Un Carnaval en septiembre

Siete grupos de carrozas y comparsas recrean diferentes fiestas de España y del mundo durante tres cuartos de hora de desfile inaugural de Ferias, de nuevo temático. • Algo desacompasado en el Eje Cultural, generoso en escotes, personajes terroríficos y banderas de España, ha recreado escenas castizas, andaluzas, venecianas, teutonas, chinas, mexicanas y brasileñas, con homenaje también al Halloween norteamericano.


Con sus vaquillones y sus botargas de la Serranía y la Campiña, sus máscaras venecianas, su baile de disfraces bávaros, asiáticos o mexicanos, sus monstruos del más allá y el sonoro y colorido cierre brasileiro, el desfile temático que ha abierto este año las Ferias y Fiestas de Guadalajara ha adelantado (¿o retrasado?) el Carnaval al mes de septiembre. Las máscaras, disfraces y maquillajes se han paseado durante tres cuartos de hora ante un público que ha asistido a una recreación de algunas fiestas representativas de todo el mundo.

Una locomotora con globos ha abierto la comitiva, que ha sonado a gaitas de la localidad coruñesa de Ortigueira, suplente esta vez de los otros suplentes: en los últimos años, desde la desarticulación de la Banda Provincial del Música, era la vecina de Alcalá la que abría los desfiles. La salida ha sido puntual, como en los últimos años, y el recorrido en cada punto ha transcurrido durante aproximadamente tres cuartos de hora, aunque -al menos en el tramo de Ingeniero Mariño- con excesivo efecto acordeón entre unas y otras carrozas, que unas veces pasaban veloces y otras quedaban detenidas en un mismo punto durante demasiado tiempo.

En su transición de lo más local a lo global, han sido los festejos populares guadalajareños, con permiso de un tren de cabeza con globos y la obertura celta, los que han marcado los primeros pasos: la comparsa de Gigantes y Cabezudos mecida por las dulzainas, en un reconocimiento que resultaba inexcusable este año, pero también una amplia representación de botargas, mascaraones, mascaritas y vaquillones de diferentes puntos de la provincia. Con estos diablillos y juguetones personajes de la provincia han llegado los primeros sustos para los más pequeños, preludio de otros seres de ultratumba que vendrían después en un desfile que a muchos peques se les prolongará entre las sombras de la habitación hasta bien entrada la noche.

El tramo inicial ha derrochado españolidad, con guiños castizos y bailes flamencos y en algunos momentos traspasando lo fronterizo con lo cateto, caso de la carroza Tío Pepe empapelada de banderas rojigualdas con la infondundible silueta del toro. También ha habido toros en un cuadro que recreaba los encierros, de nuevo con amagos de embestidas hacia el público que siguieron manteniendo a raya a los más pequeños. Varios aldeanos de la España rural han paseado en burro para dar paso a un pequeño homenaje a la periferia, donde fallas y castellets y otras expresiones populares se han amontonado en una misma carroza recubierta, por supuesto, de los colores de la enseña nacional. El casticismo, con la música de chotis, ha prolongado este suspiro de España andante.

De Venecia a Río de Janeiro

Los festejos internacionales han tomado el relevo con uno de los carnavales más elegantes, el veneciano, con góndolas, una comitiva de parejas de enmascarados listos para el baile con música de cámara de fondo y, en la última carroza, el mítico puente de Rialto, con el fantasma de la Ópera mirando hacia los canales... Al otro lado de los Alpes, la Oktoberfest ofrecía un ambiente más desenfrenado, con un carruaje bávaro tirado por caballos y una comparsa de simpáticos teutones lanzando brindis al público con sus enormes jarras, bailando al compás de la percusión.

El exotismo lo ha puesto el conjunto de carrozas y comparasas asiáticas, con el Año Nuevo Chino en su símbolo del dragón, otros dos dragones más formados por humanos y la mayor de las carrozas de la noche, tirada por dos gigantescos caballos blancos y, en ella, una geisha (llegada de un oriente un poco más lejano todavía) con su acompañante...

El reverso tenebroso del desfile lo han puesto las brujas, vampiros y fantasmas de Halloween, un homenaje a la noche de difundos desde la perspectiva norteamericana, con dos enormes marionetas de esqueletos y otro mucho más simpático salido de la pesadilla antes de Navidad del cineasta Tim Burton... El rictus severo de la muerte continuó también en el siguiente cuadro, con las calaveritas mexicanas, precedidas de un pequeño ejército de Pancho Villa bailando rancheras y lanzando sus lindos 'ayayais' a los presentes.

El final ha sido colorido, rítimico y tórrido: un nutrido grupo de bailarinas ligerísimas de ropa se ha contorneado al son de la música brasileira, con algunas jóvenes enseñando unos pasos de sus bailes al público y otros mozos fornidos mostrando músculo y capacidad atlética en su exhibición de la capoeira... Brasil, remarcando el sabor carnavalero del desfile de este año, ha cerrado así la comitiva con la carroza de la Reina del Carnaval, que desde su colorida atalaya ha lanzado saludos al público. Ha sido ella quien ha despedido el carnaval hasta febrero. Este otro, el que por una vez se ha celebrado en septiembre ha puesto las Ferias 2014 en danza.

 

Galería fotográfica

Fotos: E.C./R.M.