Niños de Trillo hacen barcos con cáscaras de nuez

Alumnos del Ciudad de Capadocia realizaron un taller de manualidades dirigido por Alicia Benito. • Demostraron su gran imaginación y construyeron animales con palillos y corcho, barquitos con cáscaras de nuez o equipos de fútbol con chapas.


Los chavales de Trillo han fabricado juguetes con sus propias manos, como hicieran antaño sus abuelos y utilizando materiales tan variopintos como palillos, cáscaras de nuez o chapas de botellines.

Hace unos meses la trillana Alicia Benito mostró a los alumnos del colegio Ciudad de Capadocia cómo los niños de antes fabricaban sus propios juguetes con todo aquello que tenían a mano. El interés mostrado entonces por su joven audiencia, que jugaba con las pirindolas hechas con carretes de hilo reciclados, con los yoyos de botones o con muñecas de trapo mientras la trillana explicaba cómo se fabricaba cada uno hizo que la dirección del colegio la emplazase a repetir experiencia en el futuro.

Hace unos días volvía al Ciudad de Capadocia, pero esta vez para que los alumnos se pusieran manos a la obra. Los cuatro grupos del colegio pasaron una mañana fabricando caballitos hechos con palillos y corchos, un ejército de barquitos cuya madera era la cáscara de una nuez y cuya vela era un trozo de papel.

Además de las propuestas más tradicionales, los niños utilizaron la imaginación para hacer con sus manos pájaros, caballos, ovejas, ratones o tortugas, y también equipos de futbol enteros hechos con chapas. El concepto que el claustro de profesores y Alicia quisieron transmitir fue el de utilizar objetos aparentemente inservibles para darles un segundo uso, tomando como modelo los juegos de  los mayores trillanos.

Derroche de imaginación

“Los niños dejaron volar su imaginación. Una niña me sorprendió haciendo una oveja con un corcho forrado de lana. Le quedó chulísima. Otro niño fabricó un caracol con un tapón y una nuez”, cuenta Alicia. No solo los niños se entusiasmaron con el taller. También alguna profesora puso mucho empeño en diseñar animales, incluido un original pájaro  hecho con castañas. “Los niños querían acaparar mí atención para que les ayudara y viera como les quedaban sus obras artísticas”, dice la trillana, lo que prueba el interés con el que se tomaron las clases sus alumnos.

“Fue una jornada inolvidable para mi y espero que lo fuera para ellos. Una jornada divertida y motivadora. Estoy segura que más de uno cuando vea alguno de los materiales que usamos, castañas locas, nueces, corchos, palillos, chapas, lanas o pluma se pondrán manos a la obra estas navidades con más tiempo libre. Me consta que esa misma tarde a la hora del baño, alguno hizo navegar su barquito en las aguas espumosas de su bañera”, termina.