Dot: un amigo que es un puntazo

La compañía de danza, teatro y poesía visual Maduixa Teatre puso en escena el viernes ante 300 espectadores su montaje familiar ‘Dot’. • Partiendo del trabajo del dibujante estadounidense Sol Lewitt, transforman una pared blanca en un universo de color y movimiento, un viaje musical y geométrico de 50 minutos.


A partir de 1967, el escultor y dibujante estadounidense Sol Lewitt (Hartford, 1928 - Nueva York, 2007) comenzó a dibujar en las paredes donde se exponían sus obras, cuando las exposiciones terminaban. Al principio eran conceptos simples, rasgados con un lápiz negro, y afines a las leyes geométricas. En los años 80, introduciría el color y grandes figuras con efectos ilusionistas. A partir de este “estimulante trabajo”, la compañía valenciana Maduixa Teatre ha tejido ‘Dot’, montaje dirigido a niños entre 4 a 7 años que este viernes llegó al Buero Vallejo, con un tercio de entrada. 

Mejor Espectáculo del Año en Feten, la Feria Europea de Artes Escénicas para niños y niñas que se celebra anualmente en Gijón, ‘Dot’ invita a explorar a los más pequeños su capacidad creativa a partir de una gran mural blanco de donde brotará un universo de color, movimiento y música lleno de ilusión. Los protagonistas de este montaje son Dot, un misterioso joven y Laia, una curiosa niña, empeñada en borrar todo atisbo de mancha que aparezca en su gran pared blanca.

Tan feliz con su pañuelo y sus sueños, todo cambia el día en que suena el zumbido de una mosca y un gran punto negro desbaratado aparece en su mural. Y más aún cuando aparece Dot, un muchacho del que pronto se hará amiga. Dot no habla; sólo hace magia. Y cuando Laia y Dot se encuentran el pequeño punto de luz que navega por la manos de Dot abre la puerta a un amplio universo de aventuras que lo que persiguen es que el espectador asista a un espectáculo ilusionista: puntos que se encuentran y forman una línea; líneas rectas que de repente, toman cuerpo y ondulan cada vez más alto, emitiendo sonidos como si fueran una partitura; puntos de colores chillones que empiezan a llover del cielo y que Laia y Dot sortean con sugerentes movimientos, pero actuando como si protagonizaran una partida de la Wii.  

Todo en ‘Dot’ ea juego. Como los sueños de Laia que salen de su cabeza dibujados como constelaciones espaciales y Dot termina convirtiendo en una bicicleta, una manzana, una casa… Pero como casi siempre, todo lo bueno se acaba y ‘Dot’ se marcha regalándole a la pequeña Laia ese punto de luz que permite que en este espectáculo dinámico e inteligente, de mímica, danza y poesía visual, baste unir dos puntos para que la magia de la creatividad vuele. 

Artículos Relacionados