Queridos alumnos:

‘Buenos días, Don Enrique’ resulta una colección documental de la escuela rural de finales de los 80. • El autor, el fotógrafo Enrique Delgado, tenía 23 años y comenzaba su carrera de maestro en Mazuecos. • La exposición es un sentido homenaje educacional a base de miradas, postales del aula, el recreo y sus alumnos, verdaderos protagonistas de la exposición.  


Tijeras. Pegamento. Una revista. Un folio. Una pizarra. Sobre ella, un crucifijo. Una mirada que se vuelve a la cámara. Mesas. Pupitres de madera. La foto de los Reyes de España. Un maestro que mira un libro. Y más miradas. Chas. Una foto. Mazuecos, 1978. Un aula rural como muchos otros se retrata en muchos instantes en ‘Buenos días, Don Enrique’, una exposición que desde el mismo título ya invita a viajar al tiempo de infancia, al patio de colegio. 

Don Enrique es Enrique Delgado (Guadalajara, 1955), que en los albores de la democracia empezaba a ser maestro y también a aprender a amar la fotografía. Sus primeras fotos, sus primeros alumnos, se exhiben en blanco y negro en la sala de arte Antonio Pérez del San José con una generosidad que deslumbra en sus miradas. A ellas dedica buena parte de la exposición.

Son divertidas, pícaras, aplicadas, serias, risueñas, sinceras. A veces, son miradas que no miran sino que provocan al espectador –esos alumnos que hablan con sus manos pero también con sus calcetines: blancos, cortitos, de colores o de ganchillo, con calados, hasta la rodilla...-. Apetece quedarse mirando las fotografías de grupo y reparar en los detalles que atisban historias, que dicen mucho más que lo que se ve. 

En ‘El Recreo’ asistimos a los tiempos de confidencias entre amigos, a los juegos en pleno campo, entre hierbas, sapos y hojas, entre besos furtivos, sonrisas y el sempiterno fútbol. En esta suerte de documental fotográfico impera el retrato: el de los niños, por goleada, y el de los maestros, como excepción. Una sola foto de grupo donde Delgado (don Enrique) posa con otros profesores en un aula donde asoma un cartel de higiene dental (“El ratoncito Pérez te enseña… cómo actúa la caries”), una vieja estufa, viejos enchufes de gordos cables, algún dibujo, los Reyes Juan Carlos y Sofía y una gran pizarra donde se enseña quién vive en el Polo.  

Además de la colección fotográfica, en la exposición se ha recreado un pupitre tras el que llama la atención el mapa de Castilla-La Nueva. Delgado ofrece en 'Buenos días, don Enrique' una reflexión personal de una parte de su vida. Son fotografías nobles, cariñosas, fieles, que logran captar momentos imperfectos convirtiéndolos en perfectos. Son imágenes que desprenden cariño y nostalgia y que son indudable testimonio educativo de una época… no tan lejana.  

Fotos: Enrique Delgado. 03: Enrique Delgado, el autor, en la inauguración. / Foto: E.C.


‘Buenos días, Don Enrique’ se puede visitar hasta el 28 de febrero en la sala de arte Antonio Pérez. Centro San José. C/ Atienza, 4. Visitas: de 19 a 21 horas.

 

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