A la selva sin cenar

Buena entrada en el Buero Vallejo para la función infantil de marionetas de Sol y Tierra, ‘Sueño de piedra’. • Un cuento sobre el hambre de una familia en África expone una moraleja directa: los sueños se hacen realidad con ayuda de los demás.  La recaudación de la taquilla de este acto organizado por IberCaja irá destinada a Cáritas.


En algunos lugares lejanos, comer y beber es un milagro. Pero, afortunadamente, en estos territorios que tanto se parecen al África asolada por las hambrunas, pero que en realidad se mueven sobre las tablas de un escenario, los sueños se convierten en realidad simplemente con un poco de ayuda.

Ojalá todo fuera tan fácil como en la función de marionetas a las que ha asistido un abarrotado Buero Vallejo esta tarde de miércoles en ‘Sueño de piedra’, la obra representada durante algo más de una hora por la compañía Sol y Tierra. En ella, una madre remueve un puchero de piedras y sus dos hijos pequeños se van a dormir sin cenar. Tienen hambre y sed. Y con el estómago vacío caen rendidos en sus hamacas.

La profundidad de la noche adentra al más pequeño de ellos en la selva. En su sueño, llega hasta lo más oscuro, allí donde da con kunguru en la rama de un árbol. No era tan fiero el personaje como lo pintaban y el pequeño logrará imponer, con ayuda del público, que merece más la pena ser generosos y no acabar con toda la fruta de la aldea. Queda resuelto así el problema del hambre.

El niño mayor también soñará, y viajará por la sabana para encontrarse con un brujo que le indicará entre cánticos el camino hacia el nacimiento de un arroyo que ha quedado bloqueado por la caída de un tronco de baobab. Un gigante le ayudará a desplazarlo y el agua volverá a manar. Queda así resuelta la escasez de agua en el poblado.

Con un guiño muy tímido hacia la causa social de la tragedia de esta familia (es la guerra la que ha empujado a esta familia sin padre a vivir como refugiados), la función busca la moraleja fácil para los más pequeños: los sueños se hacen realidad, sobre todo con ayuda de los demás.

El cuento se desarrolla con algunos altibajos argumentales, una puesta en escena sencilla pero eficaz y unos diálogos generalmente divertidos.

La obra, que ha llegado al teatro guadalajareño contratada por IberCaja, ha destinado el euro del público a un fondo de cooperación con Cáritas. Porque también son realidad las pesadillas que viven todos esos niños que se van cada noche a la cama sin cenar. Y ya saben cómo se le da la vuelta a esta situación: con ayuda. Esa es, al menos, la receta propuesta por Sol y Tierra.