La otra reinauguración: “¡Larga vida al Moderno!”

Amigos del Modero abarrotó el bar más próximo al teatro con una fiesta que tuvo brindis, actuación musical y una parodia del conflicto a cargo de Ultramarinos de Lucas. • “Hoy es un día importante para quienes estamos aquí y para los que están dentro, porque muchos van por vez primera al teatro”, ironizó la presidenta Susana Martínez. Los portavoces de la oposición municipal optaron por estar en la fiesta alternativa.


Llenad la copa del amor, / mezclemos risas y alcoholes, / sangres, suspiros, huesos, / corazones y besos, / relámpagos y soles. / Suba el brindis / por la paz, por la vida / y porque disfrutemos todos / de la reapertura / del teatro Moderno / ¡Salud!”.

Con un salud atronador sellaron anoche los Amigos del Moderno el final de una larga batalla, desde que un grupo de artistas, cinéfilos y espectadores se reunió una tarde de julio en la Plaza del Concejo –preocupados por la confirmación de cierre del Moderno–, hasta la reapertura de ayer martes a la que ninguno de ellos fue invitado. Con un brindis celebraron en su día que eran más de 200, cifra que luego duplicaron. Y con un brindis celebraron ayer que la respuesta ciudadana ha llevado al Ayuntamiento a asumir la programación del teatro del que la Junta ha querido deshacerse, primero con una privatización frustrada, más tarde cediendo la gestión.

Una vez más, la fiesta de la reapertura del Teatro Moderno se celebró fuera. Los Amigos del Moderno convirtieron la jornada en un punto de confluencia de muchos sentimientos. Hubo emotividad a flor de piel, como en la entrega de una de las fotografías a Loli, la trabajadora que fue despedida cuando cerró el teatro. Hubo muchísimas risas, de la mano de los incorregibles Ultramarinos de Lucas. Hubo quien llegó a todo correr para no faltar a la cita, como el narrador oral Pep Bruno, que había estado contando en Tomelloso. Y hubo quien, desde la distancia, envió un mensaje de apoyo especial, como el cómico Pepe Viyuela, que cerró el último ciclo ‘En la puñetera calle’ y que ahora, puesto al tanto de los pormenores de la reapertura, se expresó con rotundidad: “¡Qué des-facha-ted!”

La fiesta tardó en comenzar con una multitud inicialmente entretenida en comentarios y que abarrotaba desde antes de las ocho y media, hora de la cita, el bar más próximo al teatro, decorado con las fotografías de Nando Rivero, Juan Carlos Aragonés, Luis Toquero, Virgilio Hernando y Mariam Useros, los artistas de la colección hecha a partir de los ciclos de actuaciones 'En la puñetera calle' y cuya exposición en la Biblioteca Pública fue censurada por la Junta. Les acompañaron los portavoces de los grupos municipales PSOE e IU, Daniel Jiménez y José Luis Maximiliano, que declinaron la invitación –ellos sí la tenían como concejales– para acudir a la reinauguración.

Hoy es un día muy importante”

Pero la voz protagonista fue la de Susana Martínez, la presidenta de Amigos del Moderno que, subida a una silla y con la copa en alto, ya predispuesta para el brindis, fue rotunda en su valoración de la jornada: “Hoy es un día muy importante, para los que estamos aquí porque reabre el Moderno, y para muchos de los que están dentro porque han ido por primera vez”, ironizó arrancando las sonrisas de los asistentes.

Martínez recordó que la batalla ciudadana ha resultado victoriosa “a pesar de las mentiras, aplazamientos y de la desidia” y que, casi mil días después del cierre, se reabría el teatro. “Pero más importante que tener el teatro abierto es tener ciudadanos y ciudadanas como nosotros y vosotros”. Y remató exclamando el deseo generalizado: “¡Larga vida a Moderno!”.

Fue este uno de los debates en los corrillos: ¿tendrá larga vida el Moderno? Muchos recelan de las intenciones del Ayuntamiento más allá de la cita electoral de mayo, cuando precisamente termina la programación diseñada de momento. Algunos de estos ‘amigos del Moderno’, aunque sólo lo admitían en privado, están dolidos. Porque han batallado mucho y las autoridades les han pagado con desprecio: el Ayuntamiento ha reabierto sin reunirse con ellos a pesar de las ofertas de colaboración cursadas por la asociación durante los últimos meses, mientras en la butaca, haciéndose la foto con Ara Malikian, estaban los responsables de la Junta que cerraron el teatro. Otros ‘amigos del Moderno’ consideran, en cambio, que el desaire en la reapertura sólo ha rematado la difícil trayectoria de esta legislatura para gran parte de las asociaciones y artistas con el consejero Marín y la concejala Nogueroles.

Uno de los momentos más emocionantes de la noche tuvo lugar minutos después del brindis. Mientras Ara Malikian todavía interpretaba entre sus paredes el concierto de violín para el público asistente, los ‘amigos del Moderno’ salieron a la calle y frente a las vallas y los agentes del cordón policial, mirando al teatro, ofrecieron un aplauso colectivo y gritaron “¡Sí se puede!”.

Una farsa del Moderno

La fiesta, que de nuevo contó con la activa participación en verso de la narradora alcarreña Estrella Ortiz, mantuvo el inconfundible sello de la casa, con mucha sorna y una reivindicación con arte: poemas de Alberti, una actuación musical de El Artista del Hambre y la violinista Sandra López Sardina, que pusieron a bailar a los asistentes, y una parodia sobre la reapertura del Moderno a cargo de Ultramarinos de Lucas que arrancó las carcajadas de los asistentes viendo las imitaciones de Cospedal, Marín, Román y Nogueroles repasando los disparates del conflicto, desde el cierre que jamás lo iba a ser hasta la superapertura.

Los Ultramarinos rescataron dos personajes de sus inicios más golfos, los Hermanos Cojoni. Con narices de payaso, deslizaron algunas frases que pasarán a formar parte de la antología de este conflicto: “El teatro está cerrado pero poco”, decía un alter ego de Marín, que insistía: “Vamos a tener una superinauguración como la Monumental de Barcelona o Las Ventas de Madrid”. Uno de los actores con peluca rubia interpretaba a Cospedal (que reconoció que ésta era “una inauguración simulada y en diferido”), el otro, un servicial Marcial. Ella dictaba y él obraba en consecuencia. “El teatro y los toros son lo más importante”, aseguraba un consejero ya ganado para la causa.

Saltaron a escena también los personajes de Román y Nogueroles. La parodia de ella, con una simple peluca negra, fue la más celebrada por el público con una imitación que resaltaba el lado más estupendo de la concejala. “El Cineclub nos lleva veinte años contraprogramando, íbamos a hacer cine en versión original y ya lo hacen ellos”, se quejaba amargamente. Con casco, ambos reprodujeron la visita a las obras del Teatro, con una edil entusiasmada con la idea de poner moqueta nueva. El personaje de Román ofreció un discurso inaugural en el que se sinceró agradeciendo la labor de Amigos del Moderno. El surrealismo contagió incluso a algún componente del público. El absurdo estaba anclado en hechos reales: “Así ha sido todo”, remataron los Ultramarinos, ante un aplauso entregado.

Fue entonces cuando Juan Berzal y Juam Monedero llamaron a Susana Martínez y, ruborizada por el cariño de los asistentes, recibió un aplauso y tuvo que afrontar un coral cántico de “Susanita tiene un ratón”. Fue el delirio tremendo de la noche, un redoble de diversión para dar paso a la última palabra, que aquí la tuvieron los artistas: “El espectáculo debe continuar”.


Lee nuestra crónica de lo que ocurrió dentro del Teatro Moderno, con el concierto de Ara Malikian ante una amplia comitiva institucional: "...Y Súper Malikian levantó el telón".

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