La feria de día se lo lleva de calle

Las actividades culturales de día logran abarrotar las calles del centro con el concurso de pintura, el mercadillo de la Plaza Mayor con animación o las funciones de teatro en los Jardines del Infantado. • La calidad de la oferta en el centro se resiente con las pérdidas de Titiriguada, Guadalajara Mágica y el certamen de estatuas humanas.


Si la asistencia de público es el baremo con el que se mide el éxito de la programación de estas fiestas, no hay duda de que la Feria de día ha sido todo un éxito durante todo el fin de semana. Y aquí hay una máxima que manda: el sol y la ausencia de lluvias, por encima de la calidad de los actos, marca el paso de los alcarreños hacia cualquier punto de la programación en el centro. Insistimos: por encima de la calidad de los actos programados.

La generosidad de los cielos a partir del jueves permitió una asistencia masiva en las calles, las plazas y los parques, desde la paella solidaria hasta las llamadas ferias temáticas -que no han sido sino un mercadillo medieval al uso con cierta animación teatral-, los enredos teatrales de Eslava en los Jardines del Infantado, los gigantes y cabezudos (faltaría más) o el concurso infantil de dibujo y pintura. La concurrencia ha respaldado la programación de estos actos culturales, aunque se han echado en falta algunos personajes clásicos del fin de semana desaparecidos en las últimas ediciones: títeres, magos y mimos.

» De la caricatura de Cela a Peter Pan en la Plaza. Era una de las novedades de la programación y se había anunciado con grandilocuencia: cuatro ferias temáticas. En realidad, la feria en la Plaza Mayor fue del jueves al domingo la misma: un mercadillo tradicional y artesano con 16 puestos y un tiovivo ecológico, además de paseos en poni. Para animarlo, algunas exhibiciones -de oficios artesanales el primer día o de cetrería el segundo, por ejemplo- y un grupo de actores que se han caracterizado cada jornada siguiendo la ambientación propuesta: el viernes, en que se dedicaba a Cela, fue en realidad una pequeña recreación del universo rural en el corazón de la capital de provincia en la que un guardia civil, un cura y una pareja de señoritos recordaban el paso del escritor por la Alcarria de hace setenta años, deteniéndose en las comilonas, las flatulencias y los episodios más caricaturescos. Fue una jornada floja de público, todavía en día laboral. Nada que ver con lo muy concurrida que estuvo la plaza a partir del viernes, con las exhibiciones de cetrería o los mismos actores recreando escenas cervantinas en las que no faltaron improvisados sanchos y dulcineas escogidos entre el público. El sábado la atmosfera era de Western- con atrezo imitando a una ciudad del oeste -no faltaron el salón y la prisión, y los personajes clásicos, de los apaches a las bailarinas del salón y un vaquero que relató sus vivencias por las llanuras. Este domingo el mercadillo ha contado con una cama elástica para niños, un barco pirata de madera y los actores recreando el universo de Peter Pan, por supuesto con las hadas, Garfio y los amigos de Peter en busca del tesoro. Sin excesivos virtuosismos, la oferta allí presente mañana y tarde ha logrado reunir a muchísimos paseantes.

» Teatro de enredos, un éxito seguro. Hace ya tres años que la oferta cultural de Ferias estrenó una iniciativa que se ha revelado como un éxito incontestable: el ciclo de teatro popular. En esta ocasión el escenario se ha trasladado a los Jardines del Infantado -un acierto: se sigue la obra sin campanadas, charangas ni otras distracciones-, se ha reducido el ciclo a sólo dos tardes y se ha repetido la asistencia masiva de espectadores, muchos de ellos, un público de avanzada edad que tampoco tiene un gran abanico de actividades donde elegir. En la tarde del viernes, más de 300 personas abarrotaban los jardines. Literalmente no cabía un alma más ni sentada ni de pie, ni en la balconada que hay sobre la fuente ni en los atestados laterales. El sábado se repitió el llenazo, aunque sin tantos agobios. La propuesta, a cargo de la compañía Teatro Eslava, consistió en dos montajes de enredo y chiste fácil. En 'La noche de los idiotas', el listo acabó revelándose tan tonto al menos como el supuesto idiota, y, al día siguiente, la misma pareja de versátiles protagonistas de la compañía saltaron a escena convertidos en un par de granujas dispuestos a echar una canita al aire, pero obviamente se les truncaron los planes. En ambos casos, diálogos ágiles, algunos tics rescatados del glorioso género del 'destape' y unas actuaciones desiguales en el plantel para unas funciones previsibles pero trufadas de chistes, muchachas ligeras de equipaje y delirios tremendos que el público agradeció con sus carcajadas. Visto lo visto, al ciclo se le puede añadir alguna función más y seguiría teniendo una gran respuesta de público para un tipo de teatro que encaja bien con los aires festivos.

» 500 niños dando color a la ciudad. El concurso de dibujo y pintura es un clásico de la ciudad y tampoco aquí flojeó la asistencia de participantes. 500 niños exactos, según la organización, participaron el viernes por la mañana dibujando y coloreando alguna escena relacionada con la ciudad o con las ferias. Hubo mucha recreación del Infantado -a sus pies recogían los pequeños la inscripción para ponerse a continuación manos a la obra- y técnicas variadas. La mayoría tiró de los lapiceros de colores que facilitaba la organización, pero hubo también mucha acuarela. Los pequeños pudieron disfrutar de algunos hinchables y, al final de la jornada, de un sorteo de regalos -entre ellos una bicicleta- que repartieron los ediles Verónica Renales (PP) y Ángel Bachiller (C's).

» Y también los tres grandes ausentes: No faltaron los habituales Gigantes y Cabezudos, cada mañana acompañados de una gran comitiva de familias. Al son de la dulzaina, con sus recorridos y movimientos previsibles, siguen conformando la estampa más auténtica de las Ferias. También se hacen ya imprescindibles la dulzainada o el concurso de charangas. Pero entre oferta tradicional y novedosa, las Ferias y Fiestas 2016 han supuesto también la consolidación de tres enormes ausencias: Titiriguada, sustituido por el remiendo de Festitiriguada con animación infantil, hinchables y alguna función de calidad muy justa, este año adelantado a los prolegómenos de la semana grande y cuyo coste, próximo a los 30.000 euros, sigue sin tener un peso en consonancia en el conjunto de la programación. Otra ausencia a apuntar, por segundo año consecutivo, han sido las tradicionalmente muy concurridas actuaciones de magos en varios puntos de la ciudad de la ya perdida Guadalajara Mágica; así como el magnífico Concurso de Estatuas Humanas del domingo, que hasta hace dos años salpicaba de mimos el paseo dominical. No están y, aunque las calles sigan abarrotadas en este fin de semana de Ferias, se les echa de menos.

  

Fotos: R.M.