"Nuestros alumnos quieren un título para salir al mercado"

A dos días de que arranque el curso académico de Uned Guadalajara, charlamos con el director del centro asociado, Jesús de Andrés, sobre el perfil y las preferencias del alumnado que acude a esta universidad pública a distancia. • De Andrés también reflexiona sobre el modelo universitario actual y desvela algunas novedades que preparan en el área de Extensión Universitaria.


Con la lección magistral del profesor universitario y experto en Relaciones Internacionales, Felipe Sahagún, este miércoles se inaugura oficialmente el curso académico del Centro Asociado de la Uned en Guadalajara. Con su director, Jesús de Andrés, hablamos de cómo ha cambiado con el tiempo el perfil y las necesidades de los alumnos que acuden a este centro, el tirón de los idiomas en las aulas de Molina y Sigüenza y el modelo universitario que acorta los años de estudio pero obliga a cursar másters, más caros que los grados.

¿Se superarán este curso los 3.000 alumnos de media que se registraban en los últimos años?

Son los que hemos tenido los últimos años. Los que se matriculan, pero los que formalizan al final la matrícula, son unos pocos menos. Ahora vamos por 2.700 más o menos, pero hasta el 10 de noviembre está abierto el plazo. Todavía hay margen para llegar a las cifras de otros años.

¿Ha influido especialmente la crisis: más gente con tiempo, con necesidad de formarse o buscar nuevos horizontes laborales, con nuevas inquietudes?

Analizando la evolución de los últimos años, la crisis nos ha beneficiado, aunque sea un poco fuerte decirlo. Cuando no había oportunidades directas de trabajar, se tenían que formar. Es una exigencia tener una formación académica y aquí la conseguían. Por eso hemos tenido unos años de incremento de alumnos, pero creo que en este sentido hemos tocado techo. Ya el año pasado empezamos a notarlo. Hay menos matrículas y este año no sé si llegaremos a los 3.000. No sé si por la salida de la crisis o si obedece a otros motivos.

¿Cuáles son las carreras más demandadas?

En Guadalajara hay tres que destacan por encima del resto y la demanda se mantiene. Son Psicología, Derecho y Dirección y Administración de Empresas (ADE). Sobre todo psicología, quizás porque ofrece una formación personal y esto es lo que busca el alumno de la Uned. Es la única explicación porque el mercado no necesita hoy en día tantos psicólogos.

¿Se piensa en ampliar la oferta de grados?

Nosotros tenemos 19 de los 27 que oferta la Uned. Los que no tenemos es porque no tenemos medio. No tenemos Química, por ejemplo, porque carecemos de un laboratorio. Y también no tenemos un número de alumnos como para hacer esa inversión. En principio, no hay idea de ampliarlos.

¿Se considera la UNED la hermana pequeña de las universidades de la provincia y la región, frente a la UAH o la Universidad de CLM?

Somos un proyecto distinto. Es verdad que la edad media de nuestros alumnos ha bajado y entramos en un sector en el que sí puede haber competencia pero en general, el alumno de la Uned simultanea estudios en Alcalá y aquí. La Uned complementa una parte de la oferta que no da ni la UAH ni la Universidad de Castilla-La Mancha. La parte sustantiva son los grados. Y luego, hay 67 Másters oficiales pero no tienen seguimiento en tutorías sino más relación con la sede central en Madrid. En este caso, nosotros somos sólo la correa de transmisión.

¿Qué tal están funcionando las experiencias de Molina y Sigüenza, algo que se marcaba como objetivo estratégico desde su llegada?

Tenemos vocación de seguir allí. Son dos sitios pequeños y no se dan las condiciones para tener una extracción suficiente de alumnos universitarios. Tienen unos 5.000 y 3.000 habitantes y es difícil que de ahí salga un número suficiente de alumnos que vaya a estudiar grado. Estamos intentando que se consoliden los que hay, que son pocos. Tenemos algunos en grados, a algunos se les imparten tutorías presencialmente, más en Sigüenza. Y hay alumnos en el curso de acceso y otros en el Cuid, de idiomas. Hay dos niveles, B1 y B2. Ahí es donde más tirón estamos teniendo y lo que nos permite darnos a conocer.

Al final hay que ofrecer lo que funciona.

Sí, pero piense que somos una Universidad pública y no lo hacemos en términos de obtener beneficio económico. Nuestro beneficio es de otro tipo.

En 2015 la Uned incorporó los 'dobles grados' ¿qué tal funcionan?

Hay buena respuesta porque la tasa de permanencia del alumno de la Uned es grande. Los estudios no se acaban en cuatro grados porque hay otro tipo de obligaciones profesionales o personales, pero una vez que ha completado sus estudios le queda el gusanillo. Lo que posibilitan estos dobles grados es que puedes tener una doble titulación completando una serie de asignaturas.

¿Qué opinion le merece el modelo educativo universitario del 3+2, que abre la puerta a grados de tres años y másters de dos?

Es el que está encima de la mesa porque es el que se planteó en Europa. Lo que pasa que aquí al final pusimos el modelo 4+1, es decir, grados de 4 años y másters, en principio, de uno. La experiencia ha demostrado que los másters no son de uno sino de dos años, porque hay un trabajo de fin de máster y un número de créditos muy elevado que por lo general no se cursa en ese tiempo. Asi que en la realidad, el modelo que hay en España es un modelo de 4+2 y eso es inviable, no es lo que hay en Europa. La idea es que hubiera sido un 3+2. Por eso se está pensando en remodelarlo, lo que pasa es que son dos cambios muy seguidos y trastoca a los centros que impartimos las titulaciones.

En cualquier caso, el modelo europeo del 3+2, plantea algunas incógnitas: ¿asegura una mejor homologación, supondrá unos estudios más caros, a quién benefician los grados de tres años?

Vamos por partes. Creo que encarece los estudios porque los masters son más caros que el grado. A las universidades públicas en principio no nos beneficia un modelo de grado corto porque hemos pasado en los últimos años de licenciaturas que eran 5 años a cuatro y posiblemente, un escenario de tres, lo cual nos va acortando el número de créditos y por tanto, las tasas de matrícula y eso se nota en nuestros ingresos. Se supone que este modelo está pensado para beneficiar a los alumnos, para que haya una formación inicial y que se consiga un título universitario en menos tiempo y que dé una base inmediata y una salida anticipada.

¿Vamos hacia un modelo más justo o que contribuye a afianzar la desigualdad?

Si se generaliza el modelo de 3 años, para marcar la diferencia va a haber que cursar un máster y ahí sí que se pueden generar desigualdades, porque ¿quién va a poder cursarlo? Quien tenga recursos. Es decir, la idea es buena en principio pero para marcar un criterio de distinción, que serán los masters, la distinción va a ser económica.

Una de las novedades implantadas por en su primer año como director fue el Centro de Orientación y Empleo. ¿Sigue siendo este uno de los hándicaps para la universidad?

Era una demanda que había. Aproximadamente, el 50% de los centros asociados de la Uned lo tiene. Es interesante, primero por su labor de orientación en los estudios de los alumnos y por la búsqueda de salidas profesionales, que es algo que en la Uned tenemos descuidado en cierta forma y un Centro posibilita la firma de convenios, las prácticas en empresas... siempre se ha pensado que el alumno de la Uned no estaba dirigido al mercado tras finalizar sus estudios, pero es verdad que en los últimos años se ha reducido la edad y hay otro tipo de alumnado que sí está pensando en tener un título para salir al mercado.

¿Cree que el nuevo gobierno que surja ya en enero debe plantear otro modelo? ¿Con qué bases?

Es imprevisible saber qué pasará a partir del año que viene. En buena parte de los programas electorales, hasta donde yo sé, sí se incluye una reforma del sistema educativo universitario. Pero es que llevamos tantas reformas en los últimos años que, desde la propia Universidad, estamos ya cansados. Si llega alguna, esperamos que sea consensuada y que dure unos cuantos años, que no estemos siempre en un proceso de renovación permanente, que desgasta.

¿Urge un pacto definitivo, estable, sobre la educación, que no esté al servicio del gobierno de turno?

Sin duda. A nivel general y a nivel universitario.

La Junta se marchó del Patronato de la UNED durante la última legislatura del socialista José Mª Barreda y no ha vuelto en estos últimos cuatro años. ¿Hay compromiso por parte de la actual consejera de volver al Patronato?¿Ha tenido oportunidad de reunirse ya con Reyes Estévez para abordar el tema?

Todavía no, asistirá al acto de apertura de este miércoles. Sí he hablado con el delegado de la Junta, Alberto Rojo. La idea es hablar de esta situación y les lanzaré la invitación igual que hice en la presentación del último curso al Director General de Universidades del anterior gobierno, de Mª Dolores de Cospedal. Independientemente del color político de la Junta, creemos que deben estar en el Patronato. Sobre todo, porque están financiando la Uned. Aporta en torno al medio millón de euros en los cinco centros. A Guadalajara, el año pasado, les correspondieron 90.000 euros pero de ese dinero luego no hay control político porque no están en los patronatos. Están con voz pero sin voto. Es una situación anómala y se debería corregir.

El centro se ha beneficiado de las remodelaciones del San José de Diputación pero ¿persisten los problemas de espacio? ¿Hay solución a la vista?

La remodelación de algunas aulas de la tercera planta aún no se ha completado pero nos sigue faltando espacio. Tenemos un convenio firmado con el Brianda de Mendoza y parte de nuestras clases se imparten ahí porque aquí no tenemos espacio físico. Sigue siendo un problema pero relativo.

¿No sé si se ha planteado una situación más cómoda en el proyecto del futuro Campus Universitario?¿le gustaría?

Esa es una decisión política que nos supera. Nosotros, aquí, estamos muy bien, en el centro de la ciudad. La Diputación nos apoya plenamente y el centro es conocido. Permite que haya un ambiente académico y de estudio, que está muy bien.

Una de las partes importantes de la Uned son sus actividades de extensión universitaria, que le abren más a la sociedad guadalajareña ¿Qué programación se mantiene este curso y que novedades plantean?

Tenemos intención de continuar con actividades culturales de todo tipo. Además de las clásicas como los Jueves de la Ciencia, hemos puesto en marcha otras, como el ciclo 'Espacios de Arte y Cultura'. Como mínimo, haremos una actividad en cada uno de los meses lectivos y lo cumpliremos sobradamente porque tenemos casi exceso de actividades programadas y tenemos que seleccionar. Además, nos están llegando ofertas de grupos, instituciones y profesionales que quieren impartir charlas, cursos... y estamos teniendo que hacer una selección. Entre lo más inmediato, conferencias de psicología o una excursión a Peña Hueva. También, junto con la Fundación Siglo Futuro, organizaremos un ciclo de conferencias.

El curso pasado arrancó una colaboración con Cineclub Alcarreño, que permitió la vuelta de La Linterna Mágica, programar el curso de cine del crítico Javier Ocaña y entradas más baratas para su ciclo de proyecciones ¿Seguirán con ellos?

Quedamos muy contentos. Es el resultado de la firma de un convenio que este año esperamos volver a firmar, aunque sería para el segundo cuatrimestre y tampoco sabemos si se harán las mismas actividades u otras nuevas.