Alovera, un jardín sin fronteras

Susana Ortega, profesora de francés del Instituto de Educación Secundaria Carmen Burgos de Seguí de Alovera, escribe sobre el proyecto Erasmus+ que este centro está desarrollando junto a otros cuatro de Rumanía, Italia, Bulgaria y Portugal.


Durante el veranillo de San Martín, del 8 al 14 de noviembre, 22 alumnos de 2º de la ESO y 4 profesores del Instituto de Enseñanza Secundaria “Carmen Burgos de Seguí” de Alovera se han reunido con las Escolas de la freguesia de São Martinho do Campo, perteneciente al concelho de Santo Tirso, anfitriones del encuentro, y con la Scoala Gimnaziala Constantin Stere Comuna Bucov de Prahova (Rumanía). Alumnos y profesores de las tres instituciones han convivido durante una semana y han participado en las clases del centro anfitrión, descubriendo nuevos recursos pedagógicos y compartiendo las preocupaciones por los respectivos sistemas educativos.

Este encuentro se enmarca en el proyecto de innovación educativa Erasmus + ‘Un jardín sin fronteras’ en el que participan, desde el curso pasado, además de los tres centros arriba mencionados, el Istituto Comprensivo Dante Alighieri de Cornate D’Adda (Italia) y la School St. St. Cyril and Methodius” de Blaoevgrad (Bulgaria). Cinco centros educativos europeos que han decidido plantar cara al fracaso escolar y se unen para luchar contra la desmotivación y los problemas evidentes que la juventud europea presenta ante la adquisición de competencias básicas.

El proyecto tiene como leitmotiv el jardín y alrededor de él se organizan diversas actividades interdisciplinares que van desde la traducción al francés -lengua vehicular del proyecto- de los diversos refranes populares sobre la naturaleza hasta talleres lúdicos de papiroflexia o plantaciones reales de árboles en los parterres anexos al instituto. El jardín, expresión paradigmática del renacimiento europeo, se convierte aquí en una eficaz herramienta educativa que ayuda, además, a dinamizar la convivencia entre alumnos y profesores.

Unos y otros pudieron experimentar la cálida acogida de las familias portuguesas y la sincera cordialidad con la que el claustro de profesores recibió a las escuelas visitantes. Con ellos se paseó por los jardines del Palacio de Cristal y del Museo de Serralves; se navegó por el Duero hasta el puente de Eiffel; se escaló a pie la torre de los Clérigos y se descendió en teleférico hasta la villa medieval de Guimarães. Rumanos, portugueses y españoles, bajo el benigno sol de San Martín, descubriendo en la costa de los descubrimientos que otra Europa es posible.

El Instituto de Alovera ya recibió el curso pasado la visita de los alumnos y docentes rumanos e italianos. Y se viajó desde Alovera a Italia y Rumanía. Como en esta ocasión, los lazos de amistad que se establecen resultan muy propicios para el diálogo y la transformación de la realidad educativa europea. Diseñar un jardín sin fronteras no es solo un proyecto educativo. Es confiar, como ya pensaba Erasmo, en que nuestro espíritu -sea de donde sea- puede florecer en el jardín de Europa. Y eso también es innovación.