Las virtudes de Japón

El maestro de kárate Salvador Herráiz plasma en una treintena de fotografías su pasión por el Japón más profundo hasta el 13 de febrero en la sala de exposiciones del Buero Vallejo. • A la inauguración, ayer, asistió el embajador de Japón, Satoru Satoh, ya que la muestra se incluye en el programa de actos del Año Dual España-Japón que conmemora los 400 años del inicio de las relaciones entre ambos países. • La muestra revela instantáneas de la vida cotidiana en Japón, que el 7º Dan ha tomado en sus muchos viajes a la ciudad del Sol Naciente, desde hace 25 años.


Salvador Herráiz se quita su traje de karateca y se cuelga la cámara fotográfica en la exposición que hasta el próximo 13 de febrero se puede ver en la sala de exposiciones del Teatro Buero Vallejo. Es un viaje al Japón profundo, al de sus habitantes y sus oficios, que pretende ser también un homenaje a tantos viajes realizados por este guadalajareño, 7º Dan y amigo del país nipón, donde ha girado con alma de investigador y con afán de mejorar su técnica karateca. Hay en esta muestra un acercamiento en la labores cotidianas de japoneses, que se presentan disfrutando de sus hijos, en su casa, en la cocina o en las labores agrícolas.

La exposición se enmarca dentro de los diferentes actos conmemorativos del Año Dual España-Japón, que recuerda 400 años de relaciones entre ambos países. Además de más de una treintena de fotografías, se expone una armadura samurái.

Estrella invitada a la inauguración de la exposición, con numeroso público asistente, fue el embajador de Japón en España, Satoru Satoh, que ya le prologó a Herráiz el segundo volumen sobre esta disciplina deportiva: "Alguien que sin ser japonés ama tanto a Japón y sabe transmitir ese amor a sus discípulos, tiene, por fuerza, que ser radicalmente sincero también en sus enseñanzas. Además, habiendo conectado con la esencia japonesa, su magisterio en el dojo o en sus escritos es más que una enseñanza fiable". 

El acto se inició primero con una visita protocolaria al Ayuntamiento, donde el embajador nipón fue obsequiado con bizcochos borrachos, miel de la Alcarria, un libro sobre la ciudad y visitó el Palacio del Infantado.

Japón resulta un paraíso para fotografiar, ha admitido Herráiz, que también subraya los contrastes de un país donde conviven la más alta tecnología y las costumbres más arraigadas, "en un clima de respeto que no he visto en otras partes del mundo, es un ejemplo de comportamiento y actitud".

De ellos también admira la fuerza con la que salen de las desgracias, ya sea el gran terremoto de 2011 o el accidente nuclear de Fukusima que vino después. El mismo coraje destacó el alcalde, Antonio Román, que asistió a la inauguración: "Lo que demostraron los ciudadanos japoneses tras esa catástrofe para intentar salir adelante es digno de admiración; y eso es algo que nuestro país quiso reconocer a través de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a los 'Héroes de Fukusima".

El embajador de Japón, por su parte, ha definido a Guadalajara como "una ciudad rebosante de historia y cultura", y ha desvelado su "sorpresa" al conocer la faceta como fotógrafo de Herráiz, al que "conocía como maestro de la disciplina del karate. España y Japón están lejanos en el espacio", pero "espero que con esta exposición muchas personas puedan apreciar la belleza de Japón y su cultura", ha dicho Satoru Satoh.

La exposición puede ser visitada hasta el 13 de febrero en el Teatro Auditorio Buero Vallejo, de lunes a viernes, de 19 a 21 horas, excepto festivos y días de función.

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