Pepe, el de las orejas

La terna al completo sale a hombros de Las Cruces en la corrida del sábado de Ferias, en la que lo más destacable fueron las dos faenas del mejicano Joselito Adame. • El Fandi desorejó al cuarto toro, y Fandiño al quinto, gracias a la generosidad del presidente.


Tercera de abono en la Feria Taurina de Guadalajara 2016. Algo más de media entrada en tarde muy fresca, encapotada y con incómodo aire. Se lidiaron seis toros de la ganadería de José Luis Marca, que sustituyó de modo íntegro a la anunciada de Bañuelos, rechazada casi íntegramente por los veterinarios, por lo que la empresa optó por cambiar completamente de hierro. Bien presentados, aunque algo desiguales en sus pesos, en general embistieron y dieron buen juego. En la romana ofrecieron 462, 590, 515, 468, 475 y 440 kilos de peso. Amenizó la tarde por segunda corrida consecutiva la Banda Provincial de Música de la Diputación, y la presidió con su “generosidad” habitual el policía José de Pedro, que como sabe todo el mundo, es una auténtica calamidad. 

David Fandila “El Fandi”, de berenjena y oro: En su primero, estocada aseadita y un descabello (silencio). En su segundo, estoconazo formidable que hace rodar al toro sin puntilla (dos orejas). 

Iván Fandiño, de espuma de mar y oro: En su primero, dos pinchazos y un bajonazo (silencio). En su segundo, estocada casi entera, ligeramente desprendida (dos orejas). Fandiño sustituyó a última hora al anunciado Francisco Rivera “Paquirri”, de baja por causas médicas. 

Joselito Adame, de malva y oro: En su primero, estocada tendida y un descabello (oreja con petición de la segunda). En su segundo, pinchazo y media estocada en el hoyo de las agujas (oreja con petición de la segunda).  

La terna al completo salió por la puerta grande.


Fue la del sábado de Ferias -a pesar del frío y el viento molesto- una muy buena tarde de toros en Guadalajara. Los tres toreros dejaron muestra de sus mejores “haceres” sobre el albero, y los toros acompañaron, se dejaron torear, embistieron con repetición, y colaboraron con los hombres de luces. De remate, el presidente de la plaza se encargó, como en él es habitual, de poner el tono triunfalista que tanto gusta a autoridades, concejales, toreros, palmeros de toreros y empresarios, para que al final todos tuviéramos la deseada foto de una terna al completo saliendo a hombros y por la puerta grande. Este es nuestro José de Pedro, “Pepe el de las orejas”, a quien Dios guarde muchos años, pero al que muchos querríamos ver lejos de la Presidencia de esta maltrecha placita de provincias, a la que nunca debió haber llegado. 

Con permiso de los otros dos toreros, hemos de decir que lo mejor de la corrida fue la ortodoxia torera del mejicano Joselito Adame, que torea primorosamente. Regresaba Adame a Guadalajara tras su soberbia actuación del año pasado (cuando llegó a indultar a un toro de Fuente Ymbro) y volvió a demostrar que está en un momento dulcísimo, desbordando clase y categoría en un toreo plástico, cadencioso, y lleno de temple y hondura. 

La faena de Adame al tercero de la tarde fue sublime, redonda desde sus inicios con el capote, y con un extraordinario tercio de banderillas a cargo de su cuadrilla. El toro repetía y no paraba de embestir, y Adame nos obsequió con una labor muletera de muchos quilates. Desde un arranque doblándose con el toro de modo parsimonioso y bellísimo, a unos naturales profundos y sentidos en los medios. Con la izquierda dio el mexicano una tanda de naturales de “cartel”, acompañados desde el tendido por la preciosa interpretación de “Nerva” por parte de la Banda Provincial. No es de extrañar: el pasodoble más bonito del mundo siempre debe sonar en las grandes faenas, y por eso estuvo también muy torero José Carlos Camarillo dando la respuesta desde el tendido, con sus solos de trompeta, a los pases de Adame con la muleta. Mató Joselito con una estocada “pelín” tendida y un descabello, y el presidente le concedió una oreja, y le negó la segunda, porque esta vez Pepe el de las orejas tuvo un arrebato de integridad (le duró poco). 

Con el que cerraba plaza, Adame repitió argumentos taurinos, ante un toro también repetidor y noble, aunque ciertamente anovillado y de escasa presencia. Puso ese “Marca” por bravura y casta en aprietos a la cuadrilla, en un difícil tercio de banderillas, pero luego en la muleta el mejicano lo dominó con muchísima clase y quietud, en una faena asentada en la mano diestra, porque al natural el toro ligaba menos sus embestidas. Un pinchazo previo a una buena estocada le privó de nuevo a Joselito de las dos orejas, pero al menos cortó una, que le servía para abrir la puerta grande. 

Por esa misma puerta, la de los triunfos, salió “El Fandi” gracias a su faena al cuarto de la tarde. El Fandi hizo lo que hace siempre, año tras año, en sus visitas a Guadalajara: Mostrar su poderoso dominio de las banderillas, y cumplir con la muleta con más voluntad que arte. 

La del cuarto toro fue una faena un poco trompicada, de muleta alta, a un bonito ejemplar, burraco ojiblanco, que resultó enrazado y fue muy aplaudido en el arrastre. Eso sí, cobró Fandila un estoconazo extraordinario, de los que no se ven habitualmente, y don José, Pepe el de las orejas, le dio dos donde con una habría bastado. Así, de nuevo el granadino salía a hombros de la plaza alcarreña, como cada año desde hace ni se sabe cuánto tiempo. En el que abrió plaza Fandila estuvo correcto en banderillas y bastante mediocre en la muleta, con un recital de pico y toreo despegado, que la plaza silenció, convenientemente. 

Iván Fandiño, que toreaba en Guadalajara por segunda tarde consecutiva merced a una sustitución de última hora por la indisposición de “Paquirri”, también desorejó un toro, el quinto de la tarde, en una faena que comenzó fría y destemplada, pero que fue de menos a más. Fandiño, tan currante como siempre, tan honesto como siempre, acabó sacando al toro a los medios y aprovechando todo lo que el burel de Marca tenía, que tampoco fue demasiado. Calentó al tendido con un buen final de molinetes ceñidos, y una correcta estocada le permitió un triunfo que el presidente, generoso, también amplió a conveniencia.  

Con el segundo de la tarde, un bravo ejemplar que se empleó bien en el caballo (muy destacable la vara que puso el picador en ese toro) Iván Fandiño no tuvo la misma suerte, ya que se vio especialmente incordiado por el viento, que en ese momento sopló con fuerza. Basó su faena en la mano derecha y toreó con su habitual solvencia, pero mató ciertamente horrible, y el público otorgó un respetuoso silencio.

Fotos: Fernando Toquero.

01. Adame inició su faena al tercero doblándose con mucha clase con el toro.

02. Adame toreó con mucha quietud y temple.

03. Derechazo de Adame.

04. Derechazo muy templado de Fandiño.

05. El Fandi volvió a entusiasmar con su poderío en banderillas.

06. El Fandi, con el capote.