Todo el universo rural en un desván

La Posada del Cordón de Atienza ha reabierto reconvertida en Centro de Interpretación de las Tradiciones, con un nutrido conjunto de 600 piezas del pasado, 40 paneles y siete pantallas interactivas. • Más de un centenar de personas ha visitado el centro en su primer fin de semana de apertura, tras la inauguración oficial por Diputación.  Hacemos el recorrido a través de los festejos, la música, los oficios, las labores o los refranes, un repaso a los usos y costumbres de los pueblos de la provincia.


Usos, costumbres, dichos, oraciones, músicas, olores y sabores. La Posada del Cordón de Atienza, que acaba de abrir como Centro de Interpretación de las Tradiciones, expone ya al público más de 600 objetos antiguos, reliquias de una Guadalajara rural al borde de la extinción, un escaparate necesariamente pasado de moda pero que reescribe la historia de nuestros antepasados y redescubre las raíces de nuestros pueblos.

Estas reliquias exhibidas en las vitrinas junto a cuarenta paneles, varios maniquíes ataviados con atuendos rurales y siete pantallas interactivas hablan con distintos lenguajes de las gentes del mundo rural, con su profunda religiosidad y sus supersticiones, con su ingenio y su sabiduría práctica para enfrentarse a las asperezas del ambiente y con sus ganas de vivir, porque desde luego no renunciaban a los placeres de la vida: cantar, beber, bailar y reír.

En su primer fin de semana tras la apertura oficial del viernes a cargo de las autoridades, la casona atencina ha registrado más de cien visitantes: unos setenta el sábado 12 de abril, y algo más de 35 el domingo, en que sólo abrió por la mañana y en que Cultura EnGuada quiso acercarse para realizar este reportaje.

La sabiduría popular

 “Contra vientos, caminos a cientos”; “ni mus sin jarra, ni cortejo sin guitarras”; “picadura de abeja, el reuma aleja”; “y si corre mucha prisa, almorzar antes de misa”… Un aluvión de refranes recibe al visitante nada más ingresar en la Posada del Cordón. Los dichos populares están escritos en las paredes, como algunos versos y cantares: “Para rica miel La Alcarria / la Sierra para pinares / y para abundantes frutos / la Campiña del Henares”.

Lo primero que se observa es un diseño muy  moderno (similar al centro de interpretación del castillo de Torija) para un contenido muy antiguo. Además de un panel explicativo sobre la variada geomorfología provincial, en vitrinas se exhiben unas maquetas que reproducen varias arquitecturas características de la provincia: desde las casas típicas de la Arquitectura Negra de ambos lados del Ocejón o las de los pueblos de La Campiña hasta un chozón de pastores y una fábrica de chocolate alcarreña, que es una verdadera casa de muñecas con su enorme molino, su olla en la lumbre o su despensa repleta de sacos.

En el espacio dedicado a los festejos según las diferentes épocas del año, reclama la atención el nutrido grupo de diez figuras de tamaño natural, aunque estos rostros asociados a los escaparates de grandes almacenes contrasten con los ropajes típicos de las fiestas locales. Se trata de una variada representación de vaquillones, botargas, mascaritas y danzantes, que incluye también un peñista de las Ferias arriacenses. Falta ya un Judas ahorcado, figura muy típica en muchos pueblos de la provincia de la que, en todo caso, sí hay una foto en un enorme mosaico con estampas de diferentes tradiciones de las cuatro comarcas. En el conjunto ‘escultórico’ hay también un arco de San Juan de Sigüenza y un Santo de Valverde, además de una vitrina con mascarones y botargas.

Fotos: R.M.

Pero el visitante también puede tomar la iniciativa. Dispuestos a lo largo del centro existen diferentes pantallas interactivas. En la planta baja se puede pulsar para ver cuatro vídeos: una jota de Sienes, un romance de Robledo de Corpes, un canto festivo de la Ronda de Cifuentes y un rabelado de Robledo interpretado por el propio director del centro, José Antonio Alonso, que es también cantautor y natural de esta localidad serrana. Precisamente la familia Alonso-Calleja ha cedido un millar de piezas para exponer mediante un convenio con Diputación, propietaria del centro, construido en un 80% con financiación europea.

En el hall que conecta las plantas baja y alta, una computadora permite también obtener numerosa información tradicional de diferentes municipios. Además de un mapa de la provincia, conocerá los cantares populares, gentilicios o refranes que eran típicos de las localidades seleccionadas.

Talleres y actividades

Nada más atravesar el arco del recibidor, se abre un espacio diáfano, reservado a un salón de actos abierto que recibe un agradable baño de luz de un ventanal superior. A su lado, resalta el citado grupo de maniquíes ataviados con trajes tradicionales.

El museo cuenta también en su planta baja con una salita para talleres –en la que hay, además, una reproducción del antiguo juego de la rana– y un patio donde han quedado dispuestos diversos juegos infantiles sobre el suelo, entre ellos las tres en raya y la rayuela.

Tanto la salita para talleres como el salón de actos albergarán a lo largo del año un calendario de actividades, según ha anunciado Diputación. Habrá exposiciones temporales, encuentros y jornadas, demostraciones de artesanía o musicales, visitas guiadas o sesiones didácticas, además de diferentes líneas de investigación.

Los tesoros

Pero lo mejor está por llegar. La planta superior es un maravilloso desván de trastos viejos: cacharrería de cocina, aparejos de labranza, un botiquín de plantas medicinales, utensilios para la matanza, un andador de madera para bebés, libros escolares, carracas, una muñeca de trapo, tirachinas, un tren hecho con una lata de sardinas y unas chapas de botellín, pelotas de frontón, chambras de fiesta, una muleta de diseño muy rudimentario, cacerolas, cestas, botijos, artilugios de cerámica o forja, vestimentas de diferentes tejidos, trabajos de bolillos o esparto, antiguas fotografías en blanco y negro…

Está todo este mundo tangible y, por supuesto, el intangible: un panel cuenta la importancia en un mundo rural de la tradición oral, tan de moda ahora en la Guadalajara del Maratón de Cuentos, y una computadora permite escuchar tres narraciones de Mazuecos y otra de Robledo de Corpes a cargo de varios paisanos de estos pueblos. En otro punto similar se pueden ver los vídeos de nueve danzas tradicionales de varios pueblos, mientra que una enorme vitrina muestra instrumentos musicales, una pequeña muestra de lo mucho que ha estudiado Alonso y que expuso en un libro publicado en 2010. 

El itinerario comienza con los objetos típicos de cada edad y sexo dentro de la familia tradicional y avanza luego hacia los diferentes oficios y tareas de la Guadalajara más rural. Hay a lo largo del recorrido diferentes manquíes ataviados con trajes diferentes, desde una mujer de luto arrodillada encendiendo cirios hasta un mozo rondador o dos jóvenes vestidos de boda. Entre las mayores curiosidades, algunos ejemplares de ropa íntima femenina nada excitantes y mucha ropa de mujer: capas, chalecos, toquillas, pañuelos…

Repartido a lo largo y ancho de 700 metros cuadrados –400 de espacio expositivo–, el Centro rescata con generosidad de detalles y explicaciones la memoria de una tierra rica en una cultura, unos oficios y una filosofía auténticos pero en serio riesgo de extinción. Es un museo para degustar con sosiego, rasgo típicamente rural que también ha quedado atropellado por la modernidad. Y si van, hagan caso de otro consejo: acompáñense de los abuelos. 


Más de 1.500 turistas visitan el Museo en su primer mes

Desde su apertura el 11 de abril, la antigua Posada del Cordón de Atienza, Centro de Cultura Tradicional de la provincia, ha recibido  más de 1.500 visitantes. Son las cifras que hace públicas este lunes el área de Turismo de la Diputación. En un comunicado destaca además, “la gran afluencia de visitantes que llegan desde Madrid, una Comunidad de la que proceden más del 55% de los turistas (más de 800)”. Por su parte, cerca del 28% de los visitantes, son de la provincia de Guadalajara; más de un 5 % proceden de Castilla-León (especialmente de las provincias de Soria y Segovia) y también se han registrado visitantes de otros puntos de Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, Cataluña y País Vasco.

 

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