La última ovación para Antorcha

La Agrupación Artística guadalajareña, la más antigua de las que existen en España, anuncia que baja el telón para siempre tras 61 años. • La presidenta de Antorcha, Carmen Dorado, lo anunció este viernes en la inauguración de una plaza y una calle que llevan su nombre en el barrio de Los Valles.


Los 61 años de trayectoria teatral y poética de Antorcha acabaron este viernes con la inauguración de una plaza que lleva su nombre y el bautizo de una nueva calle, en el barrio de Los Valles, en la confluencia de las calles Prado de Taracena y Luna. Fueron los últimos aplausos para el grupo de teatro que apadrinó el dramaturgo guadalajareño Antonio Buero Vallejo a finales de los 50, la última ‘función’ para esta agrupación teatral visionaria, osada incluso, que hizo caso omiso a la censura de la época –se creó en 1954- y que se estrenó con ‘Los intereses creados’, del Nobel de Literatura Jacinto Benavente, que había fallecido en agosto de aquel mismo año. 

El final de esta historia de amor al teatro, este homenaje esperado y pensado, se hizo público en el Día Mundial del Teatro y la escribe la “falta de relevo generacional”, explicaba honesta y sencillamente a este medio José Luis Martín, uno de los fundadores del grupo, tras la inauguración. La nueva plaza, ubicada en la calle Prado de Taracena, contó con algunos de los miembros que han formado parte de este proyecto -entre ellos, dos de los fundadores, Martín y Rafael Fernández Andrés-. “Aquí están reconocidos todos”, dijo un emocionado Martín, en recuerdo a todos: los que empezaron, los que pasaron por esta formación en algún momento y sus actuales miembros.  

La plaza se llenó de zancudos piratas y una batukada que alegró el momento, además de políticos, familiares y amigos de los miembros de Antorcha. El alcalde, Antonio Román, quiso recordar en su intervención los más de diez galardones a la interpretación que ha recibido Antorcha en diferentes certámenes nacionales, y sus más de 150 títulos estrenados, entre funciones teatrales, lecturas dramatizadas y recitales poéticos, que es lo que últimamente organizaba. 

Del Liceo a las plazas

Antorcha ha pisado numerosas tablas. Las del desaparecido Teatro Liceo, el Coliseo Luengo, pero también el patio del antiguo Palacio de los Beladíez, el salón de actos de Caja Guadalajara, la Plaza Mayor de Sigüenza, de Molina, el Teatro Moderno, las calles de Pastrana, el Patio de los Leones del Infantado y escenarios de colegios como el Santa Ana y el Salesianos, donde por segunda vez y en 1980 representaron ‘Los Intereses Creados’, de Benavente.

La asociación, recordó Román, nació “con un espíritu rompedor, que se plasmaba en la búsqueda de textos y autores comprometidos con la pureza del teatro y los nuevos lenguajes, sin dejar de lado la calidad de las obras. Su filosofía ha sido la misma a lo largo de los años: trabajar con todo el entusiasmo para la dignificación del arte escénico de la ciudad”. 

El Ayuntamiento ha querido reconocer la trayectoria de esta agrupación que ha destacado “por su trabajo en equipo y por haberse alimentado de la satisfacción que sus representaciones provocaba en el público. Esto es lo que, posiblemente, haya permitido que haya tenido una vida tan larga”, reflexionó Román.    

“Antorcha ha sido germen de la afición por el teatro de muchas personas, actores y espectadores, y cuna de las primeras interpretaciones de muchos actores aficionados y profesionales”, añadió. Es una de las agrupaciones teatrales más importantes de la ciudad –no obstante, tiene la Medalla de Oro de la ciudad- y no bajará nunca el telón. “Estamos muy emocionados. Hemos sido todo en Guadalajara en cultura. Hemos hecho obras de teatro en todos los pueblos, una o dos lecturas en el Ayuntamiento, en el Liceo que era una maravilla. Todo son recuerdos que ahora se cierran y nos da mucha pena pero con esta calle y esta plaza el recuerdo ya está para todo el mundo. Nos ha parecido precioso. Gracias, gracias”, finalizó la actual presidenta de Antorcha, Carmen Dorado.