El polen: la píldora de oro

La Fundación Amigos de las Abejas trabaja para defender los beneficios del polen para combatir la apatía sexual o mejorar la memoria. • Este alimento tiene facultades casi medicinales y es bueno, por ejemplo, para prevenir alergias.  Uno de los momentos de la vida donde más aconsejable resulta es el embarazo y la lactancia.


Es de sobra conocida la frase del genio Albert Einstein según la cual “si las abejas llegaran a desaparecer, al hombre sólo le quedarían unos años de vida”. Agorero o visionario, lo mejor que puede pasar es seguir manteniendo la disyuntiva sobre esta profecía que felizmente ha sido hasta ahora imposible de demostrar empíricamente. Sin embargo, la fusión de un hongo y un virus en el intestino de la ‘apis melliferas’ está resultando una combinación mortal y amenaza con la supervivencia de las abejas en todo el mundo, según han alertado expertos incluso estadounidenses.

La Fundació Amigos de las Abejas de Guadalajara es una de las entidades que está combatiendo estos males y que además viene trabajando en los últimos tiempos para sensibilizar sobre la importancia de la abeja de la miel en los ecosistemas terrestres con sesiones informativas en colegios, un museo itinerante de la abeja, concursos o cursos para iniciarse en la apicultura y la recuperación de enjambres.

Desde esta Fundación se incide, por ejemplo, en las propiedades beneficiosas para la salud que tiene el consumo de productos como el polen, por ejemplo para prevenir alergias, favorecer la motivación sexual o mejorar la memoria.

Según la FAO, “las abejas son responsables de la polinización de más del 75% de la vegetación mundial. Una buena polinización de las plantas proporciona alimento y mejora de habitats para las distintas especies animales con la que conviven”, consta en www.abejas.org.

Pero, al igual que las abejas están desapareciendo, “la actividad apícola está en continua regresión”, alertan, “desapareciendo de muchas zonas que no son apícolamente productivas sobre todo en bosques y zonas de montaña”.

Sutil y aromática

Según el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Miel de la Alcarria, esta comarca natural (a uno y otro lado de la frontera entre las provincias de Guadalajara y Cuenca) produce una miel de “sutiliza y aroma extraordinarias, que recuerdan en el origen floral del que proviene, las plantas aromáticas silvestres”. Exclusivamente floral y con consistencia fluida, viscosa o cristalizada. En su tratamiento para el proceso de envasado no se superan los 45 grados de temperatura ni se permite la pasteurización, lo que garantiza que “conserve todas sus propiedades terapéuticas”.

Biológicamente activa, la miel tiene muchas propiedades terapéuticas. Además de aportar un valor alimentario indudable, con el buen sabor que defiende el producto alcarreño, resulta beneficiosa para enfermedades vasculares, como antiinflamatorio o antiasmático y como cicatrizante.

Entre los remedios milagrosos se encuentra el polen, una suerte de pepita de oro que supone “un complemento dietético con propiedades nutritivas”, como ha señalado Luis Pérez Ventosa, presidente de la Fundación Amigos de las Abejas. “Ayuda a recuperarse en caso de anemia o debilidad, aumenta la resistencia ante las enfermedades, es un buen regulador intestinal y se recomienda en embarazos y lactancias por su gran poder remineralizante”. Y hay más: “Ayuda a recuperar el apetito, también el sexual, y es aconsejable en problemas de próstata por su gran riqueza en zinc”.

El polen también “refuerza la memoria, mejora la visión y la piel” y “!aumenta la fertilidad y es recomendado para hombres y mujeres con dificultades para tener hijos”, añade Pérez Ventosa.

El producto no sólo se puede conseguir fresco. El milagroso manjar producido por las abejas también mantiene intactas sus propiedades congelado, recién colectado sin deshidratar. “Tiene mejor sabor, pero está sólo al alcance de los apicultores y de quien lo busca entre ellos”.