El museo de la Guadalajara en blanco y negro

El Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de Guadalajara (Cefighu) mantiene una exposición permanente en la planta baja del San José. • Fotografías antiguas y viejos modelos de cámaras de fotos y de proyectores de cine comparten vitrinas con praxinoscopios o la recreación de un estudio de época de José Reyes. • El Cefighu atesora además el legado de Tomás Camarillo, antiquísimas películas y más de 1.800 instantáneas de 287 puntos de la provincia.


La Guadalajara de este museo sólo existe en blanco y negro. Son retratos de paisanos que posaron en contadas ocasiones a lo largo de su vida, almas robadas en su quehacer diario o estampas costumbristas de una España que ya se nos fue. Las firman nombres sin cuyo legado la memoria de la provincia no sería lo mismo: Tomás Camarillo, Layna Serrano, Poyatos, José López, Latorre y Vegas, Reyes, Cortijo Ballester...

La exposición del Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de Guadalajara (Cefighu), que tiene su sede en el complejo San José de Guadalajara, es una auténtica joya. Atesora numerosas instantáneas de los pueblos de la provincia, sus monumentos y sus gentes, ofrece un recorrido por los orígenes de la fotografía profesional y el cine alcarreños y muestra algunos aparatejos de coleccionista que hoy son lindas antiguallas para alborozo del visitante más curioso: proyectores de cine de los años cincuenta, modelos históricos de cámaras de fotos, una reproducción del estudio de un fotógrafo de mitad del siglo pasado… Aquí es posible ver correr a las palomas y los caballos en los míticos praxinoscopios, esos juguetes cuyas imágenes en movimiento constituyen el antecedente más inmediato del cine, o conocer los daguerrotipos, las más remotas formas de retrato fotográfico.

El centro perteneciente a Diputación se encarga de atesorar y conservar el patrimonio visual de la provincia, multitud de legados fotográficos donados o custodiados en depósito voluntario y que no sólo se exponen (en esta sala, pero también en exposiciones temporales e itinerantes), sino que también están sufriendo un proceso de digitalización. Su catalogación facilita además la labor a los investigadores que estén interesados en conocer la obra de estos fotógrafos, también otros ligados a la provincia y de renombre como Ortíz Echagüe o Francisco Goñi.

El recorrido

No es un museo excesivamente grande. En una sala de irregular perímetro el visitante hace un recorrido por los orígenes y la evoluciòn de la fotografía y el cine. Precisamente un enorme proyector de los años cincuenta, donado por los Hermanos Agudo, recibe al recién llegado. Al lado, una vitrina muestra otros proyectores de menor tamaño, modelos también de coleccionista. Un panel explica, a continuación, los primeros pasos del cine en Guadalajara, desde la linterna mágica hasta los primeros rodajes, incluido el primero que se conversa, un paseo matinal por la Aerostación de 1904.

Entre los ‘juguetes’ más destacados de esta exposición permanente se encuentran dos praxinoscopios, artefacto que presenta en un círculo una serie de imágenes sucesivas que, al pasar rápido ante la mirada humana, conforman una secuencia que imita el movimiento. Eran las primeras formas de imagen dinámica y un antecedente del cine.

Pero hay más curiosidades. El centro da cuenta también de la fotografía estereoscópica, con formatos arcaicos de imagen tridimensional que en algunos casos datan de hace ya un siglo y con unos anteojos de 3D que puede utilizar el visitante para ver una imagen tridimensional de la plaza de Santo Domingo de Guadalajara.

El visitante avanza entre estampas antiguas de las colecciones del Cefighu. Hay muchos retratos familiares y de monumentos, algunas fotografías curiosas (como una niña muerta de A. Nieto) y muchos paisajes de otro tiempo, con calles de arena y compañías de burros o bueyes.

Uno de los rincones más interesantes recrea el estudio de fotografía de José Reyes, primero de una larga saga de profesionales del gremio que llegó desde Córdoba hasta Guadalajara y que durante cincuenta años desarrolló su carrera, primero al abrigo del Ejército, pionero entre muchos otros fotógrafos arriacenses reconocidos a lo largo del siglo XX.

Precisamente dos paneles dan cuenta de la evolución de la fotografía alcarreña. Los primeros pasos a mediados del siglo XIX llevan los nombres de Amador Cuesta (que por ejemplo fotografió en 1884 la Puerta de Bejanque), Florencio Navarro (vemos un arco floral en Francisco Aritio con motivo de las fiestas de la patrona) o Ramón Suez, que fijó su objetivo en el Infantado, con un aspecto más aviejado que ahora, en 1853. Otros extranjeros como Charles Clifford o Jean Laurent también pasaron a mediados del siglo XIX por Guadalajara y son, de algún modo, precursores de la fotografía en esta provincia.

Más tarde llegará la que el Cefighu tilda de “primera edad de oro”, con los nombres de José Reyes, Ortíz Echagüe, Manuel Ariza, Francisco Goñi (que fue fotógrafo de cámara de Alfonso XIII) y otros fotógrafos que se asientan en Guadalajara entre 1900 y 1920 y desarrollan a partir de entonces su labor por toda la provincia. La Aerostación fue “el motor” de este feliz amanecer del oficio en la provincia, aunque luego los pasos fueron muchos y variados. Las avionetas y coches clásicos de La Hispano, los festejos y las labores del campo y algunas estampas curiosas comparten un sitio en este museo coqueto y un ‘escondido’ en la planta baja del complejo San José.

El tesoro de Tomás Camarillo

La colección de Tomás Camarillo tiene un valor incalculable desde el punto de vista artístico e histórico. Lo es no sólo por la talla del fotógrafo, sino por las dimensiones de su legado: el Cefighu reúne 1.848 imágenes fechadas entre 1924 y 1948, instantáneas tomadas en 287 pueblos, villas y ciudades de la provincia donde aparecen vistas panorámicas de “conjuntos urbanos, numerosísimos detalles referentes a sus paisajes naturales, calles, plazas rincones y edificios destacados como iglesias, castillos o casonas; así como retratos de numerosos lugareños ambientados en sus labores y festejos tradicionales y ataviados con sus indumentarias típicas”, indican en el centro.

De todas las imágenes existentes, 1.575 conservan los negativos (94 de cristal y 1.481 acetatos) y 269 sólo positivos. Además, hay 651 reproducciones a gran tamaño realizadas por el autor para exposiciones de la época (entre 1924 y 1944) y otras 1.475 en formato postal.

El legado de Tomás Camarillo incluía además 10 cajas de película de paso universal positivas y negativas, que contenían otras tantas películas o fragmentos de películas cinematográficas, “cuyas imágenes documentan la viveza y el dinamismo que caracterizaron a la sociedad de la capital y de los pueblos de la provincia a finales de la década de los años veinte de la pasada centuria, ya que recogen muy diversos aspectos como primeros planos de personajes sobresalientes de la época, visiones colectivas de amplios sectores sociales en diferentes actividades”. Hay, así, desde partidos de fútbol hasta fiestas tradicionales o escenas del trabajo en las fábricas, un material que estaba muy deteriorado y que el Cefighu ha restaurado.


Galería de imágenes de fotógrafos del Cefighu:

Pies de fotografía, por orden de aparición:

01: Tomás Camarillo inmortalizó a estas mujeres echando una partida de brisca en San Andrés del Rey.

02: Varios tipos se refrescan en una fuente en Horche, por Tomás Camarillo.

03: El 14-15 octubre del 61 se produjo una subida de nivel del cauce del Henares, lo captó el objetivo de José López.

04: Cortijo Ballester, obras en el patio de los Leones del Infantado, 1965-70.

05: El zapatero Gonzalo Alcalde, retratado en su taller por Poyatos.

06: Carreta tirada por bueyes en Galve de Sorbe, en una fotografía tomada por el historiador Layna Serrano.

07: Una familia prepara la cena: sopa, tortilla y choricejos de matanza.

08: Latorre y Vegas retrata a un conductor en un coche de época fabricado en La Hispano. 

09: Obreros de La Hispano posan junto a un modelo de DH.9, en una imagen tomada por Latorre y Vegas.


Este reportaje es el primero de una serie titulada ‘Museos coquetos de la provincia de Guadalajara’ que continuará durante los próximos días.