Tras las misteriosas huellas de los templarios

La escritora e historiadora alcarreña María Lara presenta en ‘Enclaves templarios’ una guía que sigue la estela de la misteriosa Orden de Temple. • La autora repasa de forma didáctica, con numerosas fotografías y un mapa desplegable los puntos e hitos principales de estos caballeros en España, el país en el que, junto a Francia, más testimonios encontramos.  “En el estudio de los templarios, como en pocos episodios históricos, se fusionan el trabajo científico y documental, con el mito y la leyenda”, explica.  Lara presenta su libro este martes (19:00 horas) en la sala Multiusos del centro San José.


Eran “los policías de los peregrinos”, enigmáticos caballeros, monjes guerreros e incluso una suerte de mensajería de seguridad en los peligrosos caminos de los tiempos de las Cruzadas. Involucrados casi siempre en episodios turbulentos, sus misterios han sobrevivido a su corta pero intensa historia y la Orden del Temple sigue inspirando hoy fantasías alimentadas por sus relaciones con poderosos iconos como el Santo Grial o por el secretismo de unos caballeros que, por ejemplo, inventaron sus propios códigos para encriptar mensajes.

Tal vez por eso, los templarios son unas de las figuras más apasionantes de la historia, en las que se funden y confunden de manera tan apasionante la historia y la ficción. Lo reconoce la historiadora alcarreña María Lara, que acaba de publicar ‘Enclaves templarios’, un recorrido tras las huellas templarias en la Península: “En el estudio de los Templarios, como en pocos episodios históricos, se fusionan el trabajo científico y documental con el mito y la leyenda”.

La guadalajareña expone en 270 páginas los orígenes, la expansión y el legado de una Orden del Temple que apenas estuvo vigente dos siglos, pero que tiene un poderoso influjo en la historia, la arquitectura y las artes, incluida la literatura o el cine más recientes.  Todo por unos enigmas templarios con los que los historiadores han tropezado una y otra vez al abordar sus episodios, alimentados en parte por “la aventura de estos hombres", religiosos y guerreros, y a la vez por una carencia: "la escasa documentación sobre los aspectos internos, circunstancias que cubren con una nebulosa de misterio la historia del Temple".

¿Quiénes fueron los Templarios?

Nueve caballeros fundaron la Milicia de los Pobres Caballeros de Cristo, también llamada Caballeros de la Ciudad Santa, Cballeros del Templo de Salomón de Jerusalén, Santa Milicia Jerosolmitana del Templo de Salomón o, simplemente, Orden del Temple. La misión original fue proteger a los peregrinos en Tierra Santa, y el contexto de su aparición, las Cruzadas.

“La Orden se fundó tras la Primera Cruzada con el ánimo de ser una especie de policía que protegiera a los peregrinos que hicieran el camino entre el puerto de Jaffa y la Ciudad Santa”. Corría el año 1119 ó 1120. La historia, pese a todo, sería intensa pero breve, porque “en el momento de mayor esplendor, de repente cayeron en desgracia y fueron aparentemente exterminados”. Esto sucedió a principios del siglo XIV, con la disolución ordenada en 1308 y culminada sólo tres años después, con un proceso igualmente polémico que tampoco enterró para siempre a los templarios: hubo 400 organizaciones que posteriormente resucitaron a la original.

¿Por qué fueron tan importantes?

“Fueron monjes y soldados, participaron en los acontecimientos bélicos más importantes de su época, no hubo espacio de Cristiandad en el que no dejaran su sello y su poder económico fue tal que, además de fraguar un microestado, constituyeron la primera multinacional”, explica Lara. La concentraron de parte de todo su poder en un tiempo récord se debió a las posesiones que adquirieron por vía de los testamentos de importantes familias nobles; la demostración de su potencia quedó manifiesta en una simbología presente en numerosas arquitecturas, con un abundante legado material que todavía hoy permanece entre nosotros, en España -junto a Francia- en el país donde más abunda.

Lara explica a lo largo de su libro cómo en apenas unos años la Orden fundada por los nueve caballeros logró reunir 30.000 hombres, además de repasar las diferentes sedes que fueron adoptando desde Jerusalén hasta Chipre y los avatares, siempre salpicados de leyendas, milagros y controversias.

Como describe en el epílogo la también historiadora y doctora en Filosofía, Laura Lara, hermana de la autora, estos caballeros fueron depositarios de los votos de pobreza, castidad y obediencia, a la vez que fueron armados para proteger a los peregrinos. Sin embargo, en un proceso poco habitual, “los caballeros templarios comenzaron a atesorar riquezas, llegando a convertirse en los primeros banqueros oficiales del mundo”.

Los Templarios incluso crearon una suerte de servicio de mensajería para las posesiones de los peregrinos para protegerlas de los saqueadores de caminos: “al emprender el viaje, los cristianos depositaban sus objetos de valor en cajas que custiodiarían los templarios hasta su regreso, recibiendo a cambio una nota con un código cifrado”.

Guerreros y misteriosos

Pero sin duda hay dos rasgos que caracterizan de manera especial a los caballeros de esta orden, además de la cruz roja que se convirtió en su sello inconfundible. El primero de ellos es el carácter militar, aunque compartido con otras órdenes ya desde el principio, como los Caballeros del Santo Sepulcro. ¿Cuánto había de militares y cuánto de religiosos en estos hombres? ¿Mitad y mitad?

Lara prefiere hablar de perfecta ambivalencia en esta doble función: “el caballero templario no era un híbrido mitad hermano y mitad guerrero, como muchos creen, sino un monje completo y un soldado integral, pues en su alma y en su corazón se fundían la fe, el amor, la obediencia y la austeridad de un religioso, con la bravura, la voluntad y la valía del mejor militar”.

El otro rasgo inconfundible del carácter templario radica en los mitos y las leyendas. No sólo crearon un alfabeto propio, un lenguaje encriptado, y lograron rendir cuentas únicamente ante el Papa, lo que sin duda logró correr un velo de secretismo ante sus acontecimientos, sino que los fomentaron con la rica simbología de sus escritos y sus construcciones. Por eso han sido vistos como guardianes de tesoros y reliquias como el Santo Grial, la Sábana Santa o la Mesa de Salomón. Aquí hay lugar, y no pocos lo han sabido explotar hasta nuestros días, un sinfín de posibilidades muy novelescas.

Presencia en Guadalajara

La presencia de los templarios en Guadalajara no es el motivo principal de esta guía escrita por Lara, pero en ella encontramos algunas referencias directas, en el apartado que precisamente clasifica algunos enclaves por comunidades autónomas y en el que, avisa la autora, se recogen tanto los enclaves que ha quedado demostrado que tienen origen Templario como aquellos otros en los que permanece la duda y que tradicionalmente han sido tratados como tales.

Dos son los destacados para Guadalajara en este repaso: el primero de ellos, Albalate de Zorita, donde sitúa un antiguo edificio en el actual cementerio; además, recoge la afirmación de que la ermita de Cubillas, del siglo XIII, podría haber sido de origen templario, “aunque la historia nos cuenta que Alfonso VII de Castilla la donó a la Orden de Calatrava en 1174”.

El segundo punto de la geografía provincial está situado en la propia capital, en el Fuerte de San Francisco, cuyos orígenes templarios están acreditados en las Relaciones Topográficas de Felipe II, “cuando por empeño de la reina doña Berenguela, señora de Guadalajara y madre de Fernando III el Santo, se construyó un monasterio para la Orden del Temple”. Fue más tarde cuando a su uso como convento le sucedieron otros sobradamente conocidos como el de panteón de los Duques del Infantado o las funciones militares en el siglo XIX.

En todo caso, cabe recordar a los interesados en la presencia de la Orden en la provincia cuentan también con otro título, editado por Aache: ‘Guía templaria de Guadalajara’, escrito por Ángel Almazán de Gracia.

Una exposición didáctica

El de Lara no es ni mucho menos el primer libro que aborda, incluso en formato guía, la historia de los Templarios, pero sí lo hace con una exposición muy didáctica, numeroso material gráfico (incluye infografías y más de 700 fotografías), mapas y un índice de lugares clasificados, con un recorrido por comunidades autónomas. Se trata de un diseño habitual en las revistas de divulgación científica, incluso con entradillas al inicio de los capítulos y sumarios, que hace muy amena la lectura y con unas pinceladas accesibles para los recién iniciados en el tema.

La joven María Lara (Guadalajara, 1981) presenta su libro este martes a las 19:00 horas en la Sala Multiusos del Centro San José de Guadalajara. Doctora Europea en Filosofía por la Universidad de Castilla-La Mancha y licenciada en Historia por la Universidad de Alcalá, obtuvo en 2005 el premio Fin de Carrera en Historia y, entre otros premios, el Extraordinario de la Licenciatura al culminar la carrera con 38 matrículas de honor. En 2001 ganó el premio de novela histórica Ciudad de Valeria con ‘El velo de la promesa’, que lleva ya seis ediciones y tendrá continuidad con ‘Memorias de Helena’. Habitualmente publica reportajes en Historia National Geographic.