Gómez: “Intenté traer a Springsteen pero nunca me ha hecho caso”

Después de que terminara Rafael Amargo, me senté en una butaca y no sabía si ponerme a llorar, a reir, fueron situaciones encontradas”. • “Recuerdo que conseguimos que viniera Enrique Morente conduciendo su propio coche desde Granada para una gala del pueblo saharaui”. • “Siempre pienso en la calidad del espectáculo, aunque estás condicionado por el propio espacio”. • "El Moderno no ha sido competencia del Buero, pero ha habido descoordinación".


Hace diez años se puso al frente del Buero Vallejo. Julio Gómez Taracena ha visto cómo el teatro-auditorio ha ido creciendo en público y espectáculos. Asegura que traer a la soprano vasca Ainhoa Arteta ha sido complicado, “llevaba mucho tiempo detrás de ella”, pero que espera que “tenga su día” y entregue un concierto memorable este viernes.

En el 10º aniversario del Buero, recuerda muchos momentos, muchas actuaciones, pero se queda con aquel 20 de diciembre de 2002, cuando Rafael Amargo inauguró con su 'Poeta en Nueva York' un teatro que ya comienza a escribir las líneas de su segunda década. Gómez también admite que los Premios Max de las Artes Escénicas, cuya gala anual acogió este teatro, en 2005 -año Quijote- fue un punto y aparte, que permitió dar a conocer a la profesión y a España al Buero, hasta entonces “perdido en la nada”.

Le pido que elija un momento en estos diez años y elije el comienzo de esta historia...

Fue un momento personal, de acojone...recuerdo que las pruebas se hicieron la semana anterior... pero salió, salió, gracias a los técnicos, a la compañía de Rafael Amargo. Después, me senté en una butaca y no sabía si ponerme a llorar, a reir, fueron situaciones encontradas.

¡Cuántos espectáculos le habrán llenado!

La gente, los actores, los cantantes... que han demostrado solidaridad. Disfruté mucho con el concierto de Juan Valderrama, cuando hizo la gala benéfica de la Asociación Contra el Cáncer, disfruté muchísimo cuando vino Marian Hassan y conseguimos que viniera Enrique Morente, al que echamos infinitamente de menos, conduciendo su propio coche desde Granada. Fue una gala para el pueblo saharaui... también la primera gala benéfica que se hizo con Sara Baras, que donó la recaudación y se compró un coche para la Asociación del Cáncer.

Más momentos solidarios fantásticos... Flamenco Pa´tos, para la Fundación Gomaespuma. Me acuerdo que el cartel que conseguimos fue espectacular. Vino Miguel Poveda, Gerardo Núñez Cortés y la gala fin de fiesta la hizo Dieguito El Cigala. Y todo eso, a beneficio de... no sé, siempre tienes esa sensación de que la gente es muy distante, que va a lo suyo y la profesión te demuestra que es muy solidaria. Te llega no sólo como vivencia sino como algo que te aporta, algo personal.

¿Cuando programa, qué es lo que busca: que guste, que tenga éxito...?

Tienes que valorar todo. Estás condicionado por el propio espacio. Lo que pienso siempre es en la calidad del espectáculo. No puedes estar ofreciendo espectáculos de calidad y que luego entre cualquier cosa, entre comillas. Hay que ver las obras, hay que valorarlas, si no tú, una persona de tu confianza, hay que ir a ferias, ver los espectáculos recomendados por la Red nacional y luego, también depende lo que hay en gira. Son tantas variables para poder hacer una programación...

Ahora con perspectiva, ¿qué supuso para el teatro acoger los Premios Max de las Artes Escénicas?

Que toda España, que toda la profesión conociera el Teatro Buero Vallejo y que muchísima gente de la profesión, de las artes escénicas viniera aquí. Ves una reunión de la profesión de las artes escénicas: técnicos, distribuidores, programadores, directores...supuso que se conociera muchísimo más Guadalajara, que aquí había un espacio muy próximo a Madrid con unas condiciones fantásticas para determinadas cuestiones. Sirvió para que mucha gente conociera el Buero Vallejo, que estaba un poco perdido en la nada.

¿Qué espectáculos se le han resistido?

(Risas) Bueno, siempre he intentado traer un acústico de Bruce Springsteen pero nunca me ha hecho caso. Y otro espectáculo que llevo tiempo detrás de él ha sido Fito (y los Fitipaldis) y al final no entramos en la quiniela porque no le venía bien. Ha sido imposible incluir una fecha más.

¿No cree que es un cumpleaños paradójico? El Buero celebra diez años y el Teatro Moderno, cerrado. ¿Qué siente, como gestor, como aficionado al teatro?

Creo que el Teatro Moderno, por lo que tengo entendido, lo van a reabrir. Entendí que van a hacer un pliego de condiciones y que se va a adjudicar para que siguiera funcionando. La última vez que hablamos con alguien de la Junta estaba medio ultimado y entiendo que para el próximo año, se abrirá. Si es para bien, si hay alguna adjudicación... lo último que oí es que, de alguna forma, iban a hacer una adjudicación pero para que se pudiera también usar o utilizar como bar, para financiarse. Siempre he sido un enamorado del Teatro Moderno, me he tirado muchísimos años programando el Arciprete de Hita allí e igual que sentí muchísimo cuando tiraron el Coliseo Luengo, donde me crié y trabajé de tramoyista desde que tenía 15 años, para mí es un shock que cerraran el Teatro Moderno, espero que lo reabran.

¿Es bueno que se mantenga el espíritu del Moderno cuando este se reabra? Me refiero a que no pierda el significado de ateneo cultural.

Si hay una adjudicación, al final es la empresa la que lo va a valorar, porque al final lo que van a intentar es sacar una rentabilidad. Pero no conozco el pliego de condiciones. A mí me encantaría que siguiera existiendo para poner allí otro tipo de programación. También es verdad que hay espacios ahora mismo... como el Espacio Tyce, que no se le había dado uso y ahora con el tema de los conciertos de jazz, hemos descubierto que hay espacios como el CMI, que tiene una sala para 400 butacas, yo entiendo que estos espacios son factibles de programar o hacer alguna gestión mientras ese impass, no lo sé... entiendo que espacios tenemos.

¿Cree que el Moderno hacía competencia al Buero?

No, en absoluto. Lo que hubo es un poco de descoordinación porque la programación del Moderno se hacía directamente desde Toledo. Ha sido siempre complementario pero me parece mal que haya habido espectáculos concretos que se han programado en el Teatro Buero Vallejo y en el Moderno en un intervalo de tres meses. Como Malikian y 'Las cuatro estaciones'. Y eso sí es una descoordinación absoluta.


Lee el reportaje 'Buero: diez años, mil funciones', a propósito del X Aniversario del teatro: http://bit.ly/UaLz9y


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