La ceremonia de la confusión

La compañía alcarreña Tres Tristres Trigres celebró el sábado en el Moderno sus 20 años sobre las tablas con el montaje ‘Las Más-Caras’, una pieza propia, divertida y bien interpretada que homenajea al teatro clásico español. 


Donde hay una máscara surge el teatro, una ceremonia de la confusión que sirve para explicarnos un poco mejor lo que ocurre a este lado de la pared invisible. Tres Tristres Trigres invitó al público por su 20 cumpleaños a una boda a tres bandas sobre las tablas del Teatro Moderno, casi lleno para la ocasión. Hubo por tanto ceremonia y hubo también máscaras. Y con lo uno y con lo otro, se armó una divertida confusión. 

La compañía alcarreña representó en Guadalajara ‘Las Más-Caras’, completando una minigira que en los últimos meses les ha llevado por diferentes teatros de la provincia, celebrando dos décadas de trayectoria. Es una obra escrita por su director, Juan Carlos Pérez Arévalo, que recupera las señas de identidad del teatro del Siglo de Oro español y que divirtió el sábado a los casi 200 espectadores que se dieron cita para conocer la historia de Las Carretas, dos hermanas que se sobreponen al engaño del que iban a ser víctimas para acabar ridiculizando a un alcalde francés, un cura ‘licencioso’ y un viejo licenciado que las querían tomar por esposas para cobrar la jugosa recompensa de una apuesta.

La trama es sencilla, está muy bien ejecutada y se desarrolla sin giros inesperados. Las dos protagonistas hacen cómplice al público de sus argucias y los tres personajes masculinos van de cabeza al matadero ante la divertida mirada del espectador. Es seguramente el dibujo de los personajes masculinos, llevados al límite de la caricatura sin caer en el patetismo, lo que mejor funciona en una obra con unos diálogos ingeniosos, con un desenlace más o menos esperado pero ocurrente y con cinco actores aficionados pero bregados ya en esto del teatro, que sacan partido a sus papeles. Son Susana Roa y Angélica Santos en el astuto dúo femenino y Luis Miguel García Sanz, Ángel Luis Leceta y José María Sanz Malo en el trío de ‘sagaces’ masculinos.

De modo que el rato –algo más de una hora– se pasa ágil y agradable, más todavía con el acompañamiento musical en la presentación y las transiciones a cargo de Sergio Maseda al violín y el acordeón y de Yolanda Sevilla a la guitarra. Ellos también redondearon este sencillo homenaje al teatro de siempre.