Un Tenorio de primavera

La primera representación de don Juan Tenorio se alargó casi cuatro horas y media, en una edición de resultado tierno y conservador con destellos en la parte de la escenografía. • Este sábado, la representación volverá a repetirse a las nueve de la noche.


Entre la fiesta popular de la Hostería del Laurel y la apoteosis del amor entre don Juan y doña Inés transcurrieron cuatro horas y media de teatro por espacios mendocinos de la ciudad. La versión que anoche Gentes de Guadalajara realizó del drama fantástico y religioso de José Zorrilla contó con un reparto muy joven y novel en sus papeles protagonistas. Un riesgo pero también un indiscutible atractivo, sobre todo, para el público más fiel a la convocatoria. Y no es la primera vez. El año pasado los cuatro actores protagonistas también se estrenaron en el papel.

Esa 'renovación' generacional ha marcado este año el desarrollo de un Tenorio de resultado tierno, dramáticamente conservador -ya lo avisó su director artístico, José María Sanz Malo-, en ocasiones rígido y con un puñado de destellos maravillosos que llegaron de la mano de los secundarios -Ciutti (Angel Luis Leceta), la madre abadesa (Angélica Santos), Brígida (Carmen Niño)-, y la labor de escenografía.

Las ambientaciones estuvieron logradas y los bailes de la Hostería del Laurel, alegres y contagiosos, en un guiño inequívoco al folclore guadalajareño; destacó el vestuario, el amplio fresco 'humano' mendocino que recibió al público en el zaguán del Infantado y el joven Álvaro Blecua sobresalió en su monólogo al cierre de la escena de la Quinta de don Juan. Hubo más aciertos como el escenario para la penúltima escena del Aposento de Don Juan, que se realizó fuera la iglesia de los Remedios, pese a dos factores que restaron vistosidad al acto: el incómodo ruido del humo blanco que acompañó la salida de los espíritus del Comendador y doña Inés y la estrechez de la plataforma que afectó a la movilidad de los actores.

El público volvió a respaldar una cita a la que acompañó el buen tiempo, primaveral a pesar de ser otoño. Hubo espectadores que sonrieron con las vises más cómicas y esperadas y quien se emocionó con los versos en algunos momentos. En este Tenorio ha habido varios destacados: el abrazo de los enamorados en la primera parte, con beso posterior aunque en el desarrollo faltara cierta elocuencia sentimental y el desgarro emocional de un don Juan maduro, al que da vida el actor Jaime García Bonacho. El único profesional de esta edición ha construido una notable interpretación naturalista de don Juan, un personaje enérgico y pasional que cede ante lo inevitable por puro amor.

El actor Álvaro Nuño ha crecido gestualmente desde que el año pasado se metiera en la piel del galán Luis Mejía -muere divinamente-; Pedro G. Chaín asume muy bien el rol clásico del Comendador; Marta Ruiz, el espíritu de doña Inés, rezuma la dulzura y placidez que pide su papel y Nerea González dibuja una doña Inés nada melindrosa, dulce y resuelta que se agradece, destacando especialmente en la tercera escena que comparte con Brígida, antes de ser raptada por don Juan.

La cita mendocina recibió anoche el apoyo del alcalde, Antonio Román y del director provincial de Cultura, Faustino Lozano, quien destacó que el espectáculo sea representado íntegramente por actores aficionados, “a quienes les une el amor por el teatro y la cultura". Las puertas de la taberna mendocina volverán a abrirse este sábado a partir de las siete de la tarde. Entonces, regresarán los bailes y desafíos de esta historia de amor libertino y verdadero, apasionado y trascendental que, si brilla por encima de todas las cosas, es por el inmenso cariño que ponen y trasladan quienes lo hacen posible cada año.

Fotos: E.C/R.M.

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