El Tenorio Mendocino, en prosa

Presentado un libro de Jesús Orea que recoge un cuarto de siglo de historia de la iniciativa de Gentes de Guadalajara, con un extenso álbum de fotos en blanco y negro, carteles y reparto de cada edición y un compendio de hitos y anécdotas.


El Tenorio Mendocino ya tiene su crónica de un cuarto de siglo. El libro, que lleva por título 'Crónicas del Tenorio Mendocino. El mito de Don Juan hecho rito por Gentes de Guadalajara (1984-2015)', lo ha escrito el ya veterano periodista y exconcejal del Ayuntamiento, Jesús Orea, que lo presentaba este martes en la Sala Tragaluz del Teatro Auditorio Buero Vallejo junto al alcalde, Antonio Román.

No faltan anécdotas en este compendio de historia de uno de los principales acontecimientos culturales de la agenda local para cuya historia incluso se remontan a 1984, con los inicios de la actividad de la asociación, aun cuando las primeras representaciones fueron posteriores.

Escrito por encargo, Orea repasa a lo largo de 120 páginas los principales hitos de este evento, con no pocas curiosidades. Entre el material gráfico, destaca el amplio álbum de fotografías (todas en blanco y negro) en el que desfila una galería de tenorios, ineses y otros personajes que han sido encarnados por diferentes vecinos de la ciudad, pero también una gran variedad de estampas pintorescas con figurantes o personas de la organización, en un retrato también de lo que queda entre bambalinas.

En el libro se rememoran los inicios -lo hace en un artículo rescatado de la prensa Javier Borobia, en uno de los muchos prólogos que presenta, junto a los firmados por José González Vegas, José Antonio Suárez de Puga y Abigail Tomey-, remontándose no sólo la primera representación oficial y abierta al público en la noche del 31 de octubre de 1992, sino también la primera sesión canalla, informal y fundacional que tuvo lugar en 1984 en un restaurante, durante una cena de la Cofradía de Amigos de la Capa. Orea pone así en 'antecedentes' al lector y comienza a deslizar desde este capítulo inaugural diferentes anécdotas y entresijos, para detenerse después en la configuración de los escenarios, en el modo en que varias iniciativas confluyeron en Gentes de Guadalajara o en la confesión de algún secreto, como las dudas que el propio Borobia albergaba en vísperas de la primera representación.

Pero el grueso del libro lo constituye la crónica año a año de cada edición, desde 1992 con el estreno oficial que recogieron los periódicos locales hasta las siguientes (con siete representaciones en cinco lugares diferentes de la provincia) y las incontables ocasiones en que finalmente triunfó el amor eterno entre don Juan y doña Inés, a pesar de contratiempos y vaivenes de organización, meteorológicos o presupustarios, que no han sido pocos.

La presentación

A la presentación del libro este martes acudieron también José González Vegas, presidente de Gentes Guadalajara; el presidente de la Diputación, José Manuel Latre; y Josefina Martínez, co-fundadora de Gentes de Guadalajara y la única componente del reparto de esta iniciativa popular que no ha fallado durante cada una de las ediciones que se han llevado a cabo hasta ahora.

"Esta maravillosa combinación de nuestra historia no solo se reduce a los 25 años, comienza en la década de los 80 y este acontecimiento cultural ha trascendido ya a la Asociación de Gentes Guadalajara, formando parte de la misma y su provincia", indicó durante la presentación González Vegas, que también agradeció su colaboración, en la parte gráfica, a Fernando Toquero.

El alcalde Román destacaba que Gentes de Guadalajara "han conseguido en estos años construir en el Tenorio Mendocino como uno de los acontecimientos culturales que parten de la propia sociedad civil de más asentados de la cultura de Guadalajara" e hizo referencia no sólo a los rostros que han venido encarnando a los personajes de la obra, sino también a cuantos "han estado detrás" en tareas organizativas. Pero si hay una figura que todos los asistentes a la presentación quisieron ensalzar es la de Javier Borobia, eterno Comendador y, sobre todo, un activo impulsor de la actividad cultural de la ciudad.

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