La palabra contra el olvido

La Casa de Cultura de Azuqueca se llenó ayer para ver el montaje 'La piedra oscura', tercero dentro de la Muestra Nacional de Teatro 'Espiga de Oro', un drama emocional con la guerra civil de fondo, con notables interpretaciones de Daniel Grao y Nacho Sánchez. 


El soldado Sebastián, de apenas 18 años y huérfano, nunca fue al teatro. Nunca oyó hablar de Federico García Lorca. Ni siquiera sabe por qué está ahí cuidando de un teniente de artillería herido, ni siquiera por qué cree en Dios. Sólo quiere ser músico, músico invisible en una obra de teatro mientras el público disfruta de los actores.

El herido con quien intercambia palabras en una habitación de un hospital militar de Santander es Rafael Rodríguez Rapún, teniente de artillería de la República, el secretario del grupo teatral La Barraca y el último amor de Federico García Lorca.

'La piedra oscura', montaje que ayer llegó a Azuqueca dentro de la Espiga de Oro -prácticamente lleno, en la Casa de la Cultura-, es sobre todo, eso, un encuentro íntimo y fugaz  -apenas, una madrugada- entre dos desconocidos. Y eso explica mucho de este drama emocional, donde dos personajes se 'desnudan' para contar algunos de sus episodios vitales más urgentes, los 'mazazos' de una vida, mientras afuera suenan disparos y a veces, el oleaje del mar.

Dirigido por el argentino Pablo Messiez, 'La piedra oscura' se basa en las notables interpretaciones de los actores Daniel Grao -que encarna a Rafael- y Nacho Sánchez -al pobre soldado-. Resultan los dos, dos espejos en los que mirar a esas dos Españas que combatieron en la guerra civil, pero bajo un prisma original. Las primeras escenas se suceden como fogonazos, tras un increíble monólogo de introducción de Sánchez a modo de flashback, donde pone en situación al espectador, que asiste a un despiadado retrato del asustado chaval de mirada huidiza, que ha perdido a sus padres en la guerra y que tras esa coraza (su fusil) alberga muchos sueños (rotos) por cumplir.

Su personaje lleno de zozobra contrasta con el que presenta Daniel Grao, más tranquilo, con sosiego y calma pese a la rabia contenida y sus propios conflictos emocionales que revela al público cuando confiesa cómo se descubrió enamorado de Federico y tuvo que aceptar su homosexualidad, y cuando relata su sensación de culpabilidad por haber dejado 'tirado' al poeta, asesinado hace un año.

Es verdad. El autor de la obra, Alberto Conejero, no ha descubierto nada nuevo, pero ha escrito un sobresaliente texto y ha elegido abordar un tema archiexplotado con naturalidad y credibilidad tanto en los personajes como en la situación, a la que ha dotado de cierta luminosidad.  

La obra habla de la guerra como telón de fondo pero también de la esperanza, del poder reconfortante de la palabra y de la memoria, más poderosa que la muerte. Lo escenifica la promesa final: Rafael conserva en un domicilio de Madrid el legado póstumo de Lorca, un texto llamado 'La piedra oscura'. Y se lo confiesa a Sebastián para que busque a un tal Modesto Higueras con el propósito final de publicar esa obra inédita, que ha de salir a la luz. La victoria de la palabra frente a la oscuridad del olvido.

MÁS ACTIVIDAD DE LA MUESTRA

Por otro lado, los institutos de Educación Secundaria de Azuqueca, ‘San Isidro’ y ‘Arcipreste de Hita,’ llevaron a las tablas de la Casa de la Cultura dos entremeses cervantinos ‘El Juez de los Divorcios’ y ‘El Retablo de las Maravillas’, según ha recordado el Ayuntamiento en una nota de prensa. Una vez que concluyeron ambas representaciones, el alumnado rindió homenaje a los tres literatos homenajeados en sus respectivos centenarios, Cervantes y Shakepeare cuando se cumplen cuatro siglos de su nacimiento y Buero Vallejo en el primer aniversario de su nacimiento.

Como parte de la programación paralela de la ‘XXXIII Muestra Nacional de Teatro Espiga de Oro’, este sábado el nuevo laboratorio escénico #Microalcalá/#Microhenares representaron también cuatro piezas destinadas al público familiar. Las cuatro propuestas abarcaban diferentes disciplinas como teatro, sombras chinescas, clown y pintura. 

Las cuatro obras que llevaban por título ‘Capitana Malasaña’, ‘¿Por qué a mí?’, ‘Y de repente…el verde’ y  ‘Encajando’ se volverán a representar el próximo sábado, día 19 a las 12:30 horas en el antiguo cuartel de Azuqueca. Estos montajes teatrales están recomendados para mayores de ocho años.