“En el Tenorio ha salido bien hasta lo que no controlamos”

“Estoy muy feliz y satisfecha”, reconoce la directora del evento, Abigail Tomey. • La lluvia estuvo presente de forma contenida, sin provocar la interrupción de las funciones. • Esta misma tarde Gentes de Guadalajara se reúne para hacer balance “en caliente” de esta última edición. • Tomey quisiera poder celebrar dos ensayos generales con los equipos de luz y sonido en la próxima edición.


La directora, Abigail Tomey, se confiesa “muy, muy feliz y muy satisfecha” con las dos funciones de este año del Tenorio Mendocino, hasta el punto de que firmaría que siempre se mantuviese la calidad lograda: “Si saliese siempre como en las dos últimas ediciones, me conformaría, porque lo demás que hay que mejorar son apenas detalles”.

“Estoy muy feliz y muy satisfecha por dos motivos", explica la directora de la obra a Cultura EnGuada: "En primer lugar, porque el esfuerzo que invertimos a lo largo del año lo ha devuelto el equipo con un resultado magnífico; pero, además, porque hay muchas cosas que están al margen de lo que podemos controlar, como el tiempo o la afluencia de gente, y que también han sido muy positivas”, reflexiona la también actriz alcarreña, ahora al frente de la dirección de esta colosal obra coral que cada año pone en marcha la Asociación Gentes de Guadalajara.

Con lluvia, pero sin aguacero

La lluvia, que amenazó en todo momento con aguar la fiesta, estuvo presente de forma contenida, ofreciendo incluso un clima romántico a la última escena del viernes, o chispeando en algunos momentos de la segunda función, pero sin llegar nunca a interrumpir el desarrollo de la obra.

Gentes de Guadalajara evaluará esta misma tarde el desarrollo de la última edición, que sumaba ya la XXII, con los directores escénico y de producción al frente, la propia Tomey y Juan Aylagas. Precisamente la monumental labor de producción y organización ‘entre bastidores’ es uno de los principales elogios de Tomey hacia sus compañeros: “Si se nos cayese un Tenorio a última hora, en tres horas lo tendríamos; si nos fallasen estos otros compañeros, la obra sería imposible”.

Mucho y buen público

La mágica comunión entre el muchísimo público –hay en la organización quien ha calculado hasta 3.000 personas en algunos momentos de la función del viernes– y entre los actores tuvo pasajes de altísima emotividad, como la escena en el claustro del Convento de La Piedad. “Es una opinión que compartimos todos: el respeto tan absoluto que ha mostrado el público”, subraya Tomey.

Precisamente la cantidad de público es uno de los puntos especialmente positivos que destaca la directora del Tenorio Mendocino. La directora del Tenorio Mendocino considera que la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional, al cumplir los veinte años, ha colaborado por la mayor difusión que tiene este evento de calle; también la agilidad que se ha logrado en la transición de escenas (ninguna de las siete escenas se desarrolla en el mismo lugar que la anterior) ha podido ayudar.

Los espacios

Sobre los espacios (Santa María, La Cotilla, el claustro y el patio del convento de La Piedad y el patio y el zaguán del Infantado), Tomey considera que deben mantener la esencia de la representación, que sean edificios ligados a la familia de los mendozas –de ahí el sobrenombre de este Tenorio–, aunque admite que está abierto el debate sobre el zaguán del Infantado, el menor de los espacios y el que tal vez ofrece una peor visibilidad al público. “contamos con que el público lo puede entender”, confía la directora, que recuerda que cuando se ha llevado a cabo en la Iglesia de los Remedios tampoco cabía mucha más gente. “Se volverá a debatir esta tarde”, admite.

En esta reunión también se comentarán algunos de los aspectos que considera mejorables para las próximas ediciones. El que más destaca pasa por la posibilidad de contar con los equipos de luz y sonido días antes del espectáculo para llevar a cabo dos ensayos generales. Hasta ahora, el primer y verdadero ensayo general es la primera función de las dos que se llevan a cabo cada edición.

“Si tuviésemos más medios”, reconoce, sería posible soportar el coste económico de tener estos equipos disponibles durante más tiempo y además garantizar la seguridad de estos materiales. Son, como algunos otros detalles, los retos pendientes de un Tenorio Mendocino que crece cada año desafiando a los riesgos –el siempre caprichoso tiempo otoñal– y manteniendo sus esencias: llevar por las calles de Guadalajara una enorme maquinaria de teatro de calle aficionado, aunque a veces no lo parezca.

Artículos Relacionados