Una desternillante visión de la infidelidad

El Teatro Buero Vallejo colgó el cartel de no hay billetes para la obra ‘Sé infiel y no mires con quién’ • Una comedia de enredos y surrealismo con la infidelidad como protagonista y la mentira como mejor aliada para crear una obra hilarante • Yolanda Arestegui y Fernando Albizu, sobresalen sobre el resto del elenco de actores con su genial interpretación


Siempre se ha dicho que uno quiere lo que no tiene y, en cuestiones del amor, tener una aventura dentro del matrimonio, suele ser esa chispa que algunos desean para romper con la monotonía de la vida en pareja. Aunque ya de por sí, es un tema recurrente para una representación, si su hilo conductor es fuerte puede generar situaciones dramáticas, o grandes comedias como la que tuvo lugar ayer en el Buero Vallejo. ‘Sé infiel y no mires con quien’ no sólo consigue mantener al espectador en vilo durante un centenar de minutos, sino que consigue despertar grandes carcajadas con las situaciones hilarantes que se van creando al irse embrollando la situación debido a la mejor aliada de la infidelidad: la mentira.

Todo nace dentro de un grupo de amigos que, en el que los hombres son socios de trabajo y, las mujeres buenas amigas. Un buen día, una de ellas, cansada de soportar como su marido vivía una feliz vida lejos del matrimonio amparándose en sutiles excusas, decide probar a ser infiel. Para ello recurre a su amiga, también casada y con una relación más que asentada donde nada amenazaba con resquebrajarla, para que le preste su casa para su affaire.

Al mismo tiempo, la situación se repite entre los hombres por lo que el mismo matrimonio habrá dejado su casa para que sus amigos sean infieles a sus parejas en el mismo sitio y a la misma hora.

A partir de este momento, la comedia comienza a enredarse porque ambos pretenden ayudar a sus amigos, pero manteniendo la discreción que les lleva a situaciones tan paradójicas como inimaginables puesto que los enredos y encuentros inesperados entre quienes van a cometer la infidelidad y sus cómplices, son constantes en los que la mentira va creando situaciones inverosímiles hasta tal punto en que son ya casi imposibles de sostener. Genial se muestra la actriz Yolanda de Arestegui en este papel de creadora de historias para encubrir a su amiga, llegando a grandes puntos de surrealismo durante la obra.

Esta combinación se encuentra aderezada con las geniales intervenciones del decorador que el matrimonio cómplice había contratado para mejorar la apariencia de su hogar. Interpretado por un magnífico Fernando Albizu, no sólo se convierte en uno de los actores principales de la secuencia de mentiras tanto de unos como de otros, sino que además juega con otros patrones cómicos como su fingida homosexualidad para abrirse camino dentro del mundo de la decoración de interiores, así como su singular relación con la doncella alemana Amia, y su particular juego de la ‘oca’.

Esta trama se vuelve todavía más alocada cuando entra en acción una posible clienta de los socios que podría reflotar ampliamente su negocio. Aparece en la casa de improvisto y su mentalidad, totalmente casta y pura, no casa con todo aquello que  se está gestando en esos momentos en aquel hogar, por lo que la sucesión de mentiras disparatadas, de intercambios de personalidad y demás, hacen que el último tramo de la obra hizo que el Buero se transformase en una sonora y continua carcajada, teniendo que ser interrumpida la obra por los aplausos en varias ocasiones.

En definitiva, cuando se conjugan de una forma hábil y divertida, situaciones de enredo, amor,  infidelidad, mentira;  el resultado es una divertida e hilarante comedia, que consigue que lo surrealista sea tan real como la risa que produce.

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