Delirio cervantino

Muy buena entrada en el Buero Vallejo anoche para ver 'Escrito en las estrellas', la versión teatral que Gutiérrez Caba ha realizado de la novela ejemplar 'El Amante Liberal', de Cervantes. • El montaje, coproducción de la Junta y Salvador Collado para el IV Centenario, relata una historia sentimental entre cristianos cautivos en Nicosia. 


'Escrito en las estrellas', la versión que Emilio Gutiérrez Caba ha realizado de 'El Amante Liberal', una de las novelas ejemplares de Cervantes, paró anoche en Guadalajara ante un Buero Vallejo con muy buena entrada. El montaje, una coproducción de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la compañía Salvador Collado para el IV Centenario de la muerte del autor del Quijote, resulta un cuento, una comedia de enredos, una historia con moraleja, un viaje onírico y con cierto poso de entremés, una novela de aventuras donde se intuye cierto paralelismo con 'Las mil y una noches'.

Al igual que hiciera Sherezade, quien con cuentos evitó su muerte a manos del sultán, en este 'Escrito en las estrellas' es Cervantes, quien cautivo en Argel y en pleno delirio, imagina que una Dama le pide que le cuente una historia a cambio de su libertad.

Y así, tras un intenso monólogo, aunque salpicado por las insistentes e inoportunas toses del público, Cervantes empezó a tejer un cuento de amor desde la eternidad solitaria de su cárcel. "Todos son sueños en esta noria del tiempo", afirma el escritor, al que da vida en el escenario Daniel Ortiz ('Vis a vis').

Su cuento transcurre en la isla de Chipre, donde el joven Ricardo se enamora perdidamente de la bella doncella Leonisa (Sara Moraleda). Leonisa a su vez ama a Cornelio y Ricardo encuentra en el criado Mahamut (Manolo Caro) al confesor perfecto al que contar sus pesares. No sólo se siente rechazado sino que además, cree que Leonisa ha muerto en una tempestad.

Entre tanto, se yuxtapone otra historia: la de Hazan Bajá, Alí Bajá y el Cadí -esposado con Halima-, que se disputan la posesión de una hermosa cristiana que un judío está dispuesto a vender y que resultará ser Leonisa.

Las vidas de Leonisa y Ricardo se encuentran al final, con un Ricardo victorioso y adinerado que sólo quiere la felicidad de su amada. Se la entrega entonces a Cornelio, en un arranque de generosidad y amor, pero enseguida se da cuenta de que no puede entregar lo que realmente nunca ha sido suyo y deja que sea la propia Leonisa quien elija.

Es, precisamente, en este cruce de amores, entuertos y enredos, entre planes, idas y venidas, dimes y diretes, cuando esta comedia de irregular ritmo, gana atractivo y engancha al espectador, y donde es patente el importante esfuerzo actoral de quien es dama al mismo tiempo que amante y esclava; de quien es Cervantes, pero también Ricardo y Hazan Bajá. Muy plausible la interpretación de Daniel Ortiz, que soporta estupendamente todo el peso de la función desdoblándose en tres roles. En realidad, es un gran derroche actoral de todo el elenco -completado con los actores Manolo Caro y Antonio Salazar-, que ofrece una docena de personajes cuando en realidad, son cuatro.  

Cuatro actores, a los que se suma una bailarina, la coreógrafa Lubna Shakti, que imprime la nota metafórica, el colorido y el exotismo a este montaje de más de hora y media, con escenografía del pintor y escultor abstracto toledano Rafael Canogar. Canogar ha imaginado un espacio escénico trufado de arcos -de puertas, al fin y al cabo- de color azul celeste, que permite cambios de vestuario en pleno escenario sin que los actores puedan ser vistos y cambios de personajes, que son otros con sólo rodear una columna y ponerse una máscara en los ojos.

El público aplaudió este 'Escrito en las estrellas', una fábula sobre la condición humana, sobre la necesidad de ser dueños de nuestro propio destino, de liberarnos de nuestros propios yugos y del inmenso poder de la creatividad. Como dice al final la 'dama' al dejar marchar a Cervantes: las historias nos sobreviven, nos hacen eternos.... nos liberan a todos.