Setenta ausencias fotográficas

El veterano fotógrafo alcarreño Alfonso Romo expone en el Espacio Antonio Pérez de Diputación, “un diálogo absurdo” con los objetos que fotografía con una técnica muy personal.


Fotos recientes en viejas emulsiones de plata. La fórmula mágica y realizada concienzudamente, por el método ensayo-error le ha salido perfecta al fotógrafo Alfonso Romo (Guadalajara, 1957) que expone el resultado en una interesante exposición de 40 bodegones y 30 retratos abierta hasta el próximo 5 de enero en el Espacio de Arte 'Antonio Pérez', en el San José.

Sus ‘Ausencias’ son viejas básculas, botes de pintura, balones, rostros de perfil y primeros planos, que se prestan para fundirse en una técnica mixta hasta parecer 'mojados' en cierto tono vintage. "Desde 1999 comencé a trabajar esta técnica, a raíz de un trabajo que me salió para una publicación. No hay nada más que grafito para retocar y realzar y cera para recubrir", explica Romo. Eso y una “gracia”, improvisa, una especie de inspiración artística que ha logrado la textura que el artista deseó.

Ha sido algo complicado”, admite, “sobre todo en las fotografías de gran tamaño, y por las emulsiones… al ser tan antiguas, se quemaban y había que conseguir un fijador estable”. El tiempo medio empleado por cada obra fue “de dos o tres días”, explica.

¿Y por qué objetos? “En la última exposición trabajé el desnudo y algo de bodegón. En este último período las condiciones han cambiado, por la familia, los hijos, y he optado por los objetos, que era lo que tenía más a mano". 'Ausencias' es, resume Romo, “una reflexión sobre ellos” con la que pretende "mostrar un diálogo absurdo con el elemento a fotografiar. Absurdo porque no hay réplica, porque no es el mismo diálogo que pudieras tener con un modelo a través del cuerpo. Es otra manera de enfocar las cosas".

Las obras -únicas, no copias- están en venta. El precio más elevado es de 1.000 euros y el más económico, 450. "El precio está ajustado a Guadalajara", dice. La exposición, de momento, se puede ver sólo en Guadalajara, pero Romo no descarta girarla por Madrid y Barcelona. El tiempo de espera para una sala es de "dos o tres años”, así que resulta “un poco frustrante hacer algo y sacarlo dentro ese tiempo”. Todo se andará.

Una trayectoria contrastada

Alfonso Romo, que actualmente trabaja en los servicios fotográficos de la Diputación de Guadalajara, ha seguido estudios en la Galería Imagen de Madrid (1985), Universidad Menéndez Pelayo (1985): El arte del retrato por Eva Rubinstein y Humberto Rivas, el Círculo de Bellas Artes (Taller de Joel Peter Witkin 1988), en la Universidad Complutense: Coleccionismo y Difusión de la Fotografía 1988) y en el Taller de Manuel Santos (Restauración de Archivos Fotográficos, 2004).

Ha trabajado como “freelance” en los Altos del Golán (Israel, 1984), Nicaragua (1985) y con refugiados guatemaltecos (México, 1991). Tiene publicaciones en Arte Fotográfico (1988), La Cortinilla (1987/88), Fotoprofesional (1989), Canto de la Tripulación (1990/94) y Aventures et development (1991).

Ha realizado exposiciones individuales en la Agrupación Fotográfica de Guadalajara, Palacio Ducal de Pastrana, Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza y Madrid, la Institución Marqués de Santillana, el Instituto de Cultura Hispánica de Costa Rica, el Ateneo Municipal de Guadalajara (Amnistía internacional, 1994) y en la Sala de Arte San José de Caracholos de la Universidad de Alcalá, entre otros espacios. Además, ha participado en exposiciones colectivas, entre ellas, la de la Sociedad de fotógrafos de prensa, en México (1986), con el Grupo Relicario, en Guadalajara, Cáceres y Madrid; en el IV Salón Internacional de fotografía de Aigle D'or (Suiza, 1987) o en la Bienal de China 'El arte de la fotografía' (1997).