Tres días en la Batalla de Guadalajara

El Centro Asociado de la Uned en Guadalajara concluye hoy su primer curso de verano, que ha relatado los acontecimientos de este episodio bélico a través de conferencias y visitas guiadas a antiguas trincheras, zanjas o la Posición Saldón de Yebes. 


El primer curso de verano de la UNED, que ha concluido esta misma tarde, se ha centrado en las de la Batalla de Guadalajara. Durante tres jornadas historiadores, profesores y periodistas han hablado sobre las estrategias bélicas, las vicisitudes políticas y el uso de la propaganda o la repercusión mediática internacional de aquella contienda. Una batalla que terminó con victoria republicana y supuso un desbarajuste en las acciones del ejército franquista que desvió sus ofensivas a la periferia peninsular. 

La primera jornada comenzó con la intervención de Fernando Puell de la Villa, profesor del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado y coronel de infantería, que señaló "la necesidad de Franco" por hacerse con Madrid a través de un plan formado por varias acciones ofensivas que dieron lugar a la batalla de la carretera de la Coruña y la batalla del Jarama. El fracaso de estas maniobras culminó en la batalla de Guadalajara, cuya finalidad era la de introducirse en la capital de España desde el norte de la provincia. 

Tras la toma de Málaga por el Corpo Truppe Volontarie enviado por Benito Mussolini, las tropas del Duce decidieron acelerar el conflicto, algo que derivó en la alianza de "nacionales" e italianos para atacar a los republicanos apostillados en Guadalajara. Las condiciones climáticas, los fallos en la operación logística y la falta de valoración sobre el enemigo finalmente dieron al traste con los propósitos de Franco -algo que se tradujo en la prolongación del conflicto- y la derrota italiana fue un varapalo para las tropas de Mussolini, que esperaba afianzar su poder en el Mediterráneo para combatir la hegemonía francesa.

La estrategia y visitas a antiguas zonas de guerra

Por su parte, Carlos J. Medina Ávila, coronel de artillería y diplomado de Estado Mayor, centró su intervención en la concepción estratégica y las repercusiones militares del choque producido en Guadalajara. Destacó los diversos niveles de estudio sobre una batalla -el estratégico, el táctico y el operacional- y dentro de éste último resaltó la labor del Estado Mayor, encargado de la gestión de las operaciones logísticas. También puso de relieve la mala previsión de los italianos en logística y metereología y ponderó la actuación de reservas y aviación republicana como claves en la victoria del ejército gubernamental. 

La sesión concluyó con varias visitas guiadas. La primera fue a la Posición Saldón, el búnker antiaéreo situado en el término de Valdeluz y que sirvió de puesto de mando para el IV Cuerpo del Ejército Republicano de Cipriano Mera. También se visitó una zanja destinada a combatir los tanques en la zona de Trijueque; el Palacio de Ibarra, testigo del enfrentamiento entre los italianos afines a la república del Batallón Garibaldi y los partidarios de la sublevación del Corpo Truppe Volontarie, así como unas trincheras ubicadas en la zona de Villaviciosa. 

Propanganda y presencia italiana 

La segunda jornada contó con la presencia de Francisco Sevillano Calero, profesor de Historia en la Universidad de Alicante, cuya conferencia versó acerca de los mecanismos propagandísticos empleados por sublevados y republicanos. Sevillano Calero puso en valor la vertiente emocional, generadora de actitudes y opiniones, suscitada por la propaganda. Una forma de actuar que ha estado presente en los grandes conflictos bélicos contemporáneos y que tuvo su apogeo con la llegada de los medios de radiodifusión además de consolidar a la prensa escrita como forma de llegar a las masas. El uso de los partes de guerra durante el conflicto o su ausencia, entendidos como una forma de hacer propaganda, marcaría los sucesivos acontecimientos.

La segunda intervención de la jornada fue  la del profesor de Historia, Dimas Vaquero Peláez, de la Universidad de Zaragoza, y giró en torno a la participación de las tropas italianas en la Guerra Civil. Vaquero se refirió a la comparativa realizada tras la batalla de Guadalajara y la consecuente derrota del Corpo Truppe Volontarie con la sufrida por los italianos en Caporetto durante el marco de la Primera Guerra Mundial. Pese a la diferencia de dimensiones de ambos choques, la derrota en Guadalajara marcaría "una visibilidad a nivel internacional que resultaba perjudicial para los intereses de Mussolini". El fracaso italiano fue duramente criticado en los informes de los mandos del Duce. 

El día culminó con la visita a Brihuega, escenario estratégico para la batalla de Guadalajara ya que su toma hubiera supuesto, en aquel instante, un importante punto de avance para las tropas rebeldes. La localidad acogió también una mesa redonda formada por los periodistas Pedro Aguilar -director del curso-, José García de la Torre, Raúl Conde y Joaquín Hernández, autores del libro ‘Guadalajara 1937. Testimonios de una batalla’ y que cuenta con el prólogo del desaparecido periodista y escritor Manu Leguineche.

Ecos periodísticos

El último día del curso versó sobre la presencia de periodistas internacionales durante la contienda y el planteamiento de una visión para entender la Guerra Civil capaz de trascender los condicionantes propagandísticos y las memorias. Raúl Conde Suárez, redactor del diario El Mundo, abrió la jornada con una exposición donde remarcó la falta de rigor de los redactores internacionales en comparación a los criterios actuales a la hora de cubrir cualquier conflicto. Conde destacó que “no hubo buen periodismo en el sentido anglosajón del término aunque sí buena literatura”.

La contienda fue seguida con interés por los medios extranjeros "debido a su gravedad, magnitud y posibles repercusiones geopolíticas en una Europa escindida y preocupada ante el auge del fascismo". Jay Allen, Robert Capa, George Steer, John Dos Passos, George Orwell, Ernest Hemingway o Martha Gellhorn fueron algunos de los protagonistas cuyas crónicas relataban el devenir de los días durante el conflicto con un discurso que en ocasiones apelaba a lo emocional como método prepagandístico. El periodista añadió que el fin último de aquellos reporteros de guerra era "agitar las conciencias de sus correspondientes gobiernos".

La última intervención fue la de Julián Casanova Ruiz, catedrático de Historia de la Universidad de Zaragoza, que ha propuesto las bases para un entendimiento global de la Guerra Civil. En primer lugar, ha señalado el carácter interdisciplinar del fenómeno. Numerosos estudios desde diferentes perspectivas completan la visión de la contienda, investigaciones que basan sus planteamientos en cuestiones sociológicas o de género y que, analizadas en su conjunto, aportan un prisma de calado para abordar la cuestión.

Hay que entender la Europa de la época como un escenario en el que las diferentes crisis habían aupado la llegada del fascismo sin apenas resistencia en algunos países. Por eso, Casanova ha destacado el caso español en el que un golpe de estado perpetrado por Franco y sus generales afines llega a encontrar oposición entre militares y Cuerpos de Seguridad del Estado. Casanova Ruiz ha desmentido en su exposición el mito de “las dos Españas” argumentando el "carácter poliédrico de la situación política durante la República". 

En un plano didáctico, el profesor ha criticado "la obsolescencia de los manuales de historia" como método para interpretar los acontecimientos. También ha querido valorar la necesidad de erudición y conocimiento, tarea imposible sin la disponibilidad y conservación de los archivos. Según Julián Casanova, es la única forma de no permanecer “subordinados al uso político de los datos”.

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