Hedy Lamarr, la mujer más hermosa de las películas

Casada en contra de su voluntad con un magnate pronazi, Friedrich Mandl, pasó cuatro años de su matrimonio encerrada a causa de los celos de su marido hasta que se pudo escapar. •  El Centro de la Mujer de Sigüenza recuerda este mes la figura de esta mujer, de cuya muerte se cumplen 13 años• Lamarr fue un ejemplo de superación. sus estudios y trabajos de ingeniería, han tenido una gran repercusión en tecnologías que hoy empleamos todos los días, como es el caso de la telefonía 3G o el sistema Wifi.


Su gran belleza le valió el calificativo de “la mujer más hermosa de las películas”. Sin embargo, Hedy Lamarr (1914-2000) era algo más que una cara bonita. Desarrolló una breve carrera artística, participando en un puñado de películas –la más célebre de todas ellas ‘Sansón y Dalila’ (1949), donde encarnó el papel de la fémina bíblica–, pero por encima de todo destacó como científica.

Hedwig Eva Maria Kiesler  ha pasado a la historia del cine por ser la primera actriz que se exhibió completamente desnuda en la pantalla e interpretó un orgasmo con el rostro en primer plano.  Estuvo a punto de rodar ‘Lo que el viento se llevó’ y rechazó papeles protagonistas en grandes films como ‘Casablanca’.

Casada en contra de su voluntad con un magnate pronazi millonario -Friedrich Mandl, dedicado a la venta de armas- que había quedado prendado de ella, pasó cuatro largos años de su matrimonio encerrada a causa de los celos de su marido, hasta que, finalmente en una historia digna de una película de aventuras, la joven escapó primero a París, pasando más tarde a Londres y por último a EE.UU., donde continuaría con su carrera como actriz y desarrollaría su faceta como ingeniera.

Durante su matrimonio, aprovechó el tiempo para continuar sus estudios de ingeniería, y para recopilar toda la información que pudo sobre los clientes y amigos de su marido, información que posteriormente entregaría a las autoridades estadounidenses.

Así pudo conocer uno de los problemas más graves a los que se enfrentaban los militares:  la fragilidad de las comunicaciones por radio. El enemigo podía escuchar los canales utilizados por sus tropas, lo que les permitía, además de enterarse de sus comunicaciones, triangular el origen de la transmisión y así localizar al emisor. El enemigo podía, también, en el momento en que detectaba una transmisión, enviar una señal parásita en ese mismo canal, lo que interfería y anulaba la transmisión.

Este problema era especialmente grave en el caso de los espías, que cada vez que enviaban una transmisión no sólo estaban delatando su posición, sino que las interferencias enemigas podían hacer su trabajo inútil.

A pesar de esta rocambolesca y trepidante vida, y de su carrera cinematográfica, Lamarr apenas es conocida hoy por el gran público.  Sin embargo, sus estudios y trabajos de ingeniería, han tenido una gran repercusión en tecnologías que hoy empleamos todos los días, como es el caso de la telefonía 3G o el sistema Wifi.

Rencor hacia el régimen nazi

Lamarr odiaba el régimen nazi, por lo que había ofrecido al gobierno de los Estados Unidos toda la información confidencial que disponía gracias a los contactos de su ex marido. Además, consideraba que su inteligencia podía contribuir a la victoria aliada. Así, se puso a trabajar para la consecución de nuevas tecnologías militares.

En 1941, mientras hacía sus pinitos en el cine, Lamarr profundizó en sus conocimientos de ingeniería creando, por ejemplo, un sistema de comunicaciones por radio que no podía ser interceptado por el enemigo, al cambiar continuamente de frecuencia. Como es lógico, este hallazgo interesó de forma notable al ejército de los Estados Unidos. Dicho sistema, diseñado junto al compositor George Anthell, constituía una versión primitiva del llamado espectro ensanchado, hoy utilizado en varios sistemas de telecomunicaciones.

En los años 90 del pasado siglo, los ingenieros que trabajaban en el desarrollo de las redes informáticas inalámbricas se encontraron con el problema de evitar que los equipos que integraban la red se interfiriesen  entre sí.

En este punto, se puso sobre la mesa la invención de Hedy Lamarr. Y así es como una inventora que huyó de un marido déspota, fue actriz y que trabajó para el ejército estadounidense durante la II G.M. sentó las bases de los sistemas de comunicaciones digitales modernos, aunque para el gran público sea una desconocida. “Esperamos que esto cambie a partir de ahora, para ella y para todas las demás mujeres con aportaciones interesantes para el desarrollo de la Humanidad, contribuyendo desde aquí a que tengan el reconocimiento que merecen”, valora el equipo del Centro de la Mujer seguntino.

 

 

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