Máster sobre Cisneros, en el inicio de 'Sigüenza Universitaria'

La figura del Cardenal Cisneros ha centrado el primer curso de este programa docente, que ha contado con un elenco de profesores de diferentes universidades, que han descrito la obra y la vida de “un hombre clave para la historia de España”. 


El programa 'Sigüenza Universitaria', que arrancó hace unas semana con una charla sobre el reportero Manu Leguineche, a cargo de los periodistas Javier del Castillo y Pilar Cernuda, se ha centrado en el cardenal Cisneros en el primer curso de esta edición. Las jornadas comenzaron con una visita guiada para 35 alumnos a la Sigüenza de la Edad Media y del Renacimiento y continuaron con siete ponencias, que ha ofrecido un elenco de profesores de varias universidades españolas.  

Dolores Cabañas, catedrática de Historia Medieval de la Universidad de Alcalá y directora del Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros de esa Universidad, se centró en la dualidad del protagonista como hombre de Iglesia y hombre de Estado. Su intervención se centró fundamentalmente en la primera etapa cuando, de la mano del Cardenal Mendoza, llega a Sigüenza, y entra en contacto con diferentes grupos de población, como los judíos o los mudéjares, y conoce el modelo de funcionamiento del Colegio San Antonio de Portacoeli, que luego aplicaría en la Universidad de Alcalá de Henares. A aquella época pertenece también su crisis, y posterior reforma interior, clave para emprender la reforma de la Iglesia, junto a la reina Isabel.

El profesor de la UAH y medievalista alcarreño, Plácido Ballesteros, abundó en la primera parte de la biografía del Cardenal, ya que antes de llegar a ser el "trascendente personaje público que fue", Gonzalo de Cisneros tuvo una trayectoria vinculada estrechamente a Guadalajara. “Una vez completados sus estudios, en Alcalá de Henares, Salamanca y Roma, volvió a España. Ocupó el Arciprestazgo de Uceda, donde tuvo conflictos con uno de los hombres más poderosos de la época, el entonces arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo". Allí Cisneros encontraría el apoyo del Cardenal Mendoza y bajo su protección terminó como capellán mayor de la Catedral de Sigüenza, canónigo y especialista en leyes, al servicio de la administración de la Diócesis de Sigüenza.

Después de unos años ejerciendo esta labor, un Cisneros ya maduro, de 45 años, se vio sumido en una crisis personal y religiosa, que le llevó a retirarse de la vida pública al convento franciscano de La Salceda, situado en el semisagrado monte Celia, entre Peñalver y Tendilla. Adquiriría entonces los hábitos de la orden, y se cambiaría el nombre, de Gonzalo a Francisco, en homenaje a su fundador. Durante siete años vivió de manera eremítica. De nuevo el Cardenal Mendoza, lo sacó de su retiro. De su mano llegan los sucesos cumbre de su vida, como confesor de la reina Isabel. Dos años después, a la muerte de Mendoza, en 1495, se convertiría en el arzobispo de Toledo; después en vicario general y reformador de los franciscanos, en uno de los consejeros más importantes de los Reyes Católicos, y, a la muerte de Isabel, en regente de Castilla, colaborador de Fernando, Rey Católico, además de un personaje clave en la llegada de Carlos I a España.

El urbanismo de la Sigüenza del XVI

La cronista oficial de la ciudad de Sigüenza, Pilar Martínez Taboada, profesora de la Universidad Complutense, habló sobre 'El urbanismo en la ciudad a finales del XV y principios del XVI'. En su intervención, describió la Sigüenza que conoció Cisneros, una ciudad amurallada, y el proceso de transformación que experimentó. Cuando él llegó, estaban recién concluidas las primeras reformas impulsadas por el Cardenal Mendoza. Este último había reformado la residencia episcopal, el castillo, construyendo su gran barbacana. También se preocupó, ante las reincidentes epidemias de peste, de reparar las murallas.

El Cardenal Mendoza estuvo cuatro veces en Sigüenza. La cronista sostuvo que Cisneros le acompañó en su visita del año 1477, una vez superados sus problemas con Carrillo en Uceda. “En ese año, contamos con una documentación clave en los archivos seguntinos, que son los libros del dinero y primera relación de casas. Aportan datos sobre las carnicerías, sobre las plazas, sobre la judería, la morería… En general, sobre esa ciudad que recorren juntos Mendoza y Cisneros”.

Según la cronista, Cisneros estuvo presente en las novedades que se produjeron en la época, incluida la fundación del Colegio Universitario que luego será Universidad, y también participa en la redacción, en 1484, de las ordenanzas municipales, que elabora junto al obispo López de Medina, y que afectan a aspectos como las reformas del mercado, de las murallas o de los puentes. “De alguna manera, Cisneros transforma, o inicia la transformación de Sigüenza, que pasa de ser una ciudad medieval a renacentista, un proyecto que se cuajó cuando él fue capellán mayor, aunque el proceso se completaría después de su marcha. En cualquier caso, creo que hay mucho de Cisneros en la génesis y la transformación de Sigüenza de una ciudad amurallada a otra más abierta, con una plaza para admirar la catedral, por ejemplo”, dijo.

Franciscano "observante"

Correspondió a Ignacio Pulido, profesor de Filosofía de la UAH, hablar sobre 'Cisneros y la reforma'. El profesor acercó a la audiencia la figura del eclesiástico como franciscano observante y reformador. “Para entender este perfil de Cisneros, hay que entender sus años en el Monasterio de la Salceda, donde vivió un proceso de reforma interior, fundamental para entender posteriormente la reforma religiosa y del clero, de su tiempo, de finales del siglo XV”, afirmó.

Salvador Claramunt, historiador y profesor de la Universidad de Barcelona, explicó la política de los Reyes Católicos con respecto a las universidades de sus reinos patrimoniales. A su juicio, la gran preocupación de Isabel y Fernando fue la de acabar con la corrupción y los problemas universitarios. Los más importantes fueron procurar que los catedráticos que salieran elegidos dominaran la materia; que no hubiera falsificación de títulos y evitar riñas entre los colegiales, algo que era muy habitual, y acabar con la penuria institucional, así como cumplir con la paga a los profesores. 

Isabel La Católica, una “activista” cultural

Las jornadas se completaron con dos conferencias más sobre la figura del Cardenal Cisneros. María Isabel del Val, profesora de Filosofía de la Universidad de Valladolid, habló sobre Isabel I y la cultura. Fue conocida sobre todo como la gran reina de Castilla, con una reconocida biografía política, tanto en España como más allá del Atlántico, favoreciendo los viajes de Colon. Pero además, afirmó Del Val, “favoreció la cultura y se rodeó de personas destacadas, algunas de las cuáles le dedicaron sus trabajos, como 'La gramática' de Antonio de Nebrija”.

La reina supo atraer a grandes intelectuales a su corte, y pedir y aceptar consejos de personajes relevantes, como el cardenal Cisneros. “Isabel fomentó la educación en la corte, organizó una escuela para los mozos de capilla, concedió ayudas al estudio y organizó la educación de los jóvenes que vivieron en su Corte, estableciendo pequeños grupos educativos. Fortaleció, igualmente en su entorno, el conocimiento de la lectura, de la escritura, el cálculo y cuestiones cortesanas como la música, la danza, la literatura y la discusión o la lectura en común en las sesiones de recreo de la Corte. “Todas estas acciones la convierten en una activista en el mundo de la cultura, faceta que hay que sumar a su actividad política”, terminó. Antes de una mesa redonda, el profesor Jaime Contreras habló además sobre Cisneros y la Monarquía. 

Estas jornadas sobre Cisneros han sido organizadas para Sigüenza Universitaria por la Universidad de Alcalá, a través de su Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros, y han sido el primer acto del programa que este año desarrollarán la Universidad de Alcalá y la Diputación Provincial en el marco del V Centenario de la muerte de Cisneros.