Buero: el niño, el autor, el hombre

Buero recibe un emotivo y sincero homenaje sobre el escenario del teatro municipal, al que han asistido su viuda, Victoria Rodríguez, su hijo Carlos, amigos, gentes de la cultura española y alcarreña, además de políticos. • En las intervenciones, han recordado la biografía de Buero y han dibujado a un hombre con gran sentido del humor y profundamente coherente, autor de obras teatrales llenas de filosofía, enseñanzas para convivir y esperanza. 


Dentro de 200 años nadie sabrá quién fue Cristóbal Montoro, tampoco Rajoy, tampoco Pedro Sánchez, ¿quién se acuerda del ministro de Hacienda que trajo por la calle de la amargura a Cervantes?” A Buero lo conocerán. El académico de la RAE, Luis María Ansón, compañero del dramaturgo en la Academia de la Lengua, abrió con humor esta tarde el acto institucional del Centenario del “mejor dramaturgo español”. Lo hizo con una intervención breve, no leída, donde defendió al autor pero sobre todo, al hombre "extraordinariamente coherente y firme en sus ideas" que fue Buero, "un progresista profundo, siempre al lado del pobre y en contra del rico, del prepotente”, un ecologista que se dio cuenta de que "la voracidad del hombre le estaba llevando a devorar su propio hábitat", algo que reflejó en 'Las trampas del azar', una de sus obras "magistrales".

Ansón también habló del literato, con quien compartió comisión en la RAE -"tenía una extraordinaria capacidad de troquelar las palabras"-, de su amor por la literatura y por su profesión, de su "extraordinario sentido del humor y del amor". El académico pidió mirando al cielo, un aplauso final para Buero, "el que todos le debemos". Todo el público le siguió, puesto en pie. "¡Bravo Buero!", terminó.

Ansón ha sido esta tarde el primer actor de la representación de hoy, celebrada en el propio escenario del teatro municipal, con el telón bajado y las luces encendidas. A este homenaje cálido, sincero y ameno, que han seguido desde la primera fila la viuda de Buero, la actriz Victoria Rodríguez, y su hijo, Carlos Buero, han asistido poetas, pintores, historiadores, fotógrafos, creativos, escritores, políticos -entre ellos, la viceconsejera de Educación, la alcarreña Mª Dolores López, y el coordinador provincial, Faustino Lozano, el presidente de la Diputación y el alcalde-, el productor teatral Juanjo Seoane, la dramaturga Paloma Pedrero y los actores Jesús Cisneros y Yolanda Arístegui. Llamativa, la ausencia en este homenaje de actores y compañías profesionales de Guadalajara.

Ha sido una tarde llena de recuerdos, entre ellos, del primer premio que el joven Buero obtuvo en 1933, en un certamen literario organizado por la Federación Alcarreña de Estudiantes a propósito de la Feria del Libro por su cuento 'El único hombre', quedando por delante del periodista José Juan Garcia, que más tarde llegaría a dirigir el semanario Nueva Alcarria,  y Miguel Alonso Calvo, su amigo, el poeta Ramón de Garciasol.

"El niño Antonio pasó a ser el autor Antonio Buero Vallejo y luego, Buero a secas", señaló la actriz alcarreña Abigail Tomey, maestra de ceremonias de un acto institucional que no obvió al teatro de Buero, ese teatro que "problematizará varias cosas" y que "siempre dejará preguntas pendientes", afirmó el actor Juan Carlos Naya en su corta intervención. También del teatro tal y como el propio Buero lo concibió: "Pese a toda duda, creo y espero en el hombre, como espero y creo en otras cosas: en la verdad, en la belleza, en la rectitud, en la libertad. Y por eso escribo de las pobres y grandes cosas del hombre, hombre yo también de un tiempo oscuro, sujeto a las más graves, pero esperanzadas interrogantes", leyó el actor Jesús Cisneros. 

"Los estudiantes deben sentir a Buero para aprender a convivir"

En el acto, también intervinieron la profesora de Sociología Ana María Leyva y la dramaturga Paloma Pedrero, vicepresidenta de la SGAE, ambas amigas de la familia. Leyva reivindicó en una interesantísima declaración a un Buero lleno de humor, que regalaba "chanzas y no era un tipo amargado y estirado" pero también, en cierta forma, a un Buero olvidado todavía por algunas instituciones: "El acto de hoy es una lección institucional que debería ser recogida, y espero que pueda ser recogida, todavía estamos a tiempo, por distintas instituciones que se deberían ver obligadas a ello... la cultura, sin refrendo institucional se muere. Y si no la refrendan, demuestra lo torpes, mezquinas e ingratas que son las instituciones". 

"¿Qué pasa cuándo esas instituciones torpes, ingratas, no nos ponen en pie obras de Buero?", se preguntó. "Pues que tenemos sus libros. Y ese teatro que deben estudiar nuestros estudiantes para sentirlo y aprender a ser hombres y mujeres de su tiempo, contiene enormes dosis de filosofía". Por ejemplo, hay metafísica en su obra 'En la ardiente oscuridad' y el pensamiento de Schopenhauer está en 'El Tragaluz', "porque los problemas de los filósofos eran los problemas del ser humano y por tanto, Buero replanteaba muchos de esos problemas" y "enseñaba a vivir, a convivir". Su teatro "era universal", sentenció Leyva. 

Paloma Pedrero interpretó una carta, la primera que escribió a Buero tras volver del Teatro María Guerrero, donde se instaló la capilla ardiente del dramaturgo. Su carta-monólogo ha estado salpicada de agradecimientos al "maestro", de cariño confesado mil veces al "compañero" que nunca ha olvidado, que escribió "tantos personajes complejos y tiernos" y al que prometió escribir y no ha defraudado.

La proyección del video promocional del Centenario '100 días, 100 frases' y la intervención del alcalde, Antonio Román, han escrito el punto final al acto. Román se ha referido al dramaturgo como "el más laureado de nuestro país" y recordado su primera pasión, la pintura. En este sentido, ha recordado que se editará un libro que recogerá los primeros dibujos de Buero, "espejo fiel de sus vivencias en Guadalajara". 

Román ha señalado que "los guadalajareños nos sentimos orgullosos de que Buero Vallejo fuera uno de sus vecinos", remarcando la intención del Consistorio de "involucrar a todos los guadalajareños" en la efeméride. "Buero reconoció siempre que aquí se hizo y que volver a Guadalajara le hacía feliz".

Este jueves, su ciudad le rendirá otro homenaje con la colocación de una placa en su casa de Miguel Fluiters, junto a Hernando, la realización de una intervención artística basada en 'Historia de una escalera' y en el Buero Vallejo, se interpretará la obra 'El sueño de la razón', estrenada en 1970 por vez primera. Mañana se alzará el telón y se volverá a bajar de nuevo, dejando "respuestas e interrogantes". Así es el teatro, lleno de "pobres y grandes cosas", de "dudas" que, como decía Buero, nunca deben de inmovilizar al hombre: "duda cuanto quieras, pero no dejes de actuar".

Fotos: E.C.

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