Saleri II, una figura alcarreña del toreo en el olvido

El torero de Romanones fue el matador más famoso que dio la Alcarria a los ruedos españoles a principios del siglo XX. • Una exposición recuerda su vida y obra en el centenario de su alternativa, en la salón de actos de la Junta. • Se puede visitar hasta el próximo 19 de septiembre en horario de mañana y tarde.


El 19 de junio de 1892 nacía un torero en Romanones. Dicen que Saleri II, nombre artístico de Juan Sáiz, fue en realidad, el mejor torero que ha dado la Alcarria en toda su historia. Su vida, su obra, su figura está resumida en la exposición que a propósito del centenario de su alternativa, se puede visitar hasta el 19 de septiembre se muestra en la sala de exposiciones de la Junta, comisariada por Jesús Ron, autor de un reciente libro sobre el torero -a la venta por 30 euros en la exposición, a beneficio de la ONG Partir Con-.

Saleri, acostumbrado a lidiar becerros en las capeas alcarreñas, no se tomó en serio aprender a torear y ser torero hasta el verano de 1912, cuando en Salamanca le permitieron lidiar un toro y sorprendió por su estocada. Pisó la primera plaza del mundo, la vieja plaza de toros madrileña, un año más tarde, con poca suerte. Aún así, consiguió contratos y cierto éxito, aunque en España le durara sólo hasta 1918. Sus problemas de salud le hicieron saltar el charco y demostrar su oficio en plazas donde no se exigía tanta calidad y donde terminó haciéndose empresario taurino. Volvería a vestirse de luces en plena Guerra Civil -tan sólo un par de años, en 1934 y 1935-.

Su historia es la de un "olvido injusto", defiende Jesús Ron en su libro. Fue "torero a principios del siglo XX, emigró a América para hacer carrera y compartió tardes en los mejores cosos", señaló en su defensa. Fue un "torero completo, largo, el mejor banderillero de su tiempo, hacía lo que hiciera cualquiera" y "compartió gloria con Joselito y Belmonte, pasando a la historia grande de la Edad de Oro del toreo por méritos propios", añade en su libro.

Pese a todo, ha sido más reconocido "fuera que en nuestra provincia", insiste Ron, que ha configurado una exposición básicamente documental a través de diez paneles -se recuerda su vida familiar, su boda en Aranzueque en 1920 con Carmen Pérez Pardo Bachiller, por ejemplo- y de carteles de tardes de feria, en aquellos tiempos cuando los tendidos de sol costaban entre 3,75 y 5,50 pesetas y los de sombra, entre 9 y 19 pesetas. La muestra incluye cuadros y fotografías -Sánchez Mejías llorando sobre el cuerpo de Joselito, en un instante captado por Baldomero el 17 de mayo de 1920- y, de forma destacada, la cabeza del toro que mató en su alternativa y que cuenta ya con 105 años.

La exposición intenta, asegura Ron, dar a conocer la figura de un torero que se caracterizaba por su "pasión e ilusión" en el ruedo y que "tenía una forma de torear elegante, solvente y segura. Su historia va ligada a la historia de Guadalajara y a la más importante de la tauromaquia", aunque "la Edad de Oro fue la Edad de Oro y cada torero se debe poner en su época".

Este sábado 13 de septiembre, en la misma sede de la exposición, está fijada una tertulia sobre la vida y obra del torero, que contará como invitados con el empresario Eduardo Mihura, Carlos Abella y José Mª Sotomayor, además del propio Ron.

Fotos: E.C.