Una comitiva con mucha marcha

Un vistoso desfile de Ferias sobre la historia de la música recrea ritmos tribales, danzas del mundo y sonidos tradicionales. • Algunas carrozas se convirtieron en escenario de rock, tablao flamenco o discoteca.


No hay fiesta sin música. De los ritmos tribales al tecno, de las dulzainas a las castañuelas, de los grandes éxitos del pop a las músicas del mundo o las películas de hoy (Bollywood) y de siempre, como ‘Grease’… Incluso por bulerías. La diversión es sinónimo de mover el esqueleto, romperse las caderas o hacer la danza del vientre, y eso intentaba demostrar el desfile de Ferias de este año, dedicado a la historia de la música. Así que a más de uno se le iban los pies detrás de las comparsas.

El cuarto desfile de fiestas desligado del chupinazo y del recorrido etílico de las peñas pasaba con un retraso de algo más de un cuarto de hora por delante del Infantado, en un nuevo escenario del recorrido de este año, y durante cincuenta minutos dejaba ver una ágil y entretenida sucesión de nueve carrozas y doce comparsas, que dejaron tras de sí un cóctel de músicas, danzas y colores.

Abrió la comitiva la Banda de Música con su paso procesional y le siguió la ‘magia negra’ de las tribus africanas, con sus tambores. Algún niño dio aquí un paso atrás con recelo. Siguió luego una carroza en la que un tipo de trazas punk y otro de aspecto barroco simbolizaban, en medio de aparatejos musicales de toda índole, el largo recorrido de la música clásica hasta los sonidos modernos.

Era sólo el comienzo. Quedaban todavía más de veinte representaciones que pasaron ante la mirada del público como un ‘grandes éxitos’ de la música universal.

La India, el Caribe, Sevilla

Las vertiginosas coreografías indias de la amplísima comparsa de Bollywood (aproximadamente 25 bailarines) o la no menos frenética danza de bailes latinos (con parejas caracterizadas para los sonidos más típicos: son cubano, tango argentino, samba brasileira) dieron la vuelta al mundo musical hasta parar en un patio andaluz en el que se había convertido una de las carrozas más logradas: sobre el tablao rodante, un guitarrista y una bailaora.

Las dulzainas abrieron esta vez paso a músicas internacionales sobre una carroza que emulaba una taberna castellana y, ya en el tramo final, después del paso de un dragón chino, la música moderna se apropió de la fiesta: Broadway y Hollywood como exponentes de los musicales que han triunfado en las últimas décadas, con sus fiebres del sábado noche; unos vinilos andantes y dos últimas carrozas convertidas literalmente en un escenario para un grupo de rock y en una discoteca móvil para música electrónica, disco y hip-hop.

Pasó el desfile de puntillas por la música clásica, se saltó el jazz y aportó los ritmos infantiles en una concesión al público familiar que se arremolinaba en las márgenes del recorrido. En ese momento los altavoces lanzaban estribillos tan reconocibles como "vamos a la cama que hay que descansar" o "en un coche viejo, pi, pi, pi". Lo más meritorio no siempre es lo más aparatoso: varios actores caracterizados como los guitarristas de AC/DC y Kiss, Angus Young y Paul Stanley, o como los 'inmortales' John Lennon (a lo 'sargento pimienta'), Freddy Mercury y Michael Jackson estuvieron sin duda entre lo que más llamó la atención de los espectadores.

Se repitieron algunas fórmulas de los últimos desfiles, como los recortables, en este caso con forma de instrumentos o notas musicales, y los simpáticos guiños a Guadalajara, entre ellos la carátula de un disco de Despistaos compartiendo un sitio en esta fonoteca con patas en la que no faltaban clásicos como Pink Floyd, The Police, U2 o The Rolling Stones.

Faltar siempre falta algo (se echó de menos a la Banda Provincial de Música, tan nuestra: de nuevo abrieron músicos de Alcalá; y también habría venido al caso un reconocimiento a ese soniquete que reina por estos días: la charanga), pero el desfile dejó un buen sabor de boca entre el público a su paso por las calles de una ciudad en la que esta comitiva puso las primeras notas de una música que no cesará de sonar durante diez días. 

Fotos: R.M.