Estatuas con corazón

La muestra de estatuas humanas siembra las calles de mimos de diferentes países, en una jornada muy soleada y con muchos paseantes. • Personajes literarios, circenses, mitológicos y de oficios están formando este domingo un recorrido de pintorescos pedestales.


No parpadean, no reaccionan ante la incómoda presencia de las moscas ni ante los destellos del sol. Están poseídas por la más absoluta quietud. Sin embargo, tienen nervio y corazón. Son las estatuas humanas que este domingo de Ferias están salpicado de color el paseo en pleno centro, entre la Calle Mayor y el Parque de la Concordia, en una nueva edición de la muestra que coincide cada año con la última jornada de festejos.

Más de una docena de estatuas se han apostado en diferentes rincones ofreciendo estampas pintorescas en las que no faltan personajes literarios como el hombre de hojalata del Mago de Hoz o el detective Sherlock Holmes, personajes mitológicos como un hada o una reina de las piñas, figuras circenses como un forzudo y un domador o una adorable abuelita con su perrillo faldero.

Los artistas internacionales de la muestra, con mucha presencia latinoamericana, han demostrado su saber estar aguantando el tirón en una jornada especialmente calurosa. Un cartero en bicicleta recibía a quienes subían desde el Infantado, enfilando calle Mayor arriba. Muy cerca, un soldado chileno de modales extremadamente amables saludaba marcial a los niños que le dejaban alguna moneda. Un caballero dorado llegado del Uruguay lanzaba besos a los niños, enmarcando su figura en unos elementos modernistas del edificio que le sentaban bien a las fotografías. También de su mismo país, unos pasos más cerca de Santo Domingo, una compatriota se había caracterizado como dama de bronce: impresionante el saber estar bajo un sol de justicia, no se le movían las pestañas ni los enormes pendientes colgantes.

Entre ambos, en el Jardinillo, un simpático Sherlock Holmes parecía estar poseído por el baile de San Vito y no paraba quieto, bromeando con los chavales que se le acercaban para hablarles en el mismo acento inglés con el que también aconsejaba a una fotógrafa cómo realizar sus retratos.

Estatuas con garras, con alas y con látigo

Ya en Santo Domingo, Predator amenazaba con sus enormes garras a cuantos se le aproximaban, mientras que muy cerca un hada llegada de Italia, completamente mimetizada con los árboles del jardín, se movía con delicadeza cuando recibía una moneda. A su lado, en cambio, otra estatua con nervio: un domador venezolano que prestaba su látigo a las pequeñas fieras que se le acercaban para hacerse la foto y que posaba henchido de orgullo ante las cámaras.

La Concordia estaba muy concurrida de público (también había una exhibición canina) y allí un forzudo de circo ‘made in USA’ presumía de bíceps, aunque de poco le servía la musculatura a la hora de levantar sus pesas: al final, caía rendido tras el esfuerzo. Una posición, sin embargo, mucho más llevadera para un mimo.

Más esfuerzo hacía, en cambio, quien tendría más excusas para parecer fatigada: una anciana llegada de Francia, completamente vestida y pintada de plateado, apenas movía la mano para saludar cuando recibía una moneda y posaba inalterable minuto tras minuto junto a su tetera y su perrito faldero.

Dos simpáticos mimos terminaban el paseo en el parque: un cantante llegado de Argentina, completamente caracterizado de amarillo y que pasaba de cero a cien al recibir el dinero. A su lado, un hombre de hojalata llegado de Estados Unidos y tremendamente simpático hacía buenas migas con los niños.

Y pareciera finalizado este bellísimo paseo de los coloridos pedestales. Porque, en realidad, para ver a la reina de la piña hay que prestar atención. Pareciera crecida como una seta a los pies de un enorme pino del parque, después de recibir la bendición de un rayo de sol. Con su varita mágica repartía felicidad a quienes le daban una moneda y lanzaba besos a los más pequeños. Como una estatua con corazón. 

Fotos: R.M.