Sábado de Ferias, de son en son

La jornada vespertina y nocturna del sábado de Ferias presume de ser la más musical de todas. • Coincidieron el encuentro de dulzainas llegadas de todo el país, la actuación con habaneras de una coral, baile en Santo Domingo con Alcatraz y muchas charangas y verbenas de peñas.


El vermú de Klandestinos se ha ganado una denominación popular propia por méritos propios. La jornada del sábado, la más populosa de toda la semana grande y también la más musical, arrancaba su maratón de músicas vespertino y nocturno con el acompañamiento de vientos y timbales de la charanga de Spynce en la travesía de San Roque, que antes se había mezclado con algunas dulzainas del encuentro anual. Era sólo el principio.

Los muchachos de Klandestinos hicieron sonar las originales versiones (o ‘perversiones’, como titulan su último disco) de Nino Bravo, de algunos conjuntos clásicos y, como en un recibimiento a la que estaba por caer este sábado, el ‘Bienvenidos’ de Miguel Ríos. Era el aperitivo (no se puede decir de otro modo) de una tarde esplendorosa con un músico a la vuelta de cada esquina. Un sábado de son en son.

(Apunte para seguidores de la charanga: este domingo, de forma “excepcional” según informan en su Facebook, también habrá vermú en San Roque).

Las habaneras

Pasaban las ocho de la tarde cuando una Plaza Mayor atestada de público disfrutaba ya de las habaneras que interpretaba la coral José Hodar, llegada con sus cerca de cuarenta componentes desde la localidad alicantina de Torrevieja. Interpretaron un buen puñado de temas de los maestros de su tierra (Ricardo Lafuente Aguado, César Cánoas, Francisco Vallejos) que promocionan con orgullo desde esta agrupación, refundada en 2004 en vísperas del 50 aniversario de la formación original, La Schubertiana.

De habanera en habanera se mecieron casi medio millar de espectadores en la plaza Mayor hasta que, una hora después, las concejalas de Comercio, Encarnación Jiménez, y de Cultura, Isabel Nogueroles –de procedencia alicantina, por cierto– regalaban una placa a la coral y ofrecían unas palabras de agradecimiento a los músicos y cantantes. Ya sólo quedaba una última pieza para rematar el concierto: ‘Soy español’. La letra saltó de región en región, de la huerta murciana hasta la fértil Asturias, para culminar en un do de pecho reivindicativo, “soy español”, que hizo sentir un crujido general de las sillas.

Las dulzainas

Son todo un clásico de la programación diurna de las Ferias y Fiestas: los grupos guadalajareños y los invitados de otros puntos de España que participan en la dulzainaza acompañan con sus sonidos de gaitas y tambores durante todo el día, de parque en parque y de plaza en plaza, antes del vermú y de nuevo por la tarde, hasta confluir todos en el templete del parque de la Concordia, donde cada banda interpreta una pieza y finalmente todas se funden en un mismo soniquete de despedida.

El encuentro se produjo hacia las nueve y durante algo más de una hora fueron desfilando por el escenario agrupaciones llegadas de diferentes puntos del país, entre ellos grupos valencianos y oscenses, así como los guadalajareños de los grupos Villaflores, Dulzaineros del Henares, Mahurotos, Pico del Lobo o los Kalaveras. Es todo un espectáculo de exaltación de un sonido tradicional muy ligado, además, a los festejos populares de la provincia. Pero es que, además, da gusto oírles.

Fin de fiesta

Pero el sábado que saltaba de soniquete en soniquete en se adentraba en una noche con un mar de músicas en cada rincón. No sólo la actuación estrella de Ferias, con el asturiano Melendi, reunía a 10.000 personas, sino que a unos metros de allí, en la Fuente de la Niña, un potente escenario, pero necesariamente pequeño frente al gigante de las pistas de atletismo, competía como un David contra Goliat. Y apenas a cinco minutos de paseo, junto a la Ermita de San Roque, otra orquesta intentaba animar el inicio de ¿la noche? ¿la madrugada? con unas heterodoxas fusiones de Bob Marley con otros artistas del universo pop.

Cada peña plantó su verbena, pero la reina de los bailes estaba en Santo Domingo: actuaba la orquesta Alcatraz, una formación ya veterana que durante años ha presentado su nombre como reclamo y garantía de éxito en Guadalajara. Televisivos y siempre deslumbrantes, premio Arte a la mejor orquesta, ayer, en el día festivo de Ferias por excelencia, no quiso pasar desapercibida entre tanta oferta. Tiene repertorio para rato. Pasaba de largo la una de la mañana, era ya más domingo que sábado, pero cuatro horas después de que comenzase la música, tras un descanso en el que no se despejó la plaza, siguieron con la fiesta: ¡música, maestro!