Baile para derribar 'muros', en el cierre de la muestra de danza azudense

El artista Victor Colmenero cierra este miércoles el ciclo de danza contemporánea, enmarcado en la Espiga de Oro, con la performance 'Muro'. • La primera planta del cuartel acoge además una exposición colectiva con el movimiento como tema central.


Mudanza, la Muestra de Danza Contemporánea que complementa la programación de la Muestra Teatral Espiga de Oro de Azuqueca acaba este miércoles con la propuesta del artista Víctor Colmenero, que firma el espectáculo de danza-performance 'Muro'. Este montaje, estrenado en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid el pasado octubre, hace referencia a los muros que en forma de fronteras separan y aíslan al hombre. 'Muro' se estructura como un entrenamiento corporal pero también escénico que aborda el cortocircuito entre la construcción del concepto-imagen-lenguaje y la resistencia-agotamiento que presenta el cuerpo y el material. ¿Cómo aproximarnos a realidades como la crisis de los refugiados o la segregación racial desde la práctica performativa? A partir de las 18 horas, Colmenero lo mostrará al público en 50 minutos. 

El ciclo contó los pasados días 10 y 15 de noviembre con las actuaciones de Input danza y de Ertza danza, respectivamente. Lo inauguraron Marta Pinilla y Rev Silver regalando al público una performance que encandiló.

"Mudanza alude a la Muestra de Danza que complementa la programación de la Muestra Teatral Espiga de Oro, pero también de una manera más metafórica al cambio de piel que en breve vivirá el edificio del Antiguo Cuartel", dicen sus organizadores. El subtítulo -muestra de danza y otras disciplinas- "se refiere a otras manifestaciones anejas a la danza y al mundo de lo escénico, como es la performance".

Exposición paralela 

Además de teatro y danza, la Espiga de Oro es arte. La exposición de 'Mudanza', enmarcada en el ciclo dancístico y que se puede ver en la primera planta del antiguo cuartel, está formada por artistas que ya han participado en otras actividades de la localidad, como las Micro Residencias que se organizan en mayo. Es el caso de Víctor Solanas Díaz, Eloy Cruz del Prado o Eduardo Hurtado. La cinta amarilla y negra de Solanas Díaz ocupa dos de las habitaciones que antiguamente eran las viviendas de los guardias civiles y sus familias. Estas intervenciones en el espacio han servido como escenografía para microteatro, y así, los rostros con narices de payaso de la artista gallega Ariadna Yáñez recuerdan escenas de clown representadas en la pasada edición de la Espiga de Oro. Ara Orozco y Eloy Cruz del Prado aportan fotografías de cuerpos que se sitúan en espacios interiores o exteriores, pero que formalmente se relacionan de una manera muy cercana entre ellos y con el tema de la danza y el cuerpo.

Fotografía es también lo que muestra Irene Cruz, a la que vemos autorretratada en lugares abandonados con encanto. Muchas de las obras de esta muestra hacen esa analogía entre los espacios abandonados que aparecen en las imágenes y el espacio semiabandonado del cuartel.

En ese sentido, no se ha pretendido adaptar el espacio a la exposición, sino la exposición al espacio, aprovechando el aspecto degradado. Las imágenes de la pareja de fotógrafos Paco y Manolo aprovechan ese punto entre morboso y romántico que provoca el antiguo cuartel y se sitúan una en uno de los baños, un retrato de un joven que mira fijamente al espectador en el lugar donde debería haber un espejo, y otra cercana a los calabozos.

Precisamente es ahí donde el espectador se encuentra dos piezas del escultor residente en Guadalajara, Lucio Zurdo, que aluden a cuerpos abiertos que nos muestran su interior, casi como un autorretrato.

Marta Pinilla y Rev Silver juegan con la sala que albergaba armamento (la puerta blindada y las paredes dan pistas de ello) construyendo un origami gigante que sale del techo y que se completa con la música de Rev.

Otra alcarreña de adopción, Inma Haro, bailarina y artista multidisciplinar presenta una serie de fotos y textos que casan con pequeños collages de Ainhoa Andrés, bailarina autodidacta. Y por último, en la sala de los vídeos, se pueden ver tres, sentados en un sofá junto a los restos de lo que fue una chimenea: 'You make me move', de Irati Inoriza, 'Metamorphosen', de Irene Cruz y 'S/T 35', de Eduardo Hurtado. 

Con toda esta actividad, este año la Espiga de Oro, dicen sus organizadores, ha pretendido “expandirse y continuar siendo referente de contemporaneidad en las artes escénicas”. Antes de la despedida, aún quedan dos visitas guiadas a la exposición el miércoles 22 a las 18 horas y el domingo 27 de noviembre, a las 19 horas. 

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