Instantes de una ‘noche mágica’

La pareja de fotógrafos Mariam Useros e Isra Calzado exponen en la biblioteca infantil 24 instantáneas de La Noche Mágica que Dávalos vivió en octubre. • Acompañan la colección varios dibujos hechos por los niños que disfrutaron de esa jornada de juegos y espectáculos culturales y que durmieron en el palacio.


Dávalos tiene cada año una noche mágica, irrepetible, en que los pequeños tienen la oportunidad de dormir en palacio y recorrer sus pasillos y sus aposentos corriendo aventuras y disfrutando de cuentacuentos. Así ocurrió en la noche de 25 al 26 de octubre. Y para contar lo que ocurría en la Biblioteca Pública de Guadalajara en plena noche, a puerta cerrada, en una noche especial en que lo fascinante se adueña de todos sus espacios, estaban allí Mariam Useros e Isra Calzado, una pareja de fotógrafos de la Agrupación Alcarreña (AFGU) que exponen ahora en la sala infantil algunos de estos fogonazos de fantasía.

“Lo pasamos como niños”, insisten una y otra vez, mientras observan el resultado de la exposición, con 24 de sus instantáneas acompañadas de láminas con otros tantos dibujos de los cerca de cuarenta peques que protagonizaron la última Noche Mágica, chavales de entre seis y nueve años que tuvieron el privilegio –lo es: sólo se puede participar una vez– de dormir en Dávalos, como príncipes y princesas, y correr aventuras en un mundo de cuento de hadas que recrean artistas como los actores Marta Marco, Luis Orna y Ultramarinos de Lucas, la bailarina Victoria Valdearco, las narradoras de la Caperuza Roja o las voces del Coro Novi Cantores.

Lo que hicieron Mariam e Isra, dos fotógrafos muy implicados en el movimiento asociativo de la ciudad, fue colarse en la fiesta y retratar las diferentes escenas que en ella se vivieron. Desde la entrada para flanquear los muros del palacio, donde a los niños les esperaba un ‘photocall’ digno de las grandes ocasiones, hasta el momento en que los chavales se fueron a dormir tras la cena y un sinfín de actividades a lo largo de unas seis horas.

“Había que andar con mil ojos”

“Lo que más me gustó fue recorrer los pasillos, las tripas de la biblioteca”, explica Isra. A la vuelta de cada esquina, relata, había una sorpresa. Lo era para los pequeños, pero también para ellos, que no sabían lo que se podían encontrar. La mejor foto de la exposición, según Mariam, es precisamente una de Isra en la que un grupo de niños en plena aventura por los pasillos mira hacia un rincón -que queda fuera del encuadre de la foto- como si estuvieran a punto de descubrir alguna sorpresa. Una de ellas, por cierto, se la llevó el propio Calzado, que tras abrir una puerta corredera y llegar a uno de los almacenes de la biblioteca encontró un montón de cintas de películas en VHS: algunas de ellas habían sido donadas por él mismo a la biblioteca hacía algunos años.

 “Tenías que andar con mil ojos, mirando a los niños pero también a lo que podía suceder”, añade Mariam, que confiesa que ha hecho realidad un pequeño sueño infantil: “De pequeña quería quedarme encerrada en una biblioteca”. Es lo que hizo al entrar en Dávalos con los niños, cerrar las puertas y dejarse llevar por la fantasía del teatro o los cuentacuentos. “Yo me apunto para el año que viene, porque me lo pasé bomba”. 

“Una actividad así demuestra que la biblioteca es divertida, un lugar de juegos y no sólo al que ir para estudiar”, explica Isra Calzado, también cinéfilo y director de cortos. Respecto a su exposición, agradecen el precio especial de Nacho Abascal para las láminas que han sido colgadas. Las 24 que el público puede ver hasta el día 18 de abril son una selección realizada por la propia biblioteca a partir de una colección de 150 instantáneas de Useros y Calzado, y que se han situado por orden cronológico para hacer una crónica visual de la cita. En las cuatro últimas aparecen diferentes versiones (miradas o enfoques, habría que decir) de posados en familia de los niños y padres participantes en esta cita irrepetible.

Entre foto y foto hay dibujos de los propios niños: muchas de ellas versan sobre el momento en que se fueron a dormir con sus sacos, como si esa experiencia les hubiese marcado especialmente; algunas están repletas de detalles sobre el claustro, sin olvidarse de pintar los libros o el piano; y en varias aparecen referencias a las animadas actividades, porque abundan personajes como la reina de corazones, Mary Poppins, los piratas o las 'Cosas del mar' de Ultramarinos. “Creo que la exposición anima al que no ha venido todavía”, asegura Calzado. La próxima cita, mágica e irrepetible, volverá a ser en otoño, con otros niños como protagonistas. Para los afortunados, un consejo: no olvidéis sonreír para la foto.

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