Mujeres y Criados: Lope resucita

La compañía Rakatá puso este sábado en escena un inédito del dramaturgo español del Siglo de Oro, 'Mujeres y criados', ante un Buero Vallejo con buena entrada, que se rió con esta correcta comedia de enredo, donde dos hermanas luchan por su amor por encima de los convencionalismos y los pactos paternos.


Lope de Vega resucita en el siglo XXI. Lo hace gracias al trabajo de la Fundación Siglo de Oro y la compañía Rakatá que ha convertido en acción y palabra un inédito del dramaturgo español, 'Mujeres y criados'. Un hito histórico y teatral, que llegó este sábado al Buero Vallejo (tres tercios de entrada). Tras casi cuatro siglos desaparecido y localizado hace cuatro años en la Biblioteca Nacional por el profesor Alejandro García-Reidy, de la Universidad de Siracusa, 'Mujeres y criados' tiene el esquema típico de la comedia de enredo, con criados que por amor son capaces de desafiar a todo aquel que se le ponga por delante y señores, cuya necedad, les hace caer en el engaño, en la ceguera más absoluta.

El montaje, co-producción de la Fundación Siglo de Oro, Teatro Español y Pentación Espectáculos, llega a Guadalajara tras iniciar una gira por provincias y tras su estreno, el pasado mes de abril, en el Teatro Español, con un elenco algo distinto del que se pudo disfrutar anoche. No estuvieron los televisivos Ana Villa y Javier Collado ('Amar en tiempos revueltos'), papeles que defendieron la actriz Alejandra Mayo y Rodrigo Arribas -codirector del montaje-, respectivamente. Mayo es Luciana, una de las protagonistas de la obra y verdadera artífice del engaño de la trama junto a Violante, la hermana irónica que interpreta la actriz Lucía Quintana. Las dos están en edad casadera, las dos se ven en secreto con sus dos amantes, Teodoro y Claridán, dos criados del conde Próspero. Todo irá bien hasta que entran en escena dos pretendientes: el propio conde, que elige a Luciana y un señorito rico, Don Pedro, que el actor Jesús Teyssere construye como un bobalicón enamorado, cursi, hortera y con un punto graciosamente ridículo, que consiguió arrancar bastantes risas del patio de butacas.

Con ellos se construye el esquema dramático de este cruce de venganzas, celos, correveidiles y engaños, de la que es ya la primera producción moderna de esta comedia que Lope escribió en la primera década del siglo XVII y a la que han aderezado con ciertos elementos contemporáneos, como las gafas de sol que se pone en una ocasión Claridán, los propios vestidos de color rojo y verde con zapatos a juego con bastante tacón, lucidos por las dos hermanas y la música que da paso a las diferentes escenas y donde lo barroco se fusiona hasta perderse prácticamente y confundirse en destellos de guitarras eléctricas y rock.

Correcta aunque evidente la práctica escenografía que firma Karmen Abarca, que ha ideado un conjunto de biombos entelados con diferentes cortinas, puertas giratorias que se abren, cierran y se transforman en los diferentes escenarios donde todo transcurre: la casa del conde, la casa de las hermanas, el bosque donde se dan los besos o el jardin donde los padres confabulan el destino amatorio e interesado de su prole.

Todo en este montaje está bien medido y correctas las interpretaciones, donde destacan ciertas escenas como la lección que Violante imparte al ñoño Don Pedro de cómo olvidar a una mujer, interpretada por Quintana y Teyssere -este, en el momento más irritante y ñoño de la obra- y la lucha de egos que se marcan los criados Jorge Gurpegui -Martes- y José Ramón Iglesias -Lope- para conseguir los amores de la criada Inés, interpretada por Alicia Garau.

Pese a la dificultad de transmitir en verso, Rodrigo Arribas ha logrado dotarle de naturalidad y ritmo a un texto salpicado de humor y reivindicativo, desde el punto de vista sociológico y político. 'Mujeres y criados' resulta un alegato sobre el poder del pueblo y la fuerza de los verdaderos sentimientos por encima de clases sociales. Mujeres y criados, si se lo proponen, pueden revolver España, gritaron por dos veces los protagonistas. Si se confabulan, si juntan su talento, pueden cambiar las cosas.