Tricicle: humor en plena forma

La compañía Tricicle presentó anoche su último espectáculo 'Hits' en el Teatro Buero Vallejo -casi lleno-, hora y media de algunas de sus mejores situaciones cómicas, con momentos desternillantes. • El público aplaudió largamente al trío catalán de humoristas, que cerró con una catarata de sketchs. • Esta tarde, habrá una segunda y última función.


Los 37 años de vida de Tricicle se resumen en doce flashes de mimo, splash, ohhhs, choofs y sshhh. Los mejores momentos para ellos y para el público -que los han elegido a través de las redes sociales- se han envuelto en 'Hits', el último show de Carles Sans, Paco Mir y Joan Gràcia, que ayer presentaban en Guadalajara, llenando prácticamente el Buero Vallejo. No hubo un momento para el respiro.

Desde los prehistóricos de 'Sit' que comparten sus piojos e inventan "la rueda, el sílice y el arte del espectáculo" hasta los disparatados aspirantes que intentan pasar una prueba de cásting sin éxito -el particular 'Tú sí que vales' de 'Bits'-, el público no paró de reirse con la propuesta clown de Tricicle, que saca todo el jugo al lenguaje no verbal, demostrando que las posturas y los gestos dicen más que mil palabras.

Hubo momentos desternillantes como el sketch del aeropuerto de 'Exit', donde tres ejecutivos deben pasar un buen rato en la sala de embarque porque su vuelo ha sido suspendido por malas condiciones climatológicas -"a causa de la niebla, continúa la niebla"-, o el del cine de 'Sit', donde Sans, Mir y Gràcia simulan ser espectadores de un partido de tenis, de pin-pon, una carrera de F1, una corrida de toros, una aburridísima conferencia, un concierto de rock, un espectáculo de ópera, de teatro y de cine, con una serie de rápidos fundidos en negro que les permiten cambiar de situación con apenas dos o tres objetos. O el gag de la sala del dentista donde los sillones suenan -a veces, como un pedo; a veces, como una bocina de juguete- y todos se provocan y se ríen de las desgracias ajenas mientras el surrealismo se apodera del guion en el tronchante final.

La vida misma, que da risa, si la ves con los ojos de Tricicle.

En la docena de situaciones no faltaron guiños a 'Garrick' -el momento de los lavabos-, a los bebés de 'Slastic', el divertidísimo pastor de 'Sit' y el de los sanitarios Trucho... toda una galería de personajes -hasta dos lonchas de bacon y una morcilla a punto de freirse- que hicieron soltar la carcajada a grandes y a niños en un espectáculo muy medido, con números a veces sintetizados, salpicado de interacciones con el público -ellos mismos salieron de entre las butacas, como si fueran los elegidos para subirse al escenario- y donde demuestran que están en plena forma incluso a punto de cumplir -o superar por poco- los 60. Para el final, dejaron casi como epílogo un pequeño regalo: un fugaz pedacito de 'Truhán' que supo a poco y que provocó la catarata de aplausos. Definitivamente, se equivocan cuando dicen que no han creado escuela.