Ojos y bocas abiertas: ¡magia!

Guadalajara Mágica vuelve a reunir a numeroso público en tres escenarios de la ciudad. • El Jardinillo acoge en mañana y tarde ‘Circus’, un excelente espectáculo con trucos de cartas, trileros, malabares y cuchillos.


Toda la magia habida y por haber cabe en un escenario de apenas unos pasos de ancho por otros pocos de largo. Con música para remarcar la emoción, baile y mimo para subrayar el dramatismo de la puesta en escena y por supuesto equilibrismo, ilusionismo y mil trucos de cartas, trileros o cuchillos, el festival Guadalajara Mágica se impone de nuevo como un clásico en el programa diurno de Ferias: el público responde, pero también la calidad de los artistas.

Tres son los escenarios, con alguna novedad, de la edición de este año, con pases por la mañana y por la tarde. En el Parque de la Amistad, la plaza de Luis Braille y el Jardinillo. En este último se ha podido ver esta mañana las actuaciones de dos compañías de artistas que han ofrecido un variado repertorio. Con dinamismo y la necesaria (¿y voluntaria?) participación del público, los artistas han logrado dejar con la boca abierta (y también los ojos, merece la pena no pestañear para no perder detalle) tanto a niños como mayores. La magia ha podido en algunos casos incluso con la tremenda solanera que caía sobre la ciudad a media mañana.

El espectáculo ‘Circus’, desarrollado en este espacio del centro, ha ofrecido una gran variedad de trucos de magia, desde los clásicos de los cuchillos introducidos en una caja de madera y que milagrosamente no hacen un rasguño a la artista que mete la cabeza en ella, hasta malabarismos con aros, geniales trucos con naipes o dinámicos y sorprendentes juegos de manos en los que las bolas del trilero aparecen, desaparecen, se multiplican y se transforman en frutas ante la mirada atónita del espectador.

El único pero a estas magníficas representaciones son la dura competencia que se encuentran los magos, con el día de la bicicleta y una segunda jornada de Festititiriguada. Por no hablar de la competencia propia de tres escenarios y sólo dos pases, lo que obliga a los amantes de la magia a prescindir al menos de una de las propuestas. Le sentaría bien a Guadalajara Mágica un pase por día, porque el público, al contrario que los ilusionistas, no ha generado la capacidad de desdoblarse para estar en tres sitios al mismo tiempo. 

Fotos: R.M.