...Y Súper Malikian levantó el telón

El violinista y el argentino Fernando Egozcue ofrecieron un delicioso concierto en la reapertura del teatro. • El acto se llenó de cargos del PP con responsabilidades de gobierno, encabezados por la presidenta Cospedal que acudió al concierto con su marido, el empresario Ignacio López del Hierro.


El Teatro Moderno reabrió sus puertas anoche con la mitad de su alma, sin Amigos del Moderno, un impresionante concierto de Ara Malikian y Egozcue, un buen número de público -bastantes niños en las butacas- y una bien nutrida representación de políticos populares acompañados de su correspondiente comitiva. No hubo discursos, ni corte de cinta, ni preguntas de la prensa -sólo se admitían gráficos-, ni respuestas, ni más averías -una filtración en una de las tuberías del aire climatizado provocó por la mañaña goteras en uno de los camerinos-, ni  retrasos. Más bien fue un acto discreto, lejos de la superinauguración que prometió en su día el consejero Marín

Desde antes de las ocho de la tarde, mientras algunos representantes políticos apuraban una cerveza antes de entrar al concierto en un bar cercano al teatro, las pitadas de los bomberos de Guadalajara se podían oir desde Bardales. Al doblar la esquina, el escenario: un cordón policial tras unas vallas amarillas cortaba la entrada al Moderno y limitaba el paso de los manifestantes. Otro corte policial más pequeño impedía el acceso al teatro también desde la calle Alfonso López del Haro.

La presidenta Cospedal, puntual, entraba en el renovado Teatro Moderno junto al alcalde y el consejero Marcial Marín, entre otros, mientras los bomberos comenzaron a corear: “Presume de ciudad, Román, presume de ciudad”, en alusión a la última campaña de promoción municipal. En la taquilla, se habían agotado ya las únicas ocho entradas que se habían puesto a la venta esa misma tarde. Había ocho invitados que declinaron asistir a la reapertura.

En el interior, se disfrutaba del resultado de la obra que el Ayuntamiento ha acometido y que ha costado a los guadalajareños 55.000 euros, la presidenta regional, el consejero de Cultura, el alcalde, el delegado José Luis Condado, la coordinadora provincial de Cultura, Violeta Miguel; la presidenta provincial, Ana Guarinos, la concejala de Cultura, Isabel Nogueroles; el subdelegado del Gobierno, Juan Pablo Sánchez Sánchez-Seco, más concejales, diputados, personal de las cuatro instituciones además de una nube de fotógrafos y cámaras. Todos, cargos populares. Ningún representante de IU y PSOE acudió al evento. Algunos prefirieron acudir a la fiesta de Amigos del Moderno, que se celebraba a pocos metros del teatro.

 

Minutos antes del concierto, la presidenta regional intercambió en el reformado bar del teatro unas palabras con el violinista Ara Malikian, a quien confesó que en Guadalajara es muy querido y que tiene siempre muy buena aceptación. También Nogueroles se acercó al artista libanés para presentarse: “soy la concejala de Cultura…”, le dijo. Y en el photocall, Malikian y Egozcue posaron brevemente para los medios. Los políticos se hicieron la foto con él. 

Una vez sentadas las autoridades, el público empezó a entrar en el teatro y ocupó sus asientos. Entre ellos, Loli, la última empleada del Teatro Moderno que fue despedida en julio de 2012 cuando la Junta decidió cerrar el teatro y algún rostro conocido de la cultura local, como la poetisa y actriz Carmen Niño, que admitía a este medio que la reapertura del teatro es “una alegría para las artes y para la cultura. Ojala se den oportunidades a los artistas de Guadalajara”. Muchos de ellos, mientras tanto, brindaban por la reapertura del teatro en el acto organizado por Amigos del Moderno, la asociación con más de 400 socios que ha mantenido una lucha activa durante más de dos años y medio por la reapertura del teatro desde que cerró y para la que no se reservó ninguna invitación.

Con los ojos cerrados

Sabor a gloria dejaron los primeros acordes imponentes de Malikian. El libanés arrancó potente, zigzagueando el arco de su violín con contundencia para interpretar ‘Creo’, una de las composiciones del guitarrista Fernando Egozcue. “Estoy encantado de estar en este teatro, tan emblemático para Guadalajara”, dijo Malikian, que presentaba el segundo disco que comparte con el argentino, ‘Con los ojos abiertos’. Malikian y Egozcue son una pareja que destila pasión por la música y mucho humor con sus monólogos. El violinista arrancó risas en todas sus presentaciones pero sobre todo, en un largo speech que se marcó sobre su aprendizaje del idioma español –lleva quince años en España y aún no lo habla perfectamente-. 

Sobre el escenario, Malikian se arrodilló, saltó, se apasionó, suavizó y regresó enérgico, siempre interactuando con los músicos –maravillosos Martín Bruhn a la batería y el contrabajista Miguel Rodrigáñez e impresionante el pianista Moisés Sánchez, que se marcó un brillantísimo solo llamado ‘Cupa’-. Egozcue es un músico completo, delicado, detallista, que coge su guitarra y la pone en pie para tocar, como si fuera un contrabajo. Juntos remataron catorce piezas en un concierto de sonido impecable, que transitó por la tierra cálida y sabrosa que parece pisarse cuando se toca música de fusión, latina, rumbas, preciosos saudades o música tanguera. 

Buenos Aires pareció estar muy cerca anoche y el público apreció el talento y la calidad innegable del quinteto. Sonaron aplausos –muchos-, también ‘¡bravos!’. Y después del bis y los abrazos sobre el escenario, hubo más palmas y quien se puso de pie para seguir aplaudiendo. “Nosotros somos muy pesados…”, dijo simpático Malikian antes de regalar la última: una preciosa ‘Lágrimas de cera’, con la que deseó “mucha suerte a este teatro. Que lo disfrutéis mucho y que haya muchos conciertos”. De momento, hay programación hasta mayo.


Así celebró la reapertura, a sólo unos pasos del teatro, la Asociación de Amigos del Moderno: "La otra reinauguración: ¡larga vida al Moderno!"

 

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