"La gente que viene, se enamora y vuelve"

El presidente de la Asociación de Empresarios de Turismo Rural de la Sierra Norte, Francisco Martín Macías, habla en esta entrevista de las virtudes de la comarca y del reto de encontrar una "marca única" que ayude a que "la gente entienda los valores que tenemos". • A nivel provincial, luchan junto con otros colectivos turísticos de la provincia por crear la Mesa de Turismo de Guadalajara. • Cree que falta promoción y defiende una comarca con pueblos abandonados que sorprenden, playas de agua dulce donde es posible hacer nudismo y un notable patrimonio natural, gastronómico y artesanal.


La Asociación de Turismo Rural de la Sierra Norte de Guadalajara cumple 16 años de historia luchando por crear una marca fuerte para convencer al turista de que visite la comarca. Atractivos le sobran, recursos también. La Sierra Norte, dice Francisco Martín Macías, presidente del colectivo desde hace tres años (es su segundo mandato), está llena de sitios recónditos, por descubrir, pueblos abandonados perfectamente visitables y un patrimonio natural y etnográfico natural y salvaje nada masificado. La Sierra Norte, subraya, también ofrece sol y playa. Playas de agua dulce donde es posible hacer nudismo. Es, resume, un paraíso cercano pero desconocido aún, al que le falta que administraciones y colectivos turísticos implicados luchen juntos para que "la gente entienda los valores que tenemos".

La declaración de Parque Natural y de planes como el románico o el de la Arquitectura Negra han sembrado la semilla, reconoce, pero se han quedado a medias por culpa de la crisis y "a falta de lo más importante, la promoción". En esta entrevista, habla además de la importancia de fijar población y defiende que la Sierra Norte tiene una "variedad tremenda" de atractivos y que la gente que la visita, "se enamora y vuelve". La Asociación cuenta actualmente con 33 socios, la mayoría, alojamientos rurales aunque también hay restaurantes y artesanos.

¿En 16 años de historia, los objetivos de la asociación han cambiado según las necesidades, las modas, la realidad de la comarca?

El objetivo sigue siendo el mismo y es traer visitantes a la Sierra Norte. Cada vez que un visitante viene y pernocta, nos beneficiamos todos porque la zona es muy bonita, la gente se enamora y vuelve. Lo que pretendemos es dar a conocer la Sierra, sus encantos y que la gente venga. Ese es el gran objetivo.

¿Cuál es su riqueza?

Uno de sus encantos es que fue una zona muy maltratada con la despoblación. Perdió el 90% de la población en los años 60 y eso ha hecho que la naturaleza se conserve salvaje, que sea auténtica, no ha sido maltratada por la mano del hombre y las intervenciones que se han hecho no están hechas con demasiado mal gusto. Se han hecho pantanos, carreteras, algunos puentes, pero dentro del contexto general de lo que ha sido la construcción civil en España, no ha quedado mal. La despoblación ha generado que la naturaleza sea auténtica y que ofrezca una variedad tremenda. Tenemos picos, en la zona del Ocejón; pero también tenemos llanuras, barrancos calizos, arcillosos, cañones, ríos como el Jarama, el Bornova, el Sorbe, lagunas como la de Beleña y Somolinos, varios pantanos, zonas de baño... todavía es posible perderse en la naturaleza.

Y en su etnografía.

Claro, precisamente, esa despoblación de la que hablo ha originado que haya muchos pueblos abandonados, que actualmente son visitables. Es un patrimonio que todavía no hemos explotado. Hay pueblos arrasados por pantanos, como ocurrió en El Vado, que conserva su preciosa iglesia románica del siglo XV; o despoblados por la Guerra Civil, como fue el caso de Sacedoncillo pero también están Jócar, Santotis o La Romerosa. Son pueblos que tienen un encanto 'per se'. No es habitual que el turista haya visitado pueblos abandonados, que se conserven con el casco urbano completamente dibujado con sus plazas, sus calles, su cementerio, su iglesia... ese es un patrimonio que no estamos explotando.

¿Tienen fácil acceso?

La mayoría son accesibles. Algunos como El Vado, depende de la época del año. Cuando El Vado está lleno es inaccesible pero en época de sequía, sobre todo en verano, el pantano está bajo y se puede visitar. Volviendo a la etnografía, es conveniente hacer un poco de historia. La repoblación en el siglo XII se hizo con gente venida del Norte: de La Rioja, el País Vasco, Cantabria, Navarra y se organizaban por clanes geográficos. Traían creencias animistas que aquí se fusionaron con lo que daba la tierra, con lo cual nacieron botargas, mascaritas en toda la zona y eso explica que en los diferentes pueblos, haya diferentes tipos, que además se celebran en diferentes fechas. Se da la particularidad de que hay pueblos que están muy próximos como Valdesotos y Retiendas, donde el segundo tiene botarga y en el primero, se perdió; y en Puebla de Valles, equidistante de los dos, nunca hubo ¿por qué? Sin embargo, danzantes tenemos en Majaelrayo, Valverde, también los hubo en La Mierla, y en ningún sitio más ¿por qué? 

Paralelamente la asociación perseguirá no sólo atraer visitantes sino también socios al colectivo ¿qué ofrece?

Queremos crear una imagen única de lo que es la Sierra Norte y tener una página web que sea la entrada para cualquiera que busque algo sobre ella. Lo poco que hay publicado está muy disperso y estamos intentando unificarlo en un único punto de entrada. A los socios les ofrecemos ayuda y colaboración mutua para crear una imagen potente que nos permita salir al extranjero a vender nuestra imagen de marca. A nivel individual es muy complicado, sin embargo, si vamos como Sierra Norte de Guadalajara, sí seremos capaces de atraer gente porque tenemos suficiente atractivo para que la gente venga.

¿Cómo afectó la declaración de Parque Natural de la Sierra Norte desde el punto de vista empresarial?

Hoy por hoy, es una figura más decorativa que real. Se han planteado algunos temas como la regulación de la recogida de setas, la limpieza de montes y el tema de incendios, pero se quedó en nada. Se creó el Patronato y poco más.

Otros planes... el de la Arquitectura Negra y el del Románico, también se crearon con el fin de promocionar ese patrimonio de la Sierra Norte ¿han dado sus frutos?

Existe el Plan de Competitividad de la Arquitectura Negra, que se cerró en falso, no se invirtió todo lo que estaba previsto y quedó precisamente la promoción, que es la parte más importante y no se ha hecho. Por lo tanto, se han hecho una serie de instalaciones que a día de hoy o no se han entregado o están infrautilizadas. El Plan del Románico era un plan ambicioso para restaurar todos los elementos románicos de la comarca, que son muchos, no solamente las iglesias románicas de la parte norte como Villacadima, Albendiego, Sotomolinos.... Se ha hecho alguna actuación pero queda mucho camino que recorrer. Llegó la crisis, los recortes y hoy por hoy, no se ha hecho todo lo que se debería hacer. En origen, ambos son proyectos buenos pero se han quedado en voluntarismo. Hasta ahora han sido poco efectivos.

Pese a lo que se pueda pensar, la Sierra Norte también ofrece turismo de sol y playa.

Tenemos playas de agua dulce que ya me gustaría a mí encontrarme en otros lugares. La diferencia es que cuando estamos en una playa de agua dulce podemos elegir el sitio, no hay problema de aparcamiento, no hay que alquilar sombrilla, no hay que llevarse agua, ni estar pendiente del chiringuito para que te ponga de comer porque puedes comer en casa o llevarte la tortilla. Tiene más ventajas: las aguas son mucho más limpias, no está masificado, si te apetece puedes hacer nudismo sin que nadie te moleste, y eso hoy por hoy no hay muchos sitios donde pueda hacerse. Por ejemplo, en el río Jarama y en el río Sorbe, en la zona de Pálmaces y Alcorlo y además, en las pozas naturales que existen en la comarca y que ofrecen zonas de baño muy agradable y en solitario.

¿Qué posibilidades de turismo activo ofrece la comarca?

Una de nuestras grandes virtudes pero también de nuestros grandes problemas es la despoblación. Hoy la población que mantiene la Sierra Norte es muy poca. Esto impide que haya una infraestructura de turismo activo o a nivel de restauración que esté acorde a lo que sería deseable en la comarca. Esto no quita que se estén haciendo grandes esfuerzos. Hay empresas de turismo activo que actúan en la zona de la Arquitectura Negra, otras en la Sierra de Ordial y Sigüenza. Ofrecen actividades curiosas como paseos en globo, parapente, senderismo, ala delta, tiro con arto, espeleología, escalada... y además, la gran ventaja es que son zonas tranquilas donde no hay masificación.

Cuando hablamos de despoblación, la siguiente reflexión es ¿cómo fijarla? La existencia de población ayuda a mejorar el turismo.

Es vital. Quizá es que las instituciones están muy preocupadas que de viernes a domingo la Sierra esté muy activa pero de lunes a jueves les da igual porque como no hay turismo pues no importa. Y realmente para que un pueblo esté vivo el fin de semana tiene que estar vivo de lunes a viernes. Tiene que tener sanidad, servicios sociales, medios de transporte, comercio. Si no, es muy difícil. Para tener población es fundamental la gente joven. Es la que invierte, la que se arriesga, la que atrae más gente, la que hace actividades... y  sólo quiere dos cosas: trabajo y un techo. Techos hay muchos. En la mayoría de los pueblos, hay edificios municipales que se podrían ceder a los jóvenes para que se fueran a vivir a ellos, y en cuanto a trabajo, el tema de las brigadas anti incendios en su momento sirvió para que muchos pueblos se reavivaran. Un caso paradigmático es La Mierla, que llegó a estar abandonado y que tres parejas lo revitalizaron de forma brutal, pero también Arroyo de Fraguas y algunos más. Pero pasar de contrato fijo a fijo discontinuo y sin garantías de continuidad ha hecho que algunos jóvenes se lo replanteen y se hayan ido. Hay que darles una oportunidad real y el turismo está ayudando a esto. Un caso claro es el valle del Ocejón, del Jaramilla, fue una zona que estaba prácticamente abandonada y que se ha recuperado muy bien gracias a neorrurales que con actividades de turismo rural y activo han conseguido revitalizar la zona e incluso tener escuela, que ya es un lujo en los tiempos que corren.

Porque cuando hay escuelas, hay vida.

Claro, claro. Fíjate que hay escuelas en Campillo de Ranas, Cantalojas, Atienza y poco más... en una zona donde las distancias son muy largas. Desde Valverde de los Arroyos hasta el colegio más próximo, que es Cogolludo, hay 30 kilómetros y para niños pequeños, con carreteras que en invierno son problemáticas...

¿Trabajan con otras asociaciones de turismo para encontrar sinergias?

Estamos colaborando muy estrechamente con Atrama, del Alto Tajo. Pretendemos crear o pedir a las administraciones que se cree la Mesa de Turismo de Guadalajara, para que todos vayamos de la mano, planteemos problemas y busquemos soluciones, con un único mensaje: que Guadalajara tiene mucho que ofrecer. No estamos lanzando el mismo mensaje ni aunando esfuerzos.

¿Siguen llegando Fondos Feder, ayudas europeas, se crean nuevos negocios de turismo rural? Porque esas subvenciones, supusieron el boom del turismo rural, también en esta provincia.

Sí, lo que pasa es que estos fondos se han enfocado siempre a la creación de alojamientos rurales y hay un momento, en que más alojamientos ya no tienen sentido porque el índice de ocupación es de los más bajos que hay en España y además históricamente. No se ha hecho la promoción adecuada. La poca promoción que se hizo en su momento se ha muerto por sí sola, como el Día de Guadalajara en Madrid, que fue un éxito o en Fitur, que fuimos de la mano un año y luego cada uno fue a su aire y parece que la moda es ir a hacerse fotos, no a atraer turismo. Promoción en el exterior, no se ha hecho nada. Y ese es el problema. La gente que viene se enamora y vuelve pero comparado con Avila y Segovia, que son provincias también de montaña, el índice de ocupación es mucho mayor. Ellos se han esforzado en atraer turistas.

Desde Diputación defienden, en cambio, un impulso en la promoción turística.

Probablemente sea así, pero me gustaría que cuando me quieran apoyar, cuenten conmigo y me pregunten qué necesito yo. Todavía estamos esperando. Y no sólo mi asociación. Las campañas en los medios locales están muy bien pero se han hecho sin contar con nadie. ¿Y por qué en los medios locales? A lo mejor, merece la pena hacerlo en otros sitios y ¿por qué siempre se vende lo mismo? Arquitectura Negra, Sigüenza, Alto Tajo... pero Sierra Norte de Guadalajara es mucho más que todo eso. ¿Por qué se han eliminado las oficinas de turismo que había en Guadalajara?¿por qué no le preguntan a la gente que está en el territorio cuáles son sus preocupaciones y sus problemas y aportan soluciones? La buena voluntad sin contar con los demás, se queda en voluntarismo pero poco más. No hemos sentido el apoyo. Desde el momento en que para ir a Fitur, no teníamos ni invitaciones y es una feria que se paga con nuestros impuestos. Entendemos que algo tenemos que decir. Algunas de las fiestas medievales de la provincia se han montado sin contar con la población. No es el caso de Hita con una tradición importante pero otras se han montado desde arriba y por tanto, su éxito es más que dudoso.

¿Cuál es el reto que se marcan como asociación?

El reto fundamentalmente es pasear la imagen de marca por todo el país. Ser capaces de dar al visitante un único punto de partida, reunir todas las rutas en un sólo portal, que la gente entienda los valores que tenemos. Y eso se consigue todos trabajando de la mano.