiadoras de ambas localidades con el fin de analizar qué tienen en común ambas tradiciones. La primera iniciativa conjunta es la redacción de un artículo que va a divulgarse en la prensa local castellano-manchega y castellano-leonesa.

En Béjar, la fiesta se celebra al amanecer del día 24 de junio. Familiares y niños, padres y madres, abuelos y nietos, unen voluntades, trabajan codo a codo. Lo primero: una mesa, trasunto de altar, con su imagen respectiva de San Juan Bautista, llamado ese día cariñosamente por todos 'San Juanito'; luego la estructura de hierro, metal o cualquier asidero que sirva para sostener la hiedra y el verde, cuanto más frondoso mucho mejor; y por último, la imaginación: profusión de cadenetas de colores, globos, flores, alfombras de flores, panes y uvas, un cordero de verdad, manteles bordados, mantillas... Una vez confeccionado el arco a primera hora de la mañana, es hora de que los críos con su cantinela característica de “una pesetita para San Juanito” se lancen a asaltar al transeúnte bandeja o cestillo en mano. 

Los Arcos de San Juanito peligraron en la Guerra Civil

La tradición de los Arcos de San Juanito ha podido ser rastreada en la prensa local por lo que sabemos que proviene al menos de finales del siglo XIX. Desde entonces se ha mantenido casi inalterable a lo largo del tiempo, a excepción hecha de que entonces los arcos poseían una vida menos efímera, pues se mantenían a lo largo de varios días y se utilizaban como polos de atracción para la festiva noche del día 23 al 24, noche de misterio llena de luces salidas de las hogueras realizadas junto a la iglesia de San Juan. Los vecinos se congregaban en torno a ellas, atraídos por los sones de la música. En aquel tiempo los arcos ostentaban un significado a medio camino entre lo infantil y lo adulto.

La costumbre estuvo en riesgo de desaparecer tras la Guerra Civil, aunque continuó en barrios aislados y los grupos de niños asaltantes, llamados “estraperlistas”, solían las más de las veces carecer de arco. El hambre hacía estragos entonces y unas perrillas podían solucionar la vida de una semana. En 1966 el párroco de San Juan Bautista, don Carlos Muñoz, hizo un llamamiento en los periódicos para recuperar la tradición y en 1969, gracias a la colaboración de la empresa “Carbónicas Molina”, se vuelven a retomar los arcos. Desde entonces la fiesta se celebra por el apoyo desinteresado de Molina, la parroquia de San Juan y el ayuntamiento de Béjar.

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