La 'escalera' de la vida

Un grupo de actores de Gentes de Guadalajara, dirigidos por Abigail Tomey, abrió ayer en el San José la gira de lecturas dramatizadas de 'Historia de una escalera', de Buero Vallejo. • Esta tarde, estarán en Villanueva y este sábado en El Casar. • La obra, Premio Lope de Vega 1949, aborda en el fondo los problemas fundamentales del hombre a través de una comunidad de vecinos, en la época de la posguerra. 


La vida pasa en los rellanos de una escalera en la obra más conocida de Buero Vallejo. En 'Historia de una escalera' pasan los sueños, el asco acumulado durante años de sus vecinos, pasan las ganas de ser alguien más en la vida, de amar e ilusionarse. Los vecinos bajan, suben, mueren, abren y cierran puertas y pasa la vida sin que nada ocurra. El poso que deja la obra, Premio Lope de Vega en 1949, es lo realmente valioso de este libreto que ayer, dentro de los actos programados por la Diputación Provincial con motivo del Centenario del nacimiento del autor, representó en el San José a modo de lectura dramatizada un grupo de actores de la asociación Gentes de Guadalajara, que firmaron una notable interpretación de los personajes.

La directora del espectáculo, Abigail Tomey, ha diseñado una versión del texto de una hora de duración -algunas partes y personajes han sido eliminados- que resultó en su puesta en escena un excelente "pre-montaje" que dio poder al texto y a los intérpretes sobre una escenografía ajustada a lo esencial -unas sillas, unos atriles con el texto y una tira blanca que marcaba el camino que recorren los personajes: Fernando, Urbano, Elvira, Carmina...-. El mismo camino, siempre. La misma vida, que no cambia.

El espectáculo, que esta tarde se podrá ver en Villanueva y el sábado en El Casar, es una especie de cuento de la lechera, que arranca con el cobrador de la luz reclamando el pago de la factura mensual: "la luz 2.60; la luz 4.10... dios mío, cada vez más caro, no sé cómo vamos a poder vivir". Así descubre el espectador a esta 'comunidad' de idealistas y realistas que Buero inventó en la posguerra para hacer reflexionar sobre la vida misma.

Curioso es que al dramaturgo guadalajareño no le gustara demasiado montar esta obra, porque -lo dijo públicamente- no quería pasar a la posteridad únicamente como el autor de 'Historia de una escalera'. Había escrito obras mejores, algo que directores y críticos teatrales  corroboran. Ayer, el público con sus aplausos y sus risas -en algunos momentos de la interpretación- demostró que es una obra redonda, que llega porque intimida y que pone el acento en una pregunta que sigue siendo universal al hablar de la vida y los problemas más sencillos pero a la vez más trascendentes del ser humano. Ya lo afirmó Buero en el reportaje 'La mitad invisible' de TVE: "Historia de una escalera' intenta abordar desde un ángulo radicalmente honesto y sincero aunque con su adobo artístico los problemas fundamentales del hombre tanto en su intimidad como en su relación con el entorno social en el que vive". 

Una filosofía que extiende a todo su teatro, escrito para dar "respuesta precaria a esas permanentes preguntas acerca del mundo y de la vida que me acompañan... los dramas que las abordan no encierran por lo general otra respuesta que la de seguir interrogando. Y si, a pesar de ello, se escriben, es por la esperanza de que a su través la interrogante se haga más imperiosa y clara", añade el propio autor en el texto 'El teatro de Buero Vallejo visto por Buero Vallejo'. 'Historia de una escalera' es un tragedia llena de esperanza. Y es un acierto haberla 'montado' con esta notable propuesta en el marco del Centenario de su autor.

Artículos Relacionados