"La ley Wert deberá tener objeción de conciencia"

El teólogo Juan José Tamayo, la pedagoga Pilar Gutiez y el científico y exdirector de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza proponen las claves para el futuro de la educación en el debate de clausura de las XI Jornadas de Investigación en Archivos, que desde el pasado martes han reflexionado sobre la educación en España.


"Ayúdame a mirar porque nunca antes había visto el mar", le dijo una pequeña a su profesora tirándola de la falda la primera vez que vio tanta inmensidad delante de sus ojos. La escena no es ficción sino realidad y simboliza para el científico Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la Unesco y exministro de Educación entre 1981 y 1982, lo que debería ser la educación. El tema ha sido objeto de estudio en las XI Jornadas de Investigación en Archivos que se ha celebrado desde el martes en la delegación provincial de la Junta de la mano del Archivo Histórico Provincial y la Asociación de Amigos del Archivo, que programaron para la clausura un cierre de altura con Mayor Zaragoza, la pedagoga Pilar Gumiel y el teólogo Juan José Tamayo.

El periodista Pedro Aguilar ha moderado un encuentro donde se ha reflexionado sobre la importancia de la filosofía y las humanidades y sobre el concepto de educación, además de la ley Wert, que está marcando el presente de la educación. Aguilar aportó con datos una radiografía algo pesimista sobre un sector que debería regirse por un "Pacto nacional", coincidieron todos.

Para empezar "es necesario que el mañana sea absolutamente distinto", dijo Mayor Zaragoza. Todavía hay esperanza: "por primera vez en la historia podemos expresarnos, conocemos lo que pasa en el mundo", dijo. En contra, un sistema que no da la independencia necesaria y la adopción de medidas "no en virtud del sentir de los pueblos" sino de la política. Para Mayor Zaragoza, "ser educado es ser libre y responsable, uno es más libre cuanto más sabe" y esto se consigue "a través de la filosofía y la autoestima, la creatividad".

El también profesor alabó en general al profesorado español y las enseñanzas artísticas que promueven la creatividad. Es importante, dijo, "enseñar a pensar en los demás, a estar en relación con el otro" pero también "escuchar a los que saben", que "no han sido consultados" en la elaboración de la nueva ley educativa que el Senado aprobó el pasado jueves.

"El futuro no se escribe con esta ley, que no era necesaria y tiene unas referencias neoliberales que a mí no me sirven. Si esta ley se pone en marcha tendrá que tener objeción de conciencia y una gran desobediencia civil", ha dicho Mayor Zaragoza, que ha pedido que no hay que dejarse llevar por los informes de la OCDE -organización que agrupa a los países más ricos del mundo- sino por otros documentos como la Carta de la Tierra o la Declaración de los Derechos Humanos.

Pilar Gumiel, por su parte, como pedagoga fue crítica con los políticos que "no son conscientes de que hacer un uso inadecuado de la potestad", tiene efecto en las generaciones venideras. "La política y los políticos son un problema en este país". Gumiel, que pidió un Pacto por la Educación, señaló que los informes de la OCDE limitan y marcan cómo se tienen que formar los alumnos -en materias "que sean rentables" y en un tridente formado por "las nuevas tecnologías, los idiomas y las matemáticas"-. En su intervención, pidió además una "compensación de las desigualdades", un equilibrio en los recursos entre comunidades autónomas y un profesorado formado.

Por su parte, el teólogo y profesor Juan José Tamayo realizó un alegato en favor de la filosofía y un elogio de las humanidades. Incidió en "la necesidad de hacer ciudadanos críticos y lúcidos para hacer preguntas incómodas" y alabó el papel del filósofo, que no es quien "resuelve problemas" sino el que "plantea preguntas, dudas, objeciones", como "¿por qué son así las cosas? y ¿por qué no son de otra manera?"

La filosofía, dijo, es "inseparable de la ética y de la necesidad de transformar" y "nos ayuda a ir al fondo de la realidad". Elogió a las humanidades porque "contribuyen a defender unos valores que van más allá de los económicos y tecnológicos" y abogó por una "cultura de la alterglobalización".

Finalmente, todos coincidieron en que "debe haber un referente moral y ético" en la escuela pero no enseñanza de la religión confesional "cuando España es un Estado aconfesional". En este sentido, Tamayo finalizó diciendo, que "la enseñanza de la religión confesional divide y separa en la escuela" y propone o bien, "colocarse fuera del horario lectivo" o, más bien, la enseñanza de historia de las religiones, "que no es enseñar a creer sino enseñar la historia de las creencias".