Los guiñoles empañan una notable Feria cultural

Gran afluencia de público en los actos de calle, con la recuperación de participación del concurso de pintura rápida. • Entre las novedades, gran éxito del ciclo de Teatro Popular y descalabro del Festitiriguada como festival de títeres. • Buena afluencia a los conciertos de pago, aunque menor que en 2012 y con el único lleno de Melendi.


La cultura ha vuelto a tener un peso indudable en las Ferias y Fiestas de Guadalajara que tocaban a su fin ayer domingo con los fuegos artificiales, ya en plena noche. Ha sido un protagonismo para lo bueno, en la mayoría de los casos –cabe resaltar, por novedoso, el multitudinario seguimiento del ciclo de teatro popular–, y para lo malo, con el desatino fuera de dudas de la reconversión del festival de títeres en un espectáculo de animación infantil sin más pretensiones.

El alcalde, Antonio Román, realizaba su habitual balance apresurado de las Ferias en la despedida con las peñas. “Me atrevo a decir que de las siete fiestas que se han celebrado siendo yo alcalde, estas han sido las más exitosas por participación, ausencia de incidentes de gravedad y la buena acogida de las novedades incluidas”, valoraba este domingo por la noche, desarrollando sobre todo los aspectos relacionados con los encierros y las corridas de toros. 

El regidor también ha destacado que su equipo ha recibido felicitaciones por la organización de numerosas actividades de calle por el día, lo que ha supuesto que la zona centro “haya sido un hervidero de gente y que los bares hayan estado llenos”.  En el mismo sentido, ha dado por recuperado el escenario de la Plaza Mayor, con un “lleno total” en  el teatro o el concierto de habaneras.

En todo caso, el equipo municipal tiene previsto realizar este lunes por la mañana su balance, del mismo modo que los grupos de la oposición.

El buen tiempo ha sido causante en buena medida del gran seguimiento de las actividades. Ha sido así desde el comienzo de la programación, con el propio desfile de carrozas o el concurso de pintura. A continuación, repasamos las diferentes actividades culturales llevadas a cabo durante estos días de Ferias y Fiestas, analizando las luces y sombras de cada una de ellas según la impresión de los redactores de Cultura EnGuada en la cobertura de los eventos.

Buen nivel de la programación de calle

Una de las más gratas sorpresas de este año ha sido la recuperación de la participación de los artistas en el Certamen de Pintura Rápida Ciudad de Guadalajara. El descenso de concursantes del año pasado a la mitad fue un bache que afortunadamente ha quedado atrás este año, con una cifra en consonancia con las últimas ediciones: 61 pintores se dieron cita este año, con la curiosidad de que el premio fue a parar a un artista chino, Miao Du.

Ese mismo sábado en vísperas del día de la patrona también se celebró el desfile, dedicado este año a la historia de la música. La ciudad pareció responder con un aprobado generalizado a la cita, después de las dudas que generó entre el público más exigente el desfile del año anterior sobre el cómic. Hubo mucho público en un recorrido nuevo por el que pasaron más de veinte representaciones, entre carrozas y comparsas.

La calle ha funcionado en la mayor parte de los actos: Guadalajara Mágica, las salidas de las comparsas de gigantes y cabezudos o la espectacular –un año más– muestra de estatuas humanas. La amplísima competencia en un horario demasiado apretado (donde caben también eventos destinados al público familiar como el Día de la Bicicleta o Festitiriguada, con varios escenarios en el centro) obliga no obstante a tener que escoger y sacrificar muchísima programación que pudiera resultar interesante de visitar para muchos guadalajareños si hubiese mayor amplitud de horarios. Se trata, aquí, de un defecto por exceso.

También otros actos musicales programados como la dulzainada, que resulta imprescindible para los amantes de la música tradicional en vivo, el encuentro de charangas, los multitudinarios vermús en San Roque con Klandestinos o las muchas verbenas (de peñas o del Ayuntamiento) se han beneficiado de la agradable temperatura de estos días.

Los conciertos

El de los conciertos de Ferias es un capítulo siempre polémico, desde el mismo anuncio de los carteles. Resulta en esta edición inevitable la comparación con 2012, la más reciente, que había dejado el listón muy alto. Obviamente Supermartxé no tuvo el tirón de Juan Magán, aunque sí convirtió la Fuente de la Niña en una fiesta durante más de cuatro horas, ni Melendi sorprendió con un conciertazo de calidad mayor a lo que hicieran un año antes Amaral. Sí cumplieron, incluso por encima de lo esperable, Hombres G y se entregaron a un público que los esperaba desde hace tiempo los Barricada, que pese a todo no lograron reunir más de 3.000 espectadores sobre el césped de las pistas pese a la política de puertas abiertas para el Guadarock. En esta cita se echó en falta la presencia de uno de los grupos locales ganadores del DOG, Quartetto Mínimo, que no respondió ni siquiera a la invitación de la organización. Brilló en vivo la formación vencedora del concurso, Durgamata.

Este año ha habido menos público en los conciertos de pago respecto a un 2012 que había batido récords, tras colgar el cartel de ‘no hay entradas’ en tres de los cuatro conciertos de la semana grande. Esta vez sólo ocurrió, con mucha antelación, en el caso de Melendi.

Mención especial merece este concierto, la actuación estrella de estas Ferias. El asturiano volvió a llenar en su enésima visita a la ciudad, prueba de que tiene numerosos seguidores también en La Alcarria. No en vano fue el segundo nombre más votado (por detrás de Extremoduro) en la consulta de la Concejalía de Festejos a través de las redes sociales. Nada que reprochar –todo lo contrario– a la organización logrando su presencia para la jornada del sábado. Otra cosa fue el recital, achacable exclusivamente al propio artista, cuyos delirios de grandeza le hicieron equivocar su presencia sobre el escenario, oficiando más de lo necesario de filósofo. El tono fue más bien bajo para el que se perfilaba como el concierto memorable de este año.

Los dos aperitivos musicales en el Tyce, con Niños Mutantes y Ariel Rot, volvieron a quedarse cortos de público. Ambos conciertos han avanzado en la consolidación de este espacio como un escenario más de Ferias, especializado además en una música pop-rock menos comercial que, tal vez por eso mismo, resulte más minoritaria, lo que se traduce directamente en las cifras de ventas. 

La presencia de estos conciertos y del espectáculo Supermartxé, con el formato importado de Ibiza en el que además hubo cabida para el grupo de artistas local Huaja, recalca una de las virtudes de los últimos carteles musicales de Ferias: la variedad. 

Festitiriguada, un cambio radical

Venía precedido de una larga polémica, que parecía resuelta con la adjudicación por concurso del festival de títeres de Ferias. El resultado ha sido decepcionante como cita teatral. La calidad de las obras ha estado muy por debajo de las propuestas habituales de esta cita, el guiñol ha sustituido la amplísima variedad de formatos de marionetas que concurrían en los Jardines del Infantado y el festival de títeres que aspiraba a ganarse una fecha independiente en el calendario por la entidad de su programación se ha transformado en un conjunto menor de actividades de animación infantil.

Todo balance sobre esta nueva experiencia pasa por aclarar el objetivo perseguido con Festititiriguada. Si era similar al de Titiriguada, como hacía pensar el nombre casi idéntico y la ubicación del escenario principal en los jardines del palacio, entonces ha resultado un paso atrás, como han interpretado muchos amantes de este género, menor en apariencia. En cambio, si el objetivo se había situado en ofrecer una programación infantil alternativa a un festival de títeres al que se habría renunciado, los guiñoles, los talleres, los hinchables y la globoflexia habrán cumplido su cometido, aun cuando Guadalajara habrá perdido un festival que seguía la senda de otros eventos españoles de primer nivel como el segoviano Titirimundi.

Teatro popular, una agradable novedad

No es un teatro de vanguardia ni una propuesta para locos de la dramaturgia, pero el Festival de Teatro Popular en la Plaza Mayor ha sido todo un acierto y la prueba ha estado en el patio de butacas, con tres llenazos consecutivos de la Compañía Benavente para ver ‘Eran tres, un gitano y un marqués’, ‘Vamos a contar mentiras’ y ‘Melocotón en almíbar’, obligada en el repertorio por estar subvencionada por el Ministerio de Cultura y, a la vez, agradecida por los aficionados que saben distinguir a todo un Mihura, también en esto de las tablas.

No hay excesiva programación cultural para el público más maduro (salvo los habituales bailes para jubilados y algún concierto concreto) y la ampliación con teatro, respaldada además por el alcalde con su presencia en el patio de butacas, sienta un precedente muy interesante.

Surgen, al hilo de esta nueva experiencia que rompe el tabú de la programación teatral en Ferias, algunas otras preguntas acerca de si se puede programar teatro al aire libre con compañías de Guadalajara o si, además de representar a autores de comedia ligera, cabría alguna función complementaria de otros dramaturgos, caso en el que resulta difícil no mencionar el nombre del guadalajareño Buero Vallejo, considerado el mejor autor teatral de la segunda mitad del siglo XX. Pero, al margen de exigencias, lo cierto es que la compañía Benavente ha resuelto con eficiencia tanto el reto escénico como el técnico, que tampoco era fácil.

Aunque con un cambio de tercio, también cabe incluir en este apartado el éxito de público en el mismo horario y en el mismo escenario durante la jornada del sábado, con el concierto de habaneras de la coral alicantina José Hodar, otro llenazo que demuestra que los géneros aparentemente menores no están reñidos con la respuesta de aficionados.

La solidaridad también llena

Dos espectáculos han tenido la colaboración de IberCaja con el Ayuntamiento demostrando, un año más, su capacidad para apostar por actuaciones para los más mayores y los más pequeños y lograr a la vez una buena respuesta de público con una recaudación solidaria para Cáritas Guadalajara.

Mil personas acudieron en esta edición al Festival de Jotas celebrado en el Pabellón Multiusos, con los maños de Xinglar como invitados, acompañados del grupo alcarreño de La Cotilla. Si esto ocurría el martes, el miércoles por la tarde era el turno en el teatro Buero Vallejo para los niños, con una representación de marionetas de la compañía Sol y Tierra de las que se han echado luego de menos en el Infantado. De nuevo un euro y de nuevo una entrada más que aceptable con futura donación benéfica, precisamente para ver una obra que giraba en torno al hambre en África.

Otra gran cita solidaria de estos días tuvo lugar también en este mismo escenario con el reclamo de uno de los monologuistas más seguidos del país, Leo Harlem, que llegó acompañado de Dani Delacámara, todo un descubrimiento para quienes no le conocían. Fue un festival de la risa que había colgado desde hacía días el cartel de “no hay billetes” y que no defraudó. La taquilla tendrá esta vez como destino la financiación de los proyectos de la Fundación Nipace para familias de niños con parálisis cerebral.

Estos dos artistas realizaron un monólogo cada uno y un bloque final conjunto de chistes en el que ha sido uno de los espectáculos de mayor calidad en la programación cultural de estas fiestas.

Conciertos gratis

De nuevo las actuaciones gratuitas al aire libre han resultado un éxito de público. La plaza de Santo Domingo ha estado a rebosar en cada una de las actuaciones: abría fuego el martes el tributo a Elvis con Augie Burr & Elvis Tribute Band, siguiendo la estela de los últimos años con los imitadores de Abba, The Rolling Stones o Queen, un formato que siempre obtiene una buena respuesta en los inicios de la semana grande arriacense.

También el cantante sevillano José Manuel Soto demostró su tirón entre el público más maduro que llenó la plaza para escuchar temas tan clásicos como ‘Por ella’ y ‘Déjate querer’.

Queda al margen de todo este análisis otro hecho cultural que forma parte de la tradición de estas fechas: el maratón de inauguraciones de exposiciones que tiene lugar en vísperas del pregón oficial. Muchas de ellas continúan todavía abiertas. Al margen de la calidad, que habrá de juzgarse de manera individualizada, y de la oportuna variedad de disciplinas y temáticas, el impacto de su seguimiento resulta difícilmente evaluable en conjunto.