Un 'Otelo' 100% alcarreño

La compañía guadalajareña Eyro Teatro presenta este viernes en el Teatro Moderno su primer montaje autoproducido, 'Morir con un beso', una adaptación reducida de 'Otelo', de Shakespeare, que ponen en escena el músico Carlos García Mera y los actores María Nieva y Jaime García Bonacho,  que cuenta para Cultura EnGuada los entresijos del proyecto. 


Los actores guadalajareños María Nieva y Jaime García Bonacho han dado vida durante varios años a algunos de los personajes más conocidos del Tenorio Mendocino de Guadalajara. Ahora, formados en Interpretación en escuelas profesionales de Madrid, se embarcan en su primer proyecto teatral, juntos, con el músico alcarreño Carlos García Mera. Y han querido desafiarse a ellos mismos construyendo 'Morir con un beso', una adaptación de la tragedia de Shakespeare 'Otelo', que ha dirigido Jaime Asensi y donde los tres se 'vacían'. Lo que se verá este viernes (20 horas) sobre las tablas del Moderno es Otelo en 70 minutos interpretado por dos actores que juegan a interpretar con la música en directo que sale de la guitarra, la banda sonora del 'yo interior' de cada personaje. 

'Morir con un beso' se muestra como un juego loco de construcción de personajes, de creación de espacios escénicos, de ambientes músicales y de verdad interpretativa. “No pretende profundizar en la tragedia que mostrará, sino que con un planteamiento que nace más cercano a la comedia ligera e, incluso, con momentos de clown”, dicen. Y va introduciendo en el mundo trágico shakespereano poco a poco, “de modo que el público apenas note la transición” o la note cuando ya esté envuelto por la tragedia, “como sucede muchas veces en casos de violencia machista hoy día”. Porque en esta obra “divertida, trágica, orgánica”, también subyace un mensaje reivindicativo: “sólo se acabará con la violencia machista si la gente reacciona y habla”, señala la actriz María Nieva en el teaser promocional, realizado por el alcarreño Isra Calzado, colaborador de Cultura EnGuada.

"Elegimos 'Otelo' porque desgraciadamente hay demasiados Otelos a nuestro alrededor, en una sociedad que sigue justificando el Otelismo machista: ese 'la maté porque era mía' o 'no será mía hasta que esté muerta", explica a Cultura EnGuada García Bonacho, que recibió el pasado febrero el Premio al Mejor Actor en el Certamen Nacional de Teatro de Alhama de Murcia por su interpretación de Otelo, Casio y Rodrigo en 'Morir con un beso'.

"El amor malo, el amor mal entendido, el amor que sufre, el amor posesivo, el amor machista, está condensado en esta obra. Está en Otelo y en nuestra sociedad: muchos de nuestros adolescentes son tremendamente machistas, chicos y chicas, y los adultos, muchas veces sin querer, transmitimos juicios de valor que lo único que hacen es perpetuar esas opiniones y prejuicios. 'Morir con un beso' solamente pretende mostrar un caso, desproporcionado, de lo que vemos a diario y decimos que es normal", añade.

Un exitoso crowdfunding

El proyecto surgió porque "queríamos trabajar un clásico", admite García Bonacho. "Por otro lado, vimos una función de Otelo en la que pensamos que el fondo de lo que significa la obra hoy día quedaba muy difuso y quisimos darle una vuelta. También, Eyro Teatro como compañía aficionada tenía sus días contados. María y yo queríamos más, necesitábamos más. Entonces, vimos 'Mucho ruido y pocas nueces', de Las Grotesques, con tres actrices, y nos lanzamos a hacer Otelo entre dos. La diferencia es que esto es una tragedia, lo que nos obliga a modificar algo el código sin que se pierda la esencia". 

Para financiar el montaje, decidieron lanzar una campaña de crowdfunding, que lograron superar con éxito. "La verdad es que no hemos explorado otras fórmulas, aparte de las subvenciones públicas. Tenemos una asignatura pendiente en este sentido, pues no hemos probado la financiación privada, de hecho preferimos otro tipo de financiación", reconoce. "Por eso pensamos en el mecenazgo y lanzamos la campaña de crowdfunding, también como un test para ver la repercusión que podríamos alcanzar. Nuestra producción es bastante barata y ese crowdfunding se invirtió en el vestuario y escenografía, construida también por nosotros; además de la cartelería". Sobre todo, por eso, el montaje es en un 99% alcarreño: "el elenco es 100% de Guadalajara, el diseño de escenografía y vestuario también es de aquí, de Nacho Pérez Romero y Marisa Romero. Nuestro director, Jesús Asensi, es madrileño pero lleva años trabajando con nosotros en Guadalajara; incluso su pareja trabajó en Escarramán y Fuegos Fatuos. Los materiales están comprados aquí e, incluso, los palets con los que hemos construido la escenografía nos lo regaló la empresa Sepiolsa, de Azuqueca. Exceptuando una persona, todas las aportaciones de la campaña fueron de familiares y amigos. Una veintena de personas que apoyaron con su granito de arena para que este proyecto saliera adelante".

'Recortar' a Shakespeare

El proceso de adaptar la tragedia de Shakespeare, surgió "de una manera muy simple", reconoce García Bonacho, responsable de la versión. "Cuando algo está muy bien escrito facilita mucho las cosas. En la cabeza sí que tenía una idea clara de qué era lo que sobraba... es una barbaridad decir que a Shakespeare le sobra algo... sí había varias tramas accesorias que no interesaban, personajes que no nos servían... Lo más difícil fue cambiar el orden lógico de algunas escenas, modificar algún texto para que fuera dicho por otro personaje y conseguir que en las escenas intervinieran la menor cantidad de personajes posible".

Porque los cinco personajes de la obra son interpretados únicamente por María Nieva y Jaime García Bonacho. Un proceso que, confiesa éste, se prepara "jugando, probando y confiando" sin olvidar la técnica: "Muchas veces pensamos que lo que vemos que alguien hace con facilidad debe ser fácil. Y no lo es. Después de controlar tu instrumento como actor, debes trabajar esa versatilidad que te permita modificarlo rápidamente. Es un trabajo muy difícil, que nos ha dado muchos quebraderos de cabeza". Para ello, han trabajado con una foniatra que les ha ayudado a "poder colocar la voz con diferentes resonadores, trabajar la palabra como vehículo de las emociones" y han construido los diferentes personajes "para que caminen con 'centros' en lugares distintos, para que unos sean más altos que otros, más ligeros o pesados, aunque el actor o la actriz que los interprete sea la misma". Años de trabajo reunidos en un montaje que, reconoce García Bonacho, "está en constante evolución" y va desarrollándose con ellos. "Quizá lo más difílcil ha sido poder ensayar y estudiar y prepararnos, porque, lamentablemente, ninguno de nosotros puede vivir exclusivamente de la interpretación, lo que supone que encajar horarios para ensayar y trabajar juntos o por separado haya sido una tarea titánica. También ha sido muy difícil buscar ese punto entre comedia y tragedia", reconoce.  

Estreno en Guadalajara

Este viernes, Eyro Teatro estrena 'Morir con un beso' en su ciudad, ante los suyos "con muchos nervios y con muchísima ilusión. Es nuestra ciudad, en nuestro teatro y con nuestro público. La ciudad en la que hemos dado nuestros primeros pasos como actores y Carlos como músico". ¿Hay demasiada responsabilidad? "Va dentro de cada uno", confiesa, aunque "en nuestro caso sea el sitio que sea, conozcamos o no al público, queremos hacer la mejor función siempre. El hecho de que el público te conozca y tú conozcas al público hace que se cree un vínculo más especial en el que la opinión y el sabor de boca que quieres dejar sea muy muy bueno. Es verdad que las opiniones conocidas parece que importan más y, muchas veces, son más duras". 

Por la mañana, el montaje lo disfrutarán alumnos del IES Castilla, el IES Liceo Caracense y el IESO Briocense "que han confiado en nosotros". Reconoce que "muchos centros no contestaron o no nos dejaron contactar, algo que nos pareció insólito, porque ya no es solo que se niegue una oferta cultural al alumnado, si no que no está bien no devolver un email o una llamada". La obra, defiende García Bonacho, "va genial para adolescentes, por su duración, su temática y por cómo está contada". 

Después de Guadalajara, de momento no hay más fechas cerradas aunque la compañía está en proceso "de entrar en varias redes de artes escénicas". Es díficil, se queja: "parece que si no tienes una productora importante detrás o una trayectoria consolidada, aunque tus resultados no sean buenos, la gente no confía en ti". Pero "hace falta apoyar y confiar en compañías nuevas. Los espectadores lo demandan. Cuando terminamos las funciones, la gente nos lo dice, pero a la mayoría de programadores le cuesta confiar en lo nuevo". Pese a todo, siguen distribuyendo: "queremos actuar en todos los sitios de la provincia que podamos y volver a Guadalajara siempre que podamos". De hecho, finaliza, "queremos organizar un programa escolar con el Ayuntamiento, la Diputación o la Junta, pero veremos si están por la labor".