“Sócrates es de los mejores papeles que me han caído"

El actor catalán llega este viernes al Buero Vallejo con 'Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano', de Mario Gas, un montaje plenamente actual que reflexiona sobre el ciudadano de hoy y la salud de la democracia actual. • El actor ha mantenido esta charla en el espacio cultural de Ser Guadalajara, donde colabora Cultura EnGuada. 


Es uno de los mejores actores de este país y eso no le pone colorado sino que le llena de responsabilidad. Josep María Pou (Mollet del Vallés, 1944) suscribe a Shakespeare cuando dice que “la vida no es más una sombra que pasa”. Hace casi un año que estrenó 'Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano', de Mario Gas, en el Festival de Teatro Clásico de Mérida y con él sigue después de pasar por más de cuarenta ciudades. Llega este viernes al Buero Vallejo (20.30 horas) para representar "uno de los mejores papeles" que le ha tocado representar. “Los espectadores que vengan a vernos saldrán, después de habérselo pasado muy bien, mejores personas de lo que eran antes de entrar, seguro”. 

¿Qué tal está yendo la gira?

Puedo decir que 'Sócrates' se ha convertido en el gran éxito teatral del año porque ha sido el público el que lo ha convertido en un éxito enorme llenando los teatros. 'Sócrates' se estrenó sólo para un mes de vida en el Festival Internacional de Teatro de Mérida en la primera semana de julio y allí ya en la primera noche del estreno ante 2.800 personas fue un acontecimiento. De tal manera que en las cuatro o cinco funciones seguidas que se hicieron en Mérida, aparecieron los programadores de los teatros de toda España dispuestos a contratar el espectáculo, que lleva hechas ya unas 150 funciones y seguirá girando la próxima temporada por toda España.

¿Cuál es el secreto del éxito de la obra?

(Risas) El conjunto. Ten en cuenta que está dirigido por uno de nuestros mejores directores, Mario Gas, que además es el autor del texto. Estamos ante un espectáculo muy personal de Mario Gas, que además ha formado una compañía de siete actores, de los que funcionan. Me ha repartido a Sócrates, que creo que es uno de los mejores papeles que me han caído en la vida. Pocas veces he sido tan feliz encima de un escenario como haciendo este Sócrates, que coincide además con mi edad. Los dos tenemos 70 años.

El público, además, lo que ve en 'Sócrates' es que aun cuando ve a personajes vestidos con túnicas, más o menos de la antigua Grecia, se sorprende. A los cinco minutos se da cuenta de que no estamos hablando del mundo antiguo, o mejor dicho, que hablando del mundo de la Antigüedad, de aquella Atenas que inventó la democracia y que condenó a muerte a uno de sus mejores personajes, lo que estamos haciendo en realidad es hablar de la democracia de ahora, de la que tenemos en España, de qué le pasa a nuestra democracia, cuáles son sus virtudes, sus defectos, cuál es su situación actual. Esa es la maravilla del teatro.

Sí, la obra tiene un mensaje muy actual. Sócrates fue el primer héroe trágico de la democracia. Muere, obligado a ingerir cicuta y todo por denunciar la corrupción.

Precisamente, y en esta época convulsa, con la preparación de nuevas elecciones, donde la política se ha convertido en protagonista absoluto y al lado de la política, otros muchos problemas... Fíjate que a los dos minutos de empezar la función, Sócrates, colocado en la Atenas de hace 2.500 años le dice a sus conciudadanos: los peores males de la democracia son corrupción, ocultación y partitocracia. Y el público dice: pero bueno ¿esto ocurría hace 2.500 años? ¿cómo es posible que no lo hayamos remediado? Sócrates dio un ejemplo maravilloso de honestidad, de compromiso con sus ciudadanos y, sobre todo, de consecuencia. Después de haber sido condenado a muerte y beberse él mismo la cicuta. Después de que sus familiares tuvieran preparado el dinero necesario para comprar a jueces y funcionarios para que pudiera escaparse, el propio Sócrates sorprendió a todos con una lección increíble: si a mí me han condenado a muerte en base a unas leyes de la democracia, que nos hemos dado entre todos y que yo he aceptado, en base a esas mismas leyes yo debo morir. Si yo me escapara estaría corrompiendo las leyes y haciendo un flaco favor a la democracia. Ese ejemplo moral pone la piel de gallina a cualquier espectador.

Con la que está cayendo ¿qué diría Sócrates en nuestro país o en el suyo, en Grecia?

(Risas) Sí, bueno, creo que seguiría paseando como él hacía por las calles de cualquier ciudad del mundo sin cobrar una sola peseta por sus enseñanzas, vistiendo pobremente, caminando descalzo y buscando la auténtica verdad que se esconde debajo de todas las palabras, los gestos y las actuaciones. Él se definía diciendo: sólo sé que no sé nada y lo único que hago es buscar la verdad. Seguiría con lo mismo aunque eso significa indagar, arañar, quitar mucha mierda que la está ocultando... 

¿Con qué se queda del personaje? Porque Sócrates es muy rico: razonaba, descubría, dudaba, era coherente...

Y además era un hombre muy activo, en contra de lo que muchos piensan, que los filósofos son seres aburridos. Cuentan sus discípulos que llegaba a defender sus ideas a puñetazos. Fue un hombre muy socarrón pero yo me quedo con el ejemplo moral que nos da al final de su vida, cómo hay que respetar las leyes y dejar la puerta a poderlas modificar, pero una vez aceptadas hay que someterse a ellas. 

Aparte de 'Sócrates' ¿qué otros proyectos tiene entre manos?

Estoy alternando la gira con la nueva película de Pablo Berger, el director de aquella 'Blancanieves' maravillosa en blanco y negro en la que tuve la suerte de participar. La nueva película se llama 'Abracadabra' e interpreto a un personaje precioso que se llama el doctor Fumet y que es un hipnotizador del que no puedo desvelar mucho más. En el reparto están Maribel Verdú, Antonio de la Torre, Quim Gutiérrez, José Mota... y acabo de grabar una serie de piezas cortas para un blog de los que la SER pone en marcha en internet, acerca de una colección de animales muy raros y variopintos que tiene mucho que ver con el ser humano. 

¿Le gusta el género del radioteatro?

Yo empecé en la radio. A los 16 años era mi única vocación, yo quería ser una de esas personas que hablaba por la radio y lo intenté. Sigue siendo una de mis auténticas vocaciones, incluso antes que el teatro, asi que cuando me dan la oportunidad me siento feliz. 

¿Qué papel cree que juega el teatro hoy y cuál debe cumplir? 

El mismo que ha jugado desde que nació con la democracia, hace 2.500 años: el de ayudar a reflexionar colectivamente, a ver quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos.