Siguiendo las huellas de los antepasados

La despoblación fue muy cruel con la Sierra Norte que en 1960 perdió el 90% de sus habitantes. Muchos pueblos estuvieron al borde de la desaparición. Algunos se recuperaron y otros se desdibujaron para siempre. • Es la parte menos conocida pero apasionante de la provincia, un recurso deseoso de ser explotado por el turista que encontrará a su paso un entorno de naturaleza en estado puro.


Una de las cosas más sorprendentes de la Sierra Norte son sus pueblos desaparecidos, despoblados pero llenos de encanto. La mayoría son visitables y llevan al turista a perderse en la naturaleza. Algunos fueron despoblados a causa de la guerra; otros, por la emigración a la ciudad en los años 60. Son parte de la memoria de las gentes pero también conforman un patrimonio etnográfico envidiable. Son una recompensa visual para el visitante ya que precisamente la despoblación apenas ha modificado la estructura natural de la comarca: hay numerosas montañas con elevados picos nevados en invierno, especialmente en su parte occidental, verdes valles salpicados de casas típicas de personalísima arquitectura, arroyos, ríos que alimentan embalses, bellos y espectaculares saltos de agua, arboledas, humedales y lagunas, además de amplias masas forestales de diversas especies.

Pueblos abandonados

Hagamos un viaje en el tiempo para descubrir los encantos de la Sierra Norte, tan cercana y tan desconocida. La despoblación fue muy cruel con la Sierra Norte de Guadalajara, que perdió el 90% de sus habitantes. Muchos pueblos estuvieron al borde de la desaparición, con menos de 5 habitantes permanentes. Algunos se recuperaron, otros fueron abandonados para siempre. Conforman una parte fundamental del patrimonio cultural de esta comarca y sólo por eso, merecen ser visitados. En medio de las ruinas son reconocibles calles, plazas, iglesias o corrales. En los límites orientales deLa Ribera, en la margen izquierda del río Sorbe (estribaciones de la Sierra Gorda), hay varios: La Iruela, El Robledo, La Cueva, Santotís, Jócar y Fraguas. Más abajo La Romerosa, y si se cruza el río, Sacedoncillo. También merecen una visita El Vado, La Vereda –hoy rehabilitado gracias a la Asociación Cultural Hijos de La Vereda-, Matallana y Las Cabezadas.

Naturaleza en estado puro

La Sierra Norte es un paraíso perdido a poco más de una hora de Madrid y cuenta con enclaves naturales bellísimos: los dos más importantes son el Parque Natural Cañón del Río Dulce y el Parque Natural de la Sierra Norte, declarado en 2011, donde se enmarca el Hayedo de Tejera Negra, espectacular en otoño.

La comarca, no obstante, es abundante en recursos naturales. Además de numerosos embalses, el accidentado relieve de la Sierra Norte de Guadalajara lo conforman un conjunto de montañas, sierras y macizos, como el macizo del Pico del Lobo-Cebollera, la Sierra de la Tejera Negra (La Buitrera), el Alto Rey, el pico Ocejón, el Macizo de La Tornera-Centenera (Sierras de Concha y de La Puebla) y la Sierra Gorda. En este marco se encuentran las tres cumbres de mayor altitud de la región: el Pico del Lobo (2.273 m), el Cerrón (2.199 m) y la Peña Cebollera Vieja o Tres Provincias (2.129 m), uno de los últimos refugios glaciares.

Hay microrreservas como la de los Cerros Volcánicos de la Miñosa, la de los Saladares de la Cuenca del Río Salado, la de la Cueva de la Canaleja (Abánades); así como las Salinas de Imón y la Olmeda de Jadraque, entre otros espacios.

El terreno, de relieve diverso, se cubre de verdes pinares, encinares, robledales, castañares, alisedas o vegetación de matorral bajo como jaras, tomillos, romeros, y otras plantas aromáticas que impregnan su olor en el aire. La vegetación de ribera pone un toque de colores verdes, amarillos, violetas y marrones en primavera o en otoño.  

Hayedo y Río Dulce

  • Hayedo de Tejera Negra, en Cantalojas (Sierra de Ayllón): Es el más meridional de Europa, bañado por los ríos Lillas y Zarzas. Destaca por su gran variedad de climas que permite formaciones boscosas diferentes. Desde hayedos –su mayor atractivo- a quejigares, desde encinares a pino silvestre. Su fauna también es relevante: la familia está formada por águilas reales, buitres leonados, lobos, zorra, jinetas o gatos monteses, entre otras especies. El otoño pinta el hayedo de cientos de tonalidades de ocre y rojo, además de llenar sus suelos de setas (boletus edulis). La cámara de fotos se hace imprescindible en este bosque de cuento por sus colores, su silencio, el musgo de sus árboles. Existen dos itinerarios señalizados para recorrer el Hayedo a pie por sendas: una más corta, la “Senda de Carretas”, y otra larga, la “Senda Edel Robledal”. También se puede visitar en bicicleta. Existe una ruta circular señalizada para bicicletas desde el Centro de Interpretación, de 21 kms (con balizas de color rojo), pero que sólo en su parte más distante discurre por zona de hayas, en el valle del río Zarzas.
  • Parque Natural Río Dulce: Es Parque Natural desde 2003 y en él, se asientan las localidades de Jodra, La Cabrera, Aragosa y Pelegrina, uno de los lugares de rodaje del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. Especialmente indicado para senderismo y ciclismo, permite rutas cómodas aptas para todos los públicos. Está bañado por el Río Dulce, que discurre entre cañones cretácicos y jurásicos y una variada vegetación de bosque y ribera. Hay varios recorridos por el parque: el de Aragosa a Pelegrina (11 kilómetros), que pasa por la pintoresca localidad de La Cabrera; la Hoz de Pelegrina (4 kms.), que llega hasta la cascada del río Dulce; de Sigüenza a Pelegrina (5 kms.), el mirador de Félix Rodríguez de la Fuente y una ruta para invidentes. Al Parque se accede desde tres localidades: Aragosa, Pelegrina, y La Cabrera. Es visitable en cualquier estación del año, aunque se recomienda sobre todo en primavera y otoño y llevar bicicleta y bastón.

Hay más rutas inolvidables: a la chorrera de Despeñalagua, en Valverde de los Arroyos o a la Reserva Fluvial del río Pelagallinas (desde Albendiego a Prádena de Atienza).  

Por todo ello, la comarca es perfecta para los amantes del senderismo y del turismo activo, en general: actividades medioambientales, avistamiento de aves, multiaventura, multiactividad, viaje en globo, rutas en bici o rutas de apiturismo (en preparación). Y todo ello con una oferta de calidad y confort al alcance de todos los bolsillos.