Buero vuelve a su infancia

Vecinos y políticos de todo signo han participado en el homenaje que esta tarde le ha rendido el Ayuntamiento a Buero en su Centenario. • "En Guadalajara tuve las vivencias decisivas de mi infancia", se puede leer en la placa que se ha colocado a las puertas del edificio.


El Ayuntamiento ha querido rendir homenaje el día del Centenario de Buero con la colocación de una placa, a las puertas del edificio de Miguel Fluiters, 39, donde vivió el dramaturgo -"Guadalajara está siempre al fondo de mí, porque allí fue donde tuve las vivencias decisivas de mi infancia", pone-. El acto se ha completado con una instalación artística que hace guiño a 'Historia de una escalera', una de sus obras más famosas, y que se puede admirar desde la calle. Una tela roja cruza la fachada del edificio, y va ascendiendo, como peldaños. Una figura de Buero joven, realizada en cartón, ha sido testigo del acto desde uno de los balcones.

Guadalajara hizo a Buero desde joven. Así lo ha corroborado su hijo Carlos, que ha destapado la tela que cubría la placa, junto al alcalde, Antonio Román. El primer cuento que escribió su padre, 'El único hombre', y que ha reeditado el Patronato de Cultura con motivo del Centenario, ganó un certamen literario en 1933 precisamente en Guadalajara. En esas páginas ya se demuestra "hacia dónde va su producción literaria", ha afirmado el hijo del dramaturgo. "Es verdad que el cuento se produce antes de partir de Guadalajara" -poco antes, ya que la familia Buero se mudó a Madrid en 1934- "pero ya Buero era Buero Vallejo. Buero se convierte en autor en Guadalajara y cuando sale de aquí, ya es quien es".  

Guadalajara está ligada a Buero con los recuerdos de su infancia, "donde está todo", defendió siempre el autor alcarreño. A Guadalajara quiso también volver los últimos años de su vida, como ha confirmado esta tarde su hijo: "escribió una dedicatoria a una vecina de Guadalajara que decía 'Para Fulanita de tal, que vive allí donde yo quisiera vivir ahora".

Vecinos y políticos de todo signo han presenciado este homenaje, en el que el alcalde, Antonio Román, ha dado las gracias a inquilinos de Miguel Fluiters, 39, "que nos han abierto sus puertas" y han prestado su colaboración para hacer posible el acto. También ha confirmado que ya han empezado las obras del Palacio de La Cotilla, donde se ubicará una exposición permanente sobre el autor.

Fotos: E.C.

La jornada concluyó con la representación, en el Teatro Auditorio Buero Vallejo, de la obra 'El sueño de la razón', que Buero estrenó en los años 70. Tras ella, se proyectó una imagen fija de Buero en la fachada del teatro, que se tiñó de color rosado.

La Caja de las Letras

La viuda de Buero, la actriz Victoria Rodríguez no ha asistido al acto, ya que se esta misma tarde se encuentra en el Instituto Cervantes, en el homenaje que rinde esta institución a Buero con actores y actrices que interpretaron sus obras teatrales. Cinco conocidos actores -Carlos Hipólito, Beatriz Carvajal,Natalia Dicenta, Juan Carlos Naya, que estuvo presente ayer en Guadalajara, en el acto institucional organizado por el Ayuntamiento, y María Jesús Hoyos han rememorado su experiencia profesional como intérpretes de piezas de Buero, entre ellas 'Historia de una escalera' (1949) y 'Lázaro en el laberinto'(1988) y han contado la relación que mantuvieron con uno de los mayores dramaturgos españoles del siglo XX.

También se ha proyectado un audiovisual con palabras de Concha Velasco, Juan Ribó, Jaime Blanch y el actor yunquerano Joaquín Notario. El vídeo, producido por el Instituto, incluye imágenes de la representación de piezas dramáticas, fotografías del archivo familiar y bocetos de escenografías realizad, por el propio autor.

El homenaje, abierto al público, ha concluido con una charla en la que han participado ante el público la directora de Cultura del Cervantes, Beatriz Hernanz Angulo, y la viuda de Buero, Victoria Rodríguez, que esta mañana depositaba en la Caja del Tiempo del Cervantes un legado 'in memoriam', conformado por una carta, un libro de Aristóteles, una pipa y un bolígrafo.

Se trata de la primera carta manuscrita que Buero Vallejo envió en 1958 a su futura esposa, y que contiene además una caricatura del autor hecha por él mismo (era también pintor y dibujante), la primera edición del 'Arte poética', de Aristóteles, un ejemplar subrayado y con anotaciones, su libro de referencia en el estudio del teatro griego y que tantas veces consultó para preparar los ensayos sobre la tragedia clásica y un bolígrafo y una pipa, que formaba parte de una colección de la que no se separaba. 

Todo ello reposa ya en la caja de seguridad número 1516 del Cervantes hasta el 29 de abril del año 2050, cuando se cumpla exactamente medio siglo de su fallecimiento. Su viuda, Victoria Rodríguez, dejó los cuatro objetos envueltos, uno tras otro, con la mano temblorosa y los ojos húmedos: "Llevo unos días de emociones, pero esta es la más fuerte de todas”, ha dicho quien fuera actriz y premio Nacional de Teatro 1958. “Me casé con ese hombre ejemplar, creo que le hice feliz, le di dos hijos, llevamos una vida tranquila y normal”, resumió Rodríguez. “Gracias por este momento que me están haciendo pasar”, añadió antes de firmar en el Libro de Honor mientras se secaba las lágrimas.

El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, definió al escritor como “un intelectual de primer orden y una figura muy peculiar que estudió las bases teóricas del teatro griego”. Buero Vallejo es “el clásico por excelencia del teatro español, una figura verdaderamente única, firme con la censura y en sus principios”. 

El legado de Buero hace el número 26 de los depositados en la Caja de las Letras -antigua cámara acorazada de la sede central del Cervantes- por destacados escritores, artistas, compositores, bailarines, científicos y otros nombres propios de la cultura en español.

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